XANADU 19

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martes, 21 de julio de 2015

Recordando a los maestros

Carlos Freixas
«Me inicio en el arte del dibujo bajo la dirección de mi padre,(Emilio Freixas) cuando cumplo los 14 años. A los 16, aún no terminada la Guerra Civil española, ingreso en un taller de escenografía donde me perfecciono en perspectiva, composición y colorido.»



Fue uno de los doce profesores de la Escuela Panamericana de Arte (junto con Breccia, Pratt, Roumé, Domínguez, Vieytes y otros profesionales del dibujo de la mayor calidad) participando en la realización de numerosas lecciones del afamado curso.






Carlos Freixas Baleito (1923, España, 2003) estuvo en Argentina desde 1947 hasta 1955. En su país ya había dibujado la historieta del lejano oeste Pistol Jim, que fue publicada por la revista Aventuras, donde también apareció su primera obra: Darío Malbrán, psicoanalista, historieta de corte policial que tuvo buena popularidad y llamó la atención por el excelente dibujo de  Freixas.







Comenzó Tucho, de canillita a campeón (las aventuras de un boxeador criollo), en Patoruzito, luego continuada por Athos Cozzi.

En la revista Misterix, con guión de Alberto Ongaro (autor del legendario  Misterix), Freixas dibujó Drake el aventurero:

Dibujó El Indio Suárez, con guión de Héctor Oesterheld, historieta publicada en las diminutas páginas de Rayo Rojo; el personaje también era un boxeador y se hizo muy popular:
Freixas fue un experto dibujando escenas de acción y su trazo claro y decidido era ideal para la historieta de aventuras.








Por otra parte, su ductilidad y maestría, le permitió ilustrar a color portadas para la revista Suplementos de Pimpinela, de Editorial Codex, y novelas en cuadritos para Pimpinela.








Otra faceta de la labor de Carlos Freixas en la Argentina fue la docencia, actividad que desarrolló en la Escuela Norteamericana de Arte primero y en la Panamericana de Arte después, realizando en ambos casos material para numerosas lecciones de los cursos por correspondencia. Asimismo colaboró en la revista Dibujantes con notas técnicas en las cuales explicaba las particularidades de su forma de trabajar. Pese al promisorio panorama profesional y el reconocimiento ganado entre sus colegas,  Freixas decide en 1956 regresar a España, donde continuará su labor como ilustrador e historietista, en este caso vinculado principalmente al mercado inglés. 




 Muy versátil, tanto en los temas deportivos como policíacos o del far west, Carlos Freixas se lucía con gran solvencia. Allí se pueden apreciar los cuadritos que formaban parte de una versión de El Zorro, que dibujó para EE UU.
Como dato acnedótico: su padre fue el excelente ilustrador e historietista español Emilio Freixas, muy popular y exitoso en la España de los años '30 y '40.


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domingo, 19 de julio de 2015

Recordando a los maestros

Alberto Breccia y Leonardo Wadel

La ESCUELA PANAMERICANA DE ARTE publicó un libro que fue una extraordinaria fuente de saber para quienes empezábamos en el mundo del dibujo y también para los profesionales del medio: “El dibujo a través del temperamento de 150  famosos artistas”, porque había reunido 150 fichas de distinguidos dibujantes, ilustradores, humoristas, con sus respectivas obras y formas de trabajar, la parte más buscada por todos: el cómo resolver un dibujo, una ilustración, una historieta…
De esas páginas, rescato estas, de dos referentes importantísimos de la historieta argentina: el guionista Leonardo Wadel y el dibujante Alberto Breccia, demostrando magistralmente sus métodos de trabajo.







lunes, 13 de julio de 2015

Recordando a los maestros

Joao B. Mottini (1923-1990)
En el folleto publicitario del “Curso de los 12 Famosos Artistas”, allá por 1958, dictado por la Escuela Panamericana de Arte decía, que Joao Mottini había nacido en Livramento, Estado de Rio Grande do Sul, en 1923 y que se había iniciado profesionalmente a los 15 años en la Editorial Libraría do Globo donde ilustró Don Quijote de la Mancha, Los 3 Mosqueteros, Robin Hodd «e infinidad de textos escolares», hasta que al cumplir 20 años resuelve trabajar de forma independiente. En cumplimiento de ese objetivo llegó a Buenos Aires en 1946 y comenzó a trabajar en la publicidad y el periodismo.

Entre sus primeros trabajos en la Argentina, el folleto menciona los realizados para la revista Aventuras, portadas para Rayo Rojo y Cinemisterio (ambas de Editorial Abril) e historietas románticas a la aguada para Idilio, también de Abril, que combinaba historietas y fotonovelas. En 1950 ingresa en la Editorial Dante Quinterno, iniciando así lo que sería la etapa más recordada de su estancia en la Argentina.

Es efectivamente en 1950 cuando Mottini realiza en Patoruzito “El monarca del último horizonte”, historieta inspirada en las andanzas del aventurero francés Orllie-Antoine de Tounens, quien hacia 1860 se autoproclamó Rey de Araucania y Patagonia. Esta obra luego pasará a llamarse “Aurelio el audaz”. En ese mismo año realiza una historieta a la aguada sobre la vida de Al Capone, trabajo que se publicó en la poco conocida revista Sucesos.

En 1953, siempre en Patoruzito, Mottini realiza “Moro y Turbión”, que posteriormente pasaría a llamarse “Turbión, el lobo” ubicada en las heladas praderas de los innuits (esquimales), mientras que siguió realizando las portadas de Cinemisterio para Editorial Abril, a la aguada. 
Fue uno del grupo que conformaban “Los 12 famosos artistas”, aportando abundante material a las lecciones del curso de dibujo por correspondencia que se dictaba en la Escuela Panamericana de Arte.

Alrededor de 1956 lo encontramos dibujando “Historia de la Boca” (un muy característico barrio de Buenos Aires) y al año siguiente “Aventuras de Bordón”, sin abandonar las páginas de Patoruzito. 
También en 1957, pero en Patoruzú en este caso, realizó la historieta “Ellos”, que inicialmente había sido dibujada por José Luis Salinas. Entre los años 1958 y 1961, Mottini produce “Quintín Duval”, un periodista y animador metido a detective, el western “Cara de Tigre” y  la continuación de “Cruz Calaveras” cuando su dibujante original, Luis Angel Domínguez, (otro de los profesores de la EPA), se radicó en Estados Unidos.

Desde la segunda mitad de la década de los años cincuenta, Mottini ilustra las portadas de Patoruzito (hasta esa fecha ocupadas siempre por el personaje homónimo), tarea que realizó hasta 1962, cuando la revista inició una serie de cambios en su formato y frecuencia de aparición. Esos trabajos, de gran colorido, están plenos del dinamismo, expresividad y fuerza que caracterizó su producción como excelente pintor a la témpera.
La revista Furia Blanca publicó en 1965 una historieta titulada “Guerrilleros” que carece de créditos respecto a sus autores pero cuyos dibujos sin duda alguna pertenecen a Mottini, trabajo que probablemente haya sido realizado originariamente con destino a Inglaterra, mercado para el cual había comenzado a colaborar en 1960.

Los pocos datos obtenidos hacen suponer que al regresar a su país se volcó preferentemente en la ilustración y la pintura. Sabemos que en 1979 ilustró una obra del escritor Barbosa Lessa, que algunos cuadros suyos figuran en la colección de un importante Banco del Estado de Rio Grande do Sul, y que existe un premio a la Ilustración Publicitaria que lleva su nombre. Un dato mucho más revelador es que en setiembre del año 2003 ingresó a la Camara Municipal (Ayuntamiento) de la ciudad de Porto Alegre un proyecto con el que se promuevía la creación del Centro de Referencia de Grafismo (Regraf) y la Gibiteca “Joao Batista Mottini”, prueba de que su obra no pasó desapercibida para sus coterráneos.

Fuente: Tebeosfera. 






















Mottini en Brasil, con familiares y amigos.