XANADU 19

viernes, 23 de abril de 2010

Mis peripecias como editor




El editor improvisado
De chico siempre llenaba mis cuadernos de la escuela con historietas, generalmente humorísticas que era lo que más fácil me salía. Las “serias” las copiaba de las revistas argentinas o mexicanas, generalmente de vaqueros que eran las que más me gustaban. 



Las dibujaba a lápiz, porque tinta no había y pluma, las clásicas “cucharitas” que no podía usar porque eran para hacer los deberes. De pincel ni hablar.
Martes
Cuando estuve en el liceo, conocí el hectógrafo, que se hacía en un recipiente rectángular- generalmente en una fuente pedida a mi madre, se le ponía gelatina de pescado derretida a “baño maría” y que permitía hacer hasta 12 copias de un dibujo, por medio de una tinta especial previamente refilando el dibujo.
Así, junto a mi primo Jorge Tatto, que me ayudaba para comprar las cosas, hice mi primer revista de tirada titulada: “Martes”, llena de chistes gráficos y “notas jocosas”. Jorge, que además escribía algunos cuentos, la vendía en el Liceo y con lo recaudado, lo invertíamos en la próxima “revista”. Pero un profesor, -siempre hay uno- luego de leer el segundo número,  la censuró por un cuento de alto contenido “erótico” –según él. Y no nos permtieron venderla más en el liceo. La “empresa” debió cerrar por falta de lectores.


Otro tanteo editorial…
Cuando ya fui profesional, trabajando el El Día, intenté de nuevo hacer una revista con todas las de la ley. Escribí los guiones de las historietas. Llamé a un joven dibujante y amigo: Angel Rueco, que dibujaba “Carozo y semilla” en Charoná y le gustó la idea. Cobraría algo si la revista vendía. Pedí una historieta que se publicaba en El Día de los Niños, con guiones de Eduardo Ferrer (Lfante) y dibujada por José Rivera: “Paloma y Pequitas”.Rivera, generoso amigo enseguida me dio unos originales. Cuando consulté a distintas imprentas lo que me costaría la impresión, opté por dejar de lado el “negocio editorial”. Era demasiado gasto para un dibujante que recién empezaba y con lo poco que cobraba no podía gastar en un sueño loco.

Mi primer revista de verdad: Bombón.
Pasaron los años y yo ya tenía a Bombón con mucha publicidad, gracias a El Día de los Niños. Hablé con Cristina Cristar, colega del suplemento, quien enseguida aceptó integrar una sociedad para sacar la revista y después con Walter Lemos, otro de los dibujantes del suplemento, para ilustrar “El desierto”, un cuento adaptado de Horacio Quiroga.
La registré según marca la ley y me dieron crédito en una imprenta donde me conocían por mis dibujos. Tuve una reunión con los distribuidores, por lo que madrugué porque estaban desde las 5 de la mañana en la distribuidora, pero tal vez por mi juventud o falta de experiencia me encararon con mala onda, diciéndome que para hacer una revista, primero tenía que haber “hablado con ellos, porque ellos sí sabían cómo hacer una revista” y que tenía que dejarla en consignación, que después me avisarían cuando pasaría a cobrar las ventas. Ni chisté porque uno de ellos, portaba un arma en su cinto, que se la ví cuando movió el saco, para sacar su tarjeta de visita… Esa mañana anduve mirando por los quioscos del centro pero sólo la ví colgada en uno de la calle Cuareim. Entonces fui a otro donde tampoco estaba colgada, y le pregunté al quioskero por qué no ponía mi revista a la vista del público. Me contestó que la revista, además de ser uruguaya, tenía color “solo en las tapas”. Adentro era en blanco y negro y tomando una mexicana de las que había por montones me remató: -“Mire, ésta está a todo color. Vale menos que la suya y tiene superhéroes. Esto casi no se vende.¿Cómo se va a vender la suya?”.
-Pero si ud. no la exhibe, cómo se va a enterar la gente que está a la venta? y si la revista es cara, es porque me sale cara imprimirla, ­-le contesté ya caliente, pero el hombre tenía razón. Era imposible hacer una revista con los costos de impresión que tenía, además el distribuidor se quedaba con el 50 % del precio de tapa. Para ser claro: trabajaba para otros que estaban sentados esperando que un gil como uno se le ocurriera sacar una revistita para chuparle la poca sangre que le quedaba. Pero ese sigue siendo el sistema de distribución e impresión en nuestro país, así que “boca chiusa” porque se ofenden si le decís algo y te marcan de por vida.Con lo dicho, queda claro que la revista feneció rápidamente, dejándome el primer sabor amargo como editor frustrado. A pesar de todo y gracias a unos pocos avisos que pude conseguir, pagué los costos de la imprenta.

El semanario Orsai
Como nunca me amilané, -uno de mis tantos errores- al pasar los años volví a la carga con otra, pero ésta ya estaba en la calle: era el semanario cómico deportivo “Orsai”, dirigido por Jorge Pasculi y con el que yo colaboraba. Pasculi tenía su oficina al lado de mi estudio y me dijo que quería largar Orsai porque iba a sacar otro semanario político: “Las Bases”. Le dije si quería vendérmelo que yo lo continuaba con todo los dibujantes que tenía. Llegamos a un arreglo y así seguí como dueño y director.
En las tapas rotaba a los dibujantes: ésta fue dibujada por Cibils,
 pero además hubo de Hornes, de Cazalás y mías...
 El semanario salía los martes con chistes sobre los partidos del fin de semana. Había que armarlo ¡ a mano!, escribirlo y dibujarloen la noche del domingo y llevarlo antes de las 6 de la mañana del lunes a la imprenta, para que estuviera pronto a últimas horas de la tarde. Así el camión de la distribuidora lo pasaba a buscar y el martes de madrugada se distribuía. Los distribuidores era Berriel padre y Martínez, aunque su hijo ya andaba por allí…
En Orsai "practicaba mucho el dibujo de la figura femenina.

Como fanático de las tiras, dediqué una página y cada dibujante publicaba su personaje, relativo al deporte por supuesto.
Como este semanario había salido del equipo de Guambia, con Dabezies como impulsor, tenía un tiraje que daba como para mantenerse, pagando a todos los colaboradores y a la imprenta. Publiqué 10 números y lo cerré, porque ya tenía otra publicación “in mente” que creía podía ser una “pegada”…

Lengua Larga
Los quioscos ofrecían material erótico importado y Dabezies había probado con la “Guambia verde” y parecía que después de una época oscura que debimos sufrir, el humor erótico podía funcionar. Yo no quería hacer una revista simplemente porno; mi idea era algo como “Rico Tipo” pero aggiornado, así que llamé a Roberto Bussero que era un buen periodista y me ayudó a armar el primer número. Invité a todos los dibujantes y periodistas que quisieran hacer algo y muchos se anotaron generosamente:
En dibujos: José Rivera, Alvaro Alcuri, Oscar Abín, Eduardo Hornes, Baltasar De Rosa, Rolando Salvatore, Eduardo Mayans, Daniel González, Leslie, Augusto, Jardím, Alvaro Osuna, Roberto González y yo. Con notas y cuentos: Roberto Bussero, Domínguez (Guruyense), Gerardo Graña, Juan C. Vivas y como fotógrafos Rómulo Prieto,Julio Amaral, Bolívar Marchelli y Juan M. García.

La revista arrancó bien en febrero de 1985, teniendo en cuenta que estaba Guambia, que aunque era de humor más político, varias veces intentó con los chistes eróticos y no anduvo muy bien como se esperaba.
Algunas tiras que dibujé para Lengua Larga.

Otra vez el problema fue que el costo de impresión era muy alto, además del porcentaje que había que dejar al distribuidor, casi no me quedaba para pagarles a todos por sus trabajos. Además estaba distrayendo mi tiempo como profesional y me atrasaba con mis clientes.
Una de las páginas centrales que hice para la revista con el tema recurrente...

Para colmo y para rematarlo, vino una orden del Ministerio de Cultura, (yo nunca ví esa orden), que había que ensobrar la revista: no se podía exponer a la vista del público, lo que hizo más difícil la venta, que cayó hasta que me dí cuenta que debía terminar con esa quijotada, porque el rojo se había apoderado de mi cuenta bancaria. Saqué un total de 10 números, uno de ellos de 64 páginas de 13,5 cm por 19  que fue un “especial de invierno”


Eroticomix

 Como ya que tenía crédito en la imprenta y consultando al distribuidor hice otra revista y entonces lancé: “Eroticomix”, historietas eróticas dibujadas por colegas que me acompañaron en mi último esfuerzo editorial: Enrique Ardito, Roberto González,Abín, Daniel González y Eduardo Hornes. Como centro coloqué una foto “levantada” de una revista extranjera de una modelo en pose más que erótica.
Recuerdo que me llamó el dueño de la imprenta para mostrarme las primeras pruebas y mirándome serio me dijo: -
“¿Está seguro de publicar esa foto? ¡Se la van a cerrar! ¿qué hago, sigo?
-¡Siga y enviélas al distribuidor- le dije- que yo me hago cargo.
Y me hice cargo. La revista era pequeña de aspecto: 13,5 cm por 19, aunque tenía 64 páginas, pero en blanco y negro. Solo el centro y las tapas estaban a color. Y por supuesto los quioskeros no le dieron el lugar que debía tener y apenas se vendió. Con lo que quedó, la rematamos en los ómnibus del interior y con eso llegué a pagar lo que debía. Entonces tomé la decisión de no meterme más a editor, preferí trabajar para otros y cobrar.
Pero el tipo es el único animal que se golpea dos veces con la misma piedra y yo fui ese animal. Después la sigo….

sábado, 10 de abril de 2010

Trajes de época

-El Suplemento Familiar del diario El Día que se publicaba los jueves, era muy leído y se ubicaba segundo después del "sepia" de Los Domingos. Cuando lo dirigía Gutiérrez Salmador me llamó para que dibujara chistes, porque quería darle un "toque" de humor.
 Así colaboré en varios números utilizando el color -el suplemento se imprimía en huecograbado y en papel satinado a todo color. También utilicé una media página con mi personaje "Sirene" en una historieta autoconclusiva de dos tiras, pero en blanco y negro.
Cuando años después Julio R. Cravea asumió su dirección, me convocó para ilustrar una serie de trajes de época, que se publicaron de a cuatro por vez a página completa, lo que me llevaba mucho tiempo, los pintaba a la témpera al doble del tamaño a publicarse: 24 cms. por 18, y cuando había un caballo, un poco más grande.
Así que los seguí haciendo a pincel y les aplicaba el color por hoja separada.Cravea-en un viaje por España había comprado un libro sobre uniformes que me sirvió de documentación: "Uniformes militares en color de todo el mundo", de Preben Kannik (1969).
El paso del tiempo ha estropeado un poco el papel.


jueves, 1 de abril de 2010

En la Luna

Esta ilustración la hice a pedido del editor de Charoná y se publicó en el poster central, en conmemoración de los 40 años de la llegada del hombre a la luna. Está dibujada enteramente a lápiz con toques de témpera blanca.

domingo, 28 de marzo de 2010

El último gaucho (2)

Estas dos páginas de "El Ultimo Gaucho" se publicaron en la revista Charoná, pero la historieta no continuó porque dejé la revista por problemas económicos (¡vaya novedad!)

Esta ilustración se publicó en el suplemento El Escolar de El País, en tapa. Aquí utilicé un dibujo lineal ,pintado en la compu y el fondo se lo agregué de una foto que tomé con mi cámara digital. 

Por qué me firmo “Gezzio”

Cuando entré al diario El Día-en 1965, el primer dibujo que me publicaron fue un cartoon humorístico en la tapa del diario, en la parte inferior izquierda, que ilustraba un caso jocoso tomado de las noticias mundiales que se trasmitían por cable y que venían siendo ilustrados por José Rivera. Pero el secretario de redacción Fernando Caputti, una excelente persona me había dicho que mi nombre y apellido eran demasiado largos como para que "entraran" en el lugar estipulado: debajo del dibujo debía ponerse: “Interpretación gráfica de Williams Geninazzio, exclusiva de El Día.”,además de no sonar bien como para que el lector lo recordara era demasiado larga para ubicarlo en los 8 cms. asignados. Debía buscarme un seudónimo. Así que estuve unos días escribiendo variaciones con mi nombre hasta que llegué a acortar el Geninazzio en GEZZIO y desde aquél lejano 1965 ha sido mi marca de fábrica, lo que me significó el malhumor de mi padre y de mis tíos italouruguayos, hasta que se dieron cuenta que había hecho una buena elección y me perdonaron la herejía.
Más adelante, le agregue el William sin la s final -mi madre no sabía inglés- y esa es mi firma actual, aunque para los dibujos humorísticos sigo con el "gezzio" en minúscula.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Cuentos ilustrados




Dos páginas de la segunda parte del cuento, publicadas en el suplemento "El Día de los Niños" del 12/12/979

Desde el baul de mis recuerdos...
Estas ilustraciones las hice para un cuento de Serafín J. García, que se publicaron en diciembre de 1979 en dos partes a color. Dejé los originales sin retocar para que se vean las anotaciones para el taller, las manchas son del pegamento en los lugares donde pegué los textos previamente tipografiados,como se ve en las páginas del suplemento que están arriba,  y las cruces en los bordes eran para colocar las separaciones de color que hice aparte, a mano por supuesto. No tenía la compu aún.
El paso del tiempo despegó los textos, pero voy a resumir la historia:
De los cuentos de “Juan, el zorro” del libro de Serafín J. García, tomé el intitulado “Por querer meterse a pájaro” que narra la pillería tramada contra su eterno enemigo:el tigre. En complot con el carancho que dice ser maestro de vuelo, el carancho le hace creer que puede volar cosiéndole en el lomo alas de chajá, y cuando el tigre está en lo alto de un árbol, aparece el zorro en escena. Como lo odia a muerte, se tira para agarrarlo, cayendo entre las piedras…



martes, 9 de marzo de 2010

Una tapa para Quimera

Integrando la revista de historietas "Quimera", que publicó el diario La República, gracias a la paciencia e insistencia de Enrique Ardito y Gustavo Cortazzo que convencieron a su director de la necesidad de tener una publicación uruguaya hecha por uruguayos y contando nuestras historias. Fue bueno mientras duró, porque despuntamos el vicio- dibujar historietas y discutir sobre ellas, pero lo bueno dura poco y ya es parte de la historia de la historieta nacional.
Aparte de publicar varias historietas, hice una tapa muy fuera de mi estilo, un poco como desafío y otro para divertirme. Salió en Quimera Nº 6.

sábado, 6 de marzo de 2010

Final para El Buceador

Cuando estaba editando "Balazo", como necesitaba mucho material para esa revista, rehice las páginas de "El Buceador" a tamaño apaisado y dibujé las que faltaban para terminar la historia.
Cuando el editor de Charoná vio la historieta me la quiso publicar, pero al final se la cambié por la del "Ültimo Gaucho", que quedó inconclusa porque renuncié de esa editora, en 2008.

jueves, 4 de marzo de 2010

Los Albumes de Figuritas




Cuando mi infancia, juntar figuritas era uno de nuestros pasatiempos favoritos, aunque fuera costoso, pero como venían con un chocolatín, justificaba el gasto a pesar de lo difícil que era conseguir dinero para esos menesteres. Y después estaba hallar “la sellada” que daba el derecho a cobrar el premio, una artimaña de los editores de álbumes para hacernos gastar lo que no teníamos. Nunca imaginé que yo iba a estar algun día ¡dibujando álbumes y figuritas!
Un día me llamaron para dibujar la vida de Artigas en cromos. Yo no tenía idea de cómo era el negocio: me pidieron cinco muestras pintadas a mano, cosa que hice a la témpera y cuando las llevé como a la semana, aunque le gustaron tuve mi primera enseñanza: para hacer figuritas había que dibujar y pintar muy rápido, porque querían unas 300 en 15 días, cosa que en esos días me resultaba imposible. Yo era empleado del diario El Día y eso absorbía todo mi tiempo. Así que no tomé el trabajo y me fui sin cobrar los 5 dibujos.
Pero cuando el mundial del ´78 me vinieron a buscar para hacer las caricaturas de todos los jugadores de todos los cuadros que intervenían en ese mundial. Eran casi 400 figuritas y el jugador debía estar pateando una pelota, de cuerpo entero. ¡Qué laburo! Contraté a un primo para que me ayudara en la separación de color y que me calcara a lápiz algunos de los cuerpos que yo ya había dibujado sin su cabeza. Las caricaturas las fui haciendo por separado y luego le agregaba el cuerpo. Me llevó unos 20 días, algunos sin dormir, pero el trabajo salió y el editor y su jefe de arte quedaron conformes, por lo que me volvieron a llamar en años sucesivos y estuve haciendo gran cantidad de álbumes de todo tipo. Este editor usaba dos empresas: Nuestro Mundo y Figus S.A para la edición de figuritas y siempre estaba alerta a los personajes de dibujos animados que pasaran los canales 4 y 12, además de lo que hacía Cacho Bochinche, por eso dibujé de todo, desde las tapas, los posters para colocar en los quioscos, los dibujos para los sobres y los interiores con los recuadros para pegar las figuritas. Me habían asignado un tablero frente a un gran ventanal y me hacían sentir muy cómodo, además de pagarme en tiempo y forma. Ese editor que hoy ya no está fue una excelente persona que sabía tratar al dibujante, aunque a veces exigía bastante. Se llamaba Edison Nakle.

Todas las monedas tienen dos caras

Pero en las antípodas trabajé con otro que estaba tratando de hacer álbumes y me contrató luego que el trabajo en Figus bajara un poco, por enfermedad de su dueño.
En esta otra empresa hice la vida de Artigas, tuve que ayudarme con varios de los dibujantes que tenía en mi estudio porque sinó no me daban los tiempos. Lo difícil resultó cobrarle. O estaba en reunión o tenía que “vender el auto para pagarme porque el álbum no había vendido como para pagar a todos”, además vos sos muy caro, Gezzio”…En fin, lo de siempre. 


Y como yo debía a mis dibujantes, me agarró con otro álbum sobre ecología! Más difícil de vender que heladeras a los esquimales. Pero igual lo hice. Y sufrí las de Caín para cobrarle. Lo llamaba todos los días y un día me le presenté y le saqué medio de prepo, cheques diferidos, amenazándolo con denunciarlo si no pagaba. Esta es la otra cara de la medalla y el problema que tenemos todos los dibujantes en este bendito país: ¡no nos protege n-a-d-i-e!
Pero como tengo sangre italiana no escarmiento y otro personaje me convenció que el álbum que vendería muchísimo sería uno dedicado a la historia del Frente Amplio, narrado por dos niños : Ole lé y Ola lá., y como él dijo tener vinculaciones con la mesa del frente, conseguiría la aceptación para su publicidad.Eso fue por 1985.

Me puse en campaña. Conseguí un amigo que escribió la historia. Creé los personajes y dibujé todas las figuritas, el album, los sobres y el afiche. Conseguí la imprenta y créditos, porque yo iba en partes de las supuestas ganancias. Se contrató un grupo de personas para que ensobraran las figuritas y sellara los sobrecitos. Luego conseguí otro amigo que tenía un coche y que fuera a los quioskos para hacer el reparto.
Como no se había hecho suficiente publicidad, los quioskeros no conocían el álbum y no lo querían, aunque siempre se los deja en consignación. Ellos pagan después que venden los sobrecitos.No arriesgan nada y si les caés mal, te esconden el producto, como lo hicieron en muchos lados. Como los canillas cuando publiqué mi revista Bombón.
Muy pocos se quedaron con un par de álbumes y paquetes de sobres. Ese álbum fue uno de los más sonados fracasos que tuve como editor. El que era mi socio se quedó con todo, porque yo no quería ni verlo.La mesa del Frente no nos dio ni la hora, aunque se lo llevamos en tiempo y forma. Alguien me dijo que el error era el de hacer algo político para niños…
Y el último que dibujé fue para unas personas vinculadas al diario El País, caricaturas de futbolistas. Pero también fue difícil de cobrar porque como no vendieron casi nada, no me querían pagar. Aunque al final cobré todo. Hace mucho que pasó todo esto, pero es parte de mi trayectoria. A los futuros colegas, si es que alguien los llama para hacer álbumes (creo que ya pasaron a la historia), aunque ahora con la compu se soluciona casi todo, traten de cobrar algo por adelantado.
  

viernes, 26 de febrero de 2010

Historietas documentales

Cuando el director de "El Día de los Niños" me pidió que hiciera historietas basada en figuras importantes de la historia que hubiesen sido un ejemplo para los niños y la humanidad, fue como si me hubiese premiado: estaba en mi salsa. Siempre me gustaron y ahora las podía escribir y dibujar, aunque ello me implicaba un esfuerzo considerable: debía documentarme gráficamente y leer todo lo que encontrara sobre el personaje. Así encaré una serie de historietas de unas 9 y 12 páginas que se publicaron en dicho suplemento.Las primeras las hice bajo un título genérico de "Historietas Documento", como la que presento a continuación del Doctor Albert Schweitzer, ese gran hombre de inmensa generosidad y gran corazón.


Luego, como hice historias donde no había un solo personaje, sino muchos, las titulé "Hechos" y causaron una muy buena impresión, lo que me alagó mucho y pagó las noches de estudio y dibujo que tuve que utilizar...El rotulado es mío, porque no me gustaba el de las linotipos de la época, que le daban demasiada "frialdad" a la historia, aunque alguna vez los utilicé para ganar tiempo, siempre dibujé las letras.