XANADU 19

miércoles, 16 de junio de 2010

Memorias desde mi tablero

Un intento fallido
Teníamos muchos sueños y estábamos en plena tarea evolutiva en nuestros estilos, aunque dos colegas ya estaban en su zenit: José Rivera y Ángel Umpiérrez, pero igual acompañaron ese intento. Me refiero a D.U.A. (Dibujantes Uruguayos Asociados) que formalizamos en los primeros años de 1970, Walter Lemos, Eduardo Barreto, William Gezzio, Angel Umpiérrez y José Rivera, acompañandos por Eduardo Ferrer y un coterráneo mío: Dante De Luca.
La idea había surgido de la necesidad de publicar nuestras tiras diarias, porque los diarios, todos, tenían  las americanas sindicadas que, como se publicaban por todo el mundo, los precios eran bajísimos para las editoriales. Pensamos en bajar nuestros precios, pero para eso había que contar con la anuencia de todos (recuerdo las reuniones en el café de Yaguarón y San José) y así fue que nos juntamos bajo esa eufemística denominación. Y para hacerlo más visible, alquilamos una oficina en la calle 25 de mayo e hicimos imprimir un folleto con las muestras de lo que venderíamos.
Rivera ofrecía lo que ya tenía publicado en el suplemento de El día de los niños: “Paloma y pequitas” con guiónes de Edurdo Ferrer (L.Fante), Barreto había dibujado tiras con las aventuras de ciencia ficción, de “Alfa y Beta” con guiones míos, Umpiérrez tenía su “Don Cristóbal” y Lemos: “Roco, de la isla", personaje que ya publicaba en dicho suplemento.Por mi parte tenía tiras cómicas de "Gurí" y serias de "Richard D", un escritor de novelas de aventuras que había publicado en el suplemento.
Además hicimos un proyecto de suplemento de historietas que presentamos en El Día, ya que todos estábamos en ese diario y el secretario de aquella época era Luís Hierro López que en un primer momento nos dio confianza, pero al mes nos la retiró, devolviéndonos todo.
Debíamos afrontar un costo adicional al del alquiler, los envíos a distintos diarios de América. El correo era caro, porque enviábamos un sobre grande con el folleto y copias de las tiras.
Recorrimos algunas redacciones de diarios y hablamos con distintos secretarios de readacción, y llegamos a la conclusión lógica: seguir como siempre: quedarse en el molde y no intentar nada que nos dejara deudas. Además ya todos publicábamos. Y DUA quedó en el intento y en las nieblas del pasado de la historietística uruguaya. 
El folleto constaba de 8 páginas. Subí las que pude rescatar entre las telas de arañas que invadieron mi altillo y que son las que me terminan los originales que duermen olvidados, junto a una manada de bichos pez de plata.¡Abur!



sábado, 12 de junio de 2010

Hechos


Esta es una de las muchas historietas históricas que hice para el suplemento de los niños de El Día.
Las rehice pensando en republicarlas en una revistita que presenté a La República, pero no vio la luz...

Fueron dibujados con pluma y  pincel, además de rapidograf para los rayados, 
ya que da una línea uniforme.

Addenda: Cuando dibujaba para el suplemento político-humorístico "Berp" de La República,(1991) hablé con el secretario de redacción de ese entonces: Fernando Butazzoni y le propuse un suplemento infantil, como el que sacaba El Día, pero con más historietas. Me pidió una muestra y se la llevé: 16 páginas en blanco y negro más tapas a color y el personaje central sería mi Bombón, se llamaría : "La República de los Niños" o "El mundo de Bombón". Recuerdo que me atendió muy gentilmente como es Fernando y abriendo el último cajón de su escritorio, lo depositó allí, dentro del sobre manila que lo contenía.Al pasar el tiempo, un par de meses, fuí hasta su escritorio donde estaba él y le pregunté si tenía alguna novedad de mi proyecto...
-¿Qué proyecto?...Ah, el suplementito...Vos sabés lo difícil que es hablar con Fasano con todo el trabajo que tiene...
Entonces se lo pedí, porque me dí cuenta la pérdida de tiempo que había tenido. Abrió el último cajón de su escritorio y ¡opa! allí seguía el sobre manila conteniendo el "cadáver" del suplementito. Le sí las gracias y me marché, pero sin rencores. Con los años, aprendí a asumir las verdes y disfrutar de las maduras, que siempre son las menos.



viernes, 11 de junio de 2010

Continuando una tira histórica

Es la única tira en la historia de la historieta uruguaya que al día de hoy (2010) tiene 20 años de publicación ininterrumpida en un diario local. En agosto llega a los 21. Por eso lo de histórica.

Por qué me tocó dibujarla y escribirla

Después de escribir y  dibujar como un condenado durante 16 años, tres tiras diarias:(Viviana y Yamandú, Don Jubileo y Los recién cansados, también había hecho “Tarjeta amarilla y Montevideo cambalache, escrita por Servetti), Enrique Ardito tuvo un problema de tendinitis que lo dejó fuera de juego,por lo que le propuso al doctor Fasano mi nombre para suplantarlo (Yo ya había colaborado con Enrique suplantándole cuando él se tomaba sus vacaciones anuales).

El 18 de noviembre de 2005 salía en La República esta nota:

SE JUBILAN "LOS RECIEN CANSADOS" Y "DON JUBILEO" Y LLEGA "JP GONZALES"

Se va Viviana y Yamandú, entra Viviana y Yamandú (cambio Ardito por Gezzio)

* Ardito el creador de "Viviana y Yamandú", "Los Recién Cansados" y "Don Jubileo" se jubila y sus tiras se van de LA REPUBLICA para darle paso a "JP Gonzáles" detective privado que la va a hacer “Checho”. Mientras que "Viviana y Yamandú" continuará pero ahora de la mano de Gezzio. Las tiras uruguayas se renuevan y será a partir del próximo 20 de noviembre que aparezcan en el diario LA REPUBLICA.


Walter Cortiñas ”Checho”, primero desde la izquierda, a su lado Ardito y enfrente a ellos Gezzio, 
quien dibujará los nuevos Viviana y Yamandú.

Muchos las leen antes que cualquier noticia, es que Viviana y Yamandú, ya es un clásico para el público en general, el apasionado por las historietas y para aquel que las elige eventualmente. Hace 16 años que existen y se publican ininterrumpidamente en el diario LA REPUBLICA.
Su "padre", el dibujante Enrique Ardito se retira de la escena para quedarse solo con la creación de los textos.
A partir del 20 de noviembre los dibujos aparecerán a la vista de todos hechos por la mano de William Gezzio quien no niega su ojo detallista y además moderno con gotas de "transgresor".
En diálogo con LA REPUBLICA, los tres dibujantes Enrique Ardito, William Gezzio y Walter Cortiñas “Checho”, contaron cómo serán las tiras que se vienen, cuáles se van y se quedan y cómo es ese mundo mágico y perfumado de lápiz y papel.

VIVIANA Y YAMANDÚ

Antes no estaban juntos, trabajaban por separado, una tira se llamaba Yamandú Collazo detective, y otra era la de Viviana Clik, fotógrafa de prensa de este mismo diario. Luego de un tiempo la dirección del diario pidió a Ardito que uniera a los personajes convirtiéndolos en una historieta única que perdura hasta hoy cumpliendo 16 años de existencia en un medio masivo de comunicación uruguayo.
La vida de ambos personajes ha transcurrido por mucho tiempo, con la ventaja de que ellos están "igualitos". "Cuando comenzó la historieta Yamandú tenía alrededor de unos 30 años y Viviana unos 20" contó Ardito.
Para quien se encargará de la realización de los personajes a partir del 20 de noviembre, William Gezzio, Viviana y Yamandú son "la única historieta seria que se produce desde hace mucho tiempo en un diario".
Los nuevos personajes que serán creados por él y aunque serán los mismos, confiesa haberlo hecho a Yamandú "un poco más estilizado" y a Viviana "más sexy, con ¡el destape!", cuenta entre risas su nuevo diseñador. Pero los guiones seguirán siendo confeccionados por Ardito, por un tiempo, hasta que Gezzio lo haga. Para preparar una historieta nueva Ardito, comienza su trabajo por lo menos dos semanas antes del inicio de la publicación, "tengo que tener una línea o una idea de lo que voy a plantear en la próxima tira".
La computadora la usa como herramienta para crear a sus personajes, la historia, sus movimientos, los diálogos, y opina que lo "ideal sería poder vivir de la historieta" para lo cual se dedicaría a eso durante todo el día. "Pero los historietistas de acá tenemos que trabajar, además, en otro lado, tenemos que dedicarle al dibujo el tiempo que nos sobra y eso implica horas de sueño"; Ardito trabaja en la Administración Nacional de Puerto (ANP) durante el día, por lo tanto las noches se las dedica al dibujo.

"JP GONZÁLES"

"Los Recién Cansados" y "Don Jubileo" ambas creaciones de Ardito se despiden para darle lugar a una nueva historieta producida por Walter Cortiñas: "JP Gonzáles", detective privado. Una tira doble que comenzará a ser leída por los lectores a partir del próximo 20 de noviembre.
Walter lleva veinte días de trabajo adelantado de su historieta, como de otras que se caracterizan por ser autoconclusivas, su inspiración es poder contar una historia y colocar a los personajes en una situación determinada "en mi caso busco lugares conocidos, calles y sitios de Montevideo, me gusta moverlos donde yo me muevo".
Pinta a lo "antiguo", trabaja con acuarelas, acrílicos, y luego que realiza el boceto y lo pinta, hace los globos. Mientras que Gezzio prefiere usar la cámara de fotos, porque "le gusta ser lo más realista posible, porque la historia lo pide".
"Me informo gráficamente, no lo invento, soy muy realista. Para mi Viviana y Yamandú son personajes reales que tengo frente a mí y muchas veces les saco fotos. En mi profesión siempre lo hice así, me baso mucho en el físico y tengo que tener modelos concretos". *
Esta nota la hizo Daniela Fasanello, una joven periodista que tenía mucha voluntad pero carecía de conocimientos sobre historietas y dibujantes uruguayos. Igual agradezco su crónica.
Y empecé con el trabajo diario
La página se completaba con “Diógenes,el linyera” de Tabaré, (previamente publicado en Clarín) y “Matías” de Sendra, también de Clarín.
Comencé dibujando dos historias escritas por Enrique, pero al poco tiempo tuvimos diferencias de criterios y yo dejé la tira, aunque meses después el Dr. Fasano me volvió a llamar porque Ardito había empeorado de su brazo, para que me hiciera cargo del dibujo y el guión, más el color. Llegamos a un acuerdo y hasta hoy, 2010, la estoy dibujando. Por suerte con Enrique limamos asperezas (somos dos sanguíneos tanos) y él volvió para dibujar la tira de “Don Jubileo”, mezclándola con los “Recién cansados” y titulándola: “Los cosos de al lado”.
Me encantan las críticas…
Pero no a todos les gusta como encaro la tira, esta es una carta enviada al diario que me da ánimo para seguir dibujando. Lo importante es que la gente opine y critique. “Señal que cabalgamos”…

18 de febrero de 2009

¿CUÁNDO REGRESA ARDITO?

Señor Director:
Somos un grupo de amigas que siempre lo primero que leemos en nuestro diario, son las historietas. Nos preguntamos cuándo va a volver Ardito. Recordamos que es el padre de Viviana y Yamandú y sentimos añoranzas de esas páginas, de sus figuras, de sus historias. Pienso que Gezzio tiene sus méritos y hace lo que puede, se nota que no hay coherencia. Ardito le daba vida a las distintas historietas y a los personajes. Por eso preguntamos cuándo regresa Ardito. Teléfono: 4801...
El Director:
Estimada lectora, no depende de mí el retorno de Ardito. El se fue por razones estrictamente de salud y acordó con Gezzio para que le dibujara sus cómics. Nada puedo hacer al respecto.
 Actualmente la página de historietas de La República, (única en un diario uruguayo) la componen la tira (en realidad son dos tiras juntas) de “Viviana y Yamandú” que yo hago, “Humor” de Troche, “Barra Brava” de Checho, "Madre que lo parió" de Arbiza,“Los cosos de al lado”, de Ardito (Kilo), que volvió porque no puede estar sin dibujar, y “Mateo” de Checho. Por suerte todos dibujantes uruguayos.


miércoles, 9 de junio de 2010

Memorias desde mi tablero

Las vivencias acumuladas como dibujante profesional en este querido Montevideo no me llenan de orgullo si pienso en las malas ondas que he debido aguantar, pero debo ser honesto y asimilar las muchas buenas que me han mantenido sin declinar y por las que todavía sigo, por eso y para que los “futuros dibujantes” no crean que todo fue fácil para alguien como el que escribe van algunas, antes “que se me olviden”…

Un dibujante de rancio abolengo
Un día me llamó José Lupinacci que era director de publicaciones del diario El País, para ver si yo quería hacer las caricaturas, porque el dibujante que las hacía :Arotxarena, se iba de licencia a EE.UU por un mes y él, Lupinacci, había pensado en mí. Además de El País, serían para Mundo Color, por lo que debía ir de mañana y  por las noches.
Yo ya no trabajaba para El Día, por lo que acepté y así fue que durante ese mes hice caricaturas de todo los personajes que me pidieron. El sueldo era bueno y me sirvió para arreglar algunas cuentas que siempre fueron compañeras inseparables de mi existencia.
Hasta que una mañana, al llegar a ocupar la mesa de dibujo y aprontarme para hacer la tarea diaria, se acercó el secretario de redacción y me dijo: “Gezzio, hoy no te toca. Volvió Arotxa”. Tomé mis cosas, me despedí de todos y al bajar estaba un joven de rala barba parado en la puerta del diario al que reconocí. Me le acerqué, estirando mi mano para saludarle: “¿Qué tal, Arotxa? Soy Gezzio. Estuve haciendo tu suplencia y espero haberte cubierto bien” …El tipo volteó el rostro hacia otro lado y no me dio ni cinco de pelota. Me dí cuenta que era una “mega estrella del dibujo” con abolengo y prosapia, y que no iba a dignarse a hablar con un simple manchapapeles de cero estirpe y me alejé de allí, agradeciendo la “deferencia” que había tenido ese “colega” para conmigo., ya que me hizo conocerle bien.

Por hacerme el gracioso
En las noches que me tocaron trabajar en el diario El País, me asignaron a la sección deportes, porque querían que además de alguna caricatura deportiva, retocara las fotos, dibujando la dirección de la pelota cuando se hizo el gol o el esquema de una jugada. Un trabajito fulero, pero es parte de lo que un dibujante debe hacer en este país si quiere vivir del dibujo, así que lo hice.
Cuando llegué al sector me atendió el diagramador- un tipo macanudo que me puso al tanto de todo y me consiguió sitio donde dibujar. Interinamente estaba Jorge Savia como jefe de página, pero casi a los quince días de estar yendo todas las noches, apareció el verdadero encargado de la página que era  Juan Miraglia. Se paró al costado de mi mesa y mirándome con el ceño fruncido, dijo: “Así que Ud. Es Gezzio, que se hace el gracioso en ese pasquín de Guambia. ¡Muy bonito!” y se fue.
El diagramador que había escuchado todo, me dijo:”No le hagas caso. Es así. Calentón, pero después se le pasa”…
“¡Pero a mí no!- le respondí y agarrando mis cosas me fui del diario y no volví más. Ni siquiera a cobrar esos quince días de trabajo.

Una mosca en la leche colorada
Hacía poco tiempo que estaba trabajando en El Día, cuando una noche coincidí en el ascensor con el presidente del Consejo Editorial: don Eduardo Acevedo que me saludó gentilmente y enseguida me hizo la pregunta inesperada:
-¿Cómo entró a El Día, señor Gezzio?
Como vio que no le entendí, la amplió:
-Quiero decir, por cual político…¿de la 14 o de la 15?
-Yo vine con mi carpeta llena de muestras. Además estuve un mes  prueba junto a Rivera y después quedé, señor…-le contesté.
-Lo felicito- me dijo y me dio la mano- Debe ser uno de los pocos sino el único que entró por sus méritos. Siga así. Y se bajó del ascensor sonriendo.

Cuidado, Caen en paracaídas
Cuantos más dibujos hacía, más podía cobrar y por aquellos años, con hijos chicos, alquiler, comidas y boletos que pagar, había que dejar la timidez a un lado y enfrentar a quien fuera para ofrecer mis dibujos. La página deportiva del diario El Día la dirigía Ricardo Lombardo que tenía un carácter huraño, pero lo enfrenté y le ofrecí caricaturas y dibujos. Me dijo que no acostumbraba a publicar nada que no fueran fotos, además ya contaba con Rivera que era el dibujante estable del diario. Insistí y me  dijo que lo viera el domingo, después de los partidos. Así lo hice. Me dijo que dibujara un chiste que se le había ocurrido a él, que lo dibujara y  se lo llevara. Al rato lo tuvo sobre su escritorio. Le gustó y me dijo que lo iba a publicar. Le pregunté si podía seguir así.
-“Veame el próximo domingo, a ver si tengo algo”- me dijo, y así, domingo a domingo me daba una vuelta por su escritorio donde me decía qué quería que dibujara. Mis dibujos salían los lunes en la sección deportes.
Pero un domingo, Lombardo me dijo que no tenía nada para mí, porque ya la página estaba completa. Al otro día, cuando la ví, habían unas caricaturas de un nuevo dibujante: Guerrero, que me dijeron había sido promocionado por Pepe Batlle, lo que me dejaba afuera y sin derecho a reclamo. Las caricaturas eran buenas, muy diferentes a las que yo hacía y el tipo quedó instalado. Lo mismo me pasó con el suplemento de Economía dirigido por Faroppa y Lombardo hijo, con el que yo colaboraba desde hacía unos tres años. Me dijeron que tenían órdenes “de arriba” de publicar lo del nuevo. Y yo, por suerte todavía tenía “El día de los niños”, pero un día, el director del suplemento nos llamó a Rivera y a mí y nos dijo que como éramos los más veteranos, casi fundadores de la revista, nos consultaba porque había recibido órdenes de publicarle al nuevo. Nos negamos rotundamente, amenazando con irnos. El director entonces envió una carta, donde explicaba que tenía el staff completo (además de nosotros, estaban Lemos, Barreto y Cristina Cristar), y que no era necesario otro dibujante.Después que me despidieron, pudo entrar al suplemento y hacer hasta tapas que fueron siempre realizadas por Rivera y que cada vez que le hago recordar se agarra flor de bronca.

Pepito Grillo
Yo dibujé para El Dedo, invitado por Antonio Dabezies que había juntado a todos los dibujantes del medio. Mis dibujos se referían a hermosas mujeres en actitudes chistosas. Pero Cazalás hizo una historieta donde caricaturizó a Pepe Batlle y le puso Pepe Grillo, lo que ofuscó al subsodicho. Alguien de sus alcahuetes le dijo que ese dibujo era hecho por mí y me mandó llamar. Me negué a ir porque yo no tenía nada que ver. Le hice ver al que me trajo la orden que ese no era mi estilo, que lo cotejara con el de las chicas y que además estaban firmado por mi. Me mandó decir que yo era exclusivo de El Día y que no podía dibujar en ese pasquín.Le contesté que yo era un profesional y que dibujaría donde me pagaran y que si quería exclusividad me aumentara el sueldo.
Entonces me llamó el gerente César Clivio (con quién ya había tenido un entredicho por un dibujo que había hecho de él y que después contaré), pidiéndome que hiciera un aviso a toda página para el diario (buscaba una excusa valedera y caí como un chorlito), le contesté que yo era dibujante ilustrador, que los avisos venían armados de las agencias, además el diario tenía un sector expecializado en avisos.
-¿Te estás negando a una orden de la gerencia? –me gritó desde el otro lado del teléfono y me colgó.
A la semana, cuando llegué a marcar l reloj se me adelantó un compañero y me dijo: 
-¡No marques, estás en la lista de los que enviaron al seguro de paro!
Incrédulo subí a la redacción para averiguar porqué me enviaban al seguro, si yo tenía mucho trabajo en El Día de los Niños y además en el propio diario.
Uno me dijo hablando por lo bajo: Pepito está caliente porque lo dibujaste en El Dedo y no te la perdona, además le contestaste mal al gerente. Subí al despacho y pediles perdón…
Mi sangre italiana hervía a borbotones, ¡Pedirles perdón! ¿por qué? No eran mis amos y yo siempre me consideré libre y “orejano”-así me fue-.
Cuando iba a tomar el ascensor, me encuentro con Guerrero (Hogue) que me preguntó que pensaba hacer ¡si ya sabía todo!
Le contesté que no le iba a pedir perdón a nadie por algo que no había hecho. Pero él también había publicado en la revista y firmado, entonces le retruqué -¿y vos que va a hacer?
-Mi señora espera familia. Yo no puedo dejar el diario. Yo voy a ir a hablar con Pepito…  
Después él quedó en El día de los Niños que yo dejé y también hizo los dibujos en el diario que yo hice durante 18 años.
Cuando encaré al Jefe de Personal, le pregunté porqué me fletaban. Y por cuánto tiempo.
Me dijo que había poco trabajo (primera mentira, había y mucho) y que debía esperar hasta fin de año, ahí se revería el caso y que tal vez me tomaran de nuevo. Entonces le contesté que quería un despido pago por los 18 años o armaría un buen lío. Me pagaron religiosamente en seis cuotas y allí terminó mi paso por El Día, ya lleno de termitas que iban socavando los cimientos de lo que fue uno de los más grandes diarios de este país.

martes, 8 de junio de 2010

"Andares del Humor"

Del 20 al 29 de setiembre de 1996,  se hizo una expo en Punta Carretas Shopping  propiciada por el Fondo Capital de la Intendencia y a cuyo cargo estuvieron en: Proyecto y realización: Ana María Echave y Cristina Barbero; Investigación y selección: Horacio Añón y en el diseño y montaje: Oscar Reyno.

Fui uno de los invitados a exponer y todavía conservo el folleto que se publicó con la biografía y dibujos de todos los expositores.


miércoles, 2 de junio de 2010

Una muestra de historietas uruguayas

Noveno Arte, Historieta uruguaya
Entre Mayo y Junio de 1999, fui invitado a participar de la Muestra de cómic nacional realizada en la sede de la Fundación Buquebus. Estuvo organizada por la mencionada fundación cuya directora era la sra. Emma Sanguinetti Canessa y contó con el apoyo del Museo del Humor y la Historieta Julio E. Suárez "Peloduro", sito en la ciudad de Minas y dependiente de la Fundación Lolita Rubial. En el evento, la Fundación Buquebus distribuyó de forma gratuita un boletín con ilustraciones y biografías de los expositores, en el que se incluía una introducción escrita por Elvio Gandolfo en la que este prestigioso crítico volvió a elogiar el nivel del cómic nacional y se lamentó de la falta de difusión que los creadores tienen en nuestro país.
Tapa y contratapa del folleto de 36 páginas.

La inauguración de la muestra contó con una brillante organización donde no faltó un launch que hizo muy grata la velada. La oportunidad sirvió para departir cordialmente con los colegas que se hicieron presentes, alguno de los cuales hacía años que no veía. Además de los expositores fue posible ver a dibujantes y guionistas del ambiente underground, así como a otros profesionales que no fueron invitados a exponer y varios medios de prensa. A partir del 24 de junio de 1999 y hasta el 18 de julio, la muestra se trasladó al museo de Minas, para luego iniciar un recorrido por varios museos del interior del país.


Así lucían nuestras biografías, publicadas en dos páginas para cada uno.


La coordinación y selección del material estuvo a cargo de Gabriel Mainero. Las obras expuestas correspondieron a los siguientes artistas: Martín Ansín, María Victoria Baglietto, Alberto Breccia, Alejandro Colucci, Emilio Cortinas, Eduardo Geoffrey Foladori ("Fola"), William Geninazzio ("Gezzio"), Daniel González Alonso, Fabián Mendoza, Carlos Leandro Moura, José Rivera, Julio E. Suárez ("Peloduro"), Daniel Turcatti, Pablo Turcatti y Renzo Vayra. Según el propio Mainero, el criterio adoptado para la selección fue mostrar aquellos comics realizados en nuestro país; pero como toda selección debió ajustarse a los tiempos y espacio, quedaron excluídos algunos excelentes artistas, caso de Carlos M. Federici, Eduardo Barreto, Richard Bennet, etc. Yo expuse los originales de una historia completa de “Santos Cruz”, pero cuando fui a buscarlos no pude encontrar a nadie que me la devolviera, así que los perdí. Lamento profundamente esa pérdida porque los elegí como de los mejor logrados. Quién los tenga, que los cuide.
Esta exposición me pareció una excelente idea y sería muy bueno que otras empresas tomaran ejemplo y nos destinaran un poco de sus ganancias, ya sea organizando muestras o aportando sponsors para futuras revistas.  

martes, 1 de junio de 2010

Balazo en la prensa diaria

Gracias a la generosidad de los periodistas que nos escucharon, nuestra revista tuvo su difusión por medio de la prensa. Acá van algunas notas para recordar...


sábado, 29 de mayo de 2010

Memorias desde mi tablero

Escuela Uruguaya de Arte

Muchas personas me consultaron cuando trabajaba en El Día si sabía dónde se podía estudiar dibujo, para sí o para algún hijo que sufriera ese “defecto”, por lo que pensé que ya que en Montevideo no había una escuela dedicada al dibujo, salvo la eterna Continental, pero ésta había acumulado un cierto desprestigio que no me corresponde mencionar, podría fundar una.
Lo cierto fue que en 1976 lo hablé con mis colegas más próximos y luego de pensarlo, aceptaron la idea de formar una escuela de dibujo, como yo quería hacerla más trascendente la nombré “Escuela Uruguaya de Arte”, homenajeando a la Escuela Panamericana de Arte donde estudié.
Carlos Federici, Héctor Couto y William Gezzio

Gezzio, Lemos, Federici y Barreto
Los colegas fueron: Eduardo Barreto, Walter Lemos, Carlos María Federici, Héctor Couto, José Rivera, Angel Umpiérrez y el profesor (éste sí era en verdad profesor) Cecilio Stábile que se unió generosamente a la idea.
Aquí estoy en la parte de la sala de exposiciones del subte que me tocó en el reparto.

Barreto decorando con dibujos nuestros una pared de la escuela.

Al año siguiente, tuve la suerte de que Cinemateca había alquilado un piso en 18 de Julio casi Cuareim y como yo tenía amistad con uno de sus directivos: Juan José Ravaioli, me subarrendaron una parte para que diéramos las clases, con pizarrón y sillas incluídas.
Para potenciar la noticia y difundirla, hicimos una exposición todos los futuros profesores en la sala chica del subte municipal, lo que nos dio fuerte espaldarazo. Allí regalamos un modesto folleto 
(era época de vacas flacas y sin compus, se hizo en mimeógrafo).

 
Pero el primer objetivo estaba alcanzado y se inscribieron unos 25 o 30 personas para los distintos cursos.
Estos eran alumnos del curso de humorismo.
Y el 15 de marzo de 1977 arrancamos. El curso que tenía más alumnos fue el de Angel Umpiérrez  y el mío, luego el que daba Couto.
Pero como la cuota mensual que cobrábamos se iba en el alquiler, quedaba poco para dividir, así que cobraban Couto y Umpiérrez, a quién tenía que ponerle el dinero en el bolsillo porque generoso como era me decía que “él disfrutaba y que no debía cobrar”. Y era cierto que se divertía porque los alumnos me lo contaron, hacía dibujos, contaba chistes. Era todo un personaje. Los demás tuvimos que esperar, lo que molestó a alguno, pero se pensaba que en el siguiente año, nos íbamos a recuperar.
Antes que finalizara el ciclo lectivo, me llamaron de Cinemateca para decirme que debía pagar más porque como la escuela funcionaba bien, los gastos se habían ampliado. Me negué a gastar un solo peso de lo previamente estipulado, lo que los dejó con la sangre en el ojo y a finales de ese año, me avisaron que si seguíamos allí, el alquiler sería casi el doble, lo que no me dejaba margen para pagar a nadie.
Así que “tuvimos que bajar la cortina”. Nadie quiso arriesgarse a asumir un alquiler sin saber si con el alumnado podríamos pagarlo todo el año, yo tampoco.Pero en el 80 me llamaron de la Academia Sigma para dar cursos de caricaturas y humorismo y estuve cinco años con ellos. También dí clases sobre dibujo artístico e introducción a la publicidad. Pero como lo dije en otra nota, me ganó el cansancio y preferí seguir dibujando a dar clases.

jueves, 27 de mayo de 2010

Cuadritos en dictadura

Un dedo de historietas

En 1983, ya hacía varios años que El Dedo nos servía para descargar la bronca de estar dentro de una tormenta impuesta a un pueblo que no se lo merecía. Aunque varias veces intentaron clausurarlo –una edición quedó sin salir a la calle- El Dedo se mantenía con la constancia de su alma mater Antonio Dabezies, secundado por tanta gente que no voy a nombrarlos porque la memoria me juega malas pasadas y olvidaría algunos y sería imperdonable. Pero rescato a César Di Candia que de revistas sabe un montón.
Y los dibujantes queríamos hacer nuestras historietas, porque la pobre estaba tan enterrada que ya nadie le llevaba flores; así surgió la idea y con la imponderable ayuda y coordinación de un especialista como lo es el rosarino devenido montevideano Elbio Gandolfo, nos pusimos a la tarea de pergeñar un número que iba ser “gordo” y lleno de historietas uruguayas, hechas por uruguayos, valga la redundancia.

Como se leerá en el editorial, eso no fue posible por razones económicas, pero el “especial de historietas” salió a la calle. No tuvo la repercusión deseada porque el lector habitual de El Dedo (tenía tirajes de hasta 30.000 ejemplares y a veces más), no era lo que quería encontrar. El que compraba El Dedo buscaba la crítica y la sátira política y social “encubierta” y en las historietas no se podía hacer. No fue un fracaso, pero dejó un regusto a poco y no se siguió con las historietas. Siempre  ha sido así, siempre lo será. Los que gustamos de la historieta nacional somos tantos que cabemos en una mesa de dibujo…¡y sobra espacio!
El guión es de Elbio Gandolfo ("Eduardo Dolpher") y estas páginas, a pluma y pincel fueron las que me publicaron.El lettering es mío también.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Memorias desde mi tablero

Esta es la tapa de la primera. Me tomaron el pelo diciendo que había usadocomo modelo a Palito Ortega, pero eso no era cierto, el tipo quería cobrarme por la pose y lo hice de memoria, ¡jé!...

La Aventura Continúa
A fines de los 90 del siglo XX, of course, trabajaba en equipo con Rolando Salvatore y una mañana comenzamos a soñar en hacer una revista de historietas completamente uruguaya, pero de tal forma que evitara al distribuidor que se “come” más de la mitad del precio de tapa y no protege el trabajo uruguayo-por lo menos el que hacemos nosotros. Es obvio que otras revistas le dan más réditos y se dedican a ellas. Bien por ellos. Pero nosotros queríamos sacar un revista de historietas “de aventuras clásicas”. 
Y se llamaría “Balazo”.
 La historieta con la que habíamos crecido y la que más nos gustaba. Varios estaban “publicando” fanzines, pero el esfuerzo y el costo de las fotocopias terminó con todos. Nos propusimos imprimir la revista, así fue que Salvatore recorrió unas cuantas imprentas y yo otras, pero los precios de impresión, papel, tinta, etc. nos dejaban siempre debiendo dinero, aunque se vendiera toda la revista a un precio alto, lo que ya era un obstáculo.
No queríamos hacerla en fotocopias, el resultado no era bueno. No tenía “forma” de revista y además estaba el problema de ponerle los ganchitos que afeaba todo y no teníamos una máquina de ese tamaño. Además el precio total de las fotocopias se  disparaba demasiado para nuestros esmirriados bolsillos.
Entonces me llegó un email de un muchacho: Daniel Puch, que estaba en el diseño gráfico y había hablado previamente con Rolando, diciéndome que él trabajaba con una imprenta bastante artesanal y que estaban imprimiendo folletos y afiches a un precio accesible.
Le pedí que nos dieran un presupuesto para nuestra revista que ya Salvatore había hecho un “mono”-en nuestro léxico es el boceto previo o el armado de cómo puede ser la revista. En fin, al otro día me comuniqué con Rolando y fue a la imprenta y volvió loco de la vida porque el precio que nos dieron era como para empezar a publicar.
Pero, las quijotadas no suelen ser atendidas por nuestros hijos y señoras, y no podíamos gastar más de lo que ganábamos. Entonces a Rolando se le ocurrió hacer una cooperativa: así invitamos a varios colegas, que en la primera reunión nos pusimos de acuerdo no solo en colaborar gratis por la revista, con historietas y dibujos, sino en poner una parte de dinero de lo que costaba la primera edición, las otras se pagarían con lo recaudado de las futuras ventas, y así se repartieron tareas. 
Cooperativa del Comic, Ediciones "Los Mutantes"
Los primeros integrantes fueron Daniel González, Carlos María Federici, Rolando Salvatore, Daniel Puch, Pablo Dobrinin y Ernesto Cantonnet, yo y como invitado especial José Rivera, quien colaboró con las tiras de “Ismael”, mejor dicho: recortes de los diarios donde se habían publicado, ya que sus originales le fueron robados por un “vivillo” que se los llevó para vender en Argentina y nunca más volvió. Cuando tuvimos el primer ejemplar nos juntamos a festejar en casa de Salvatore y a “darnos con un hacha”. Todas las reuniones eran hipercríticas y algunos salíamos verdaderamente “mosqueados”, pero lo hacíamos en bien de la revista y de lo que creíamos. Allí se nos unió Alejandro Colucci, quien desde el número dos haría las tapas, salvo la 1 y 5 que hice yo, y la 6 y 7 que dibujó Federici.
Ahora había que buscar quien la vendiera. Así cada uno se hizo cargo de 15 0 20 revistas para empezar a colocar entre sus amigos y otros las llevamos a ver si podían venderlas en Mosca y Papacito. Allí se portaron muy mal. No la querían y se la tuvimos que dejar en consignación, pero eran difícil de ver por la gente, porque no la ponían a la vista, además el porcentaje que pedían no bajaba del 30 por ciento del precio de tapa, que era de $ 20.
Se llevó a Lecturas, a Librerías Palace, a Libros libros y al Rincón del Coleccionista, donde Mainero todavía debe tener alguna todavía.
Pero enseguida nos pusimos a hacer el segundo número, siempre buscando lo clásico de nuestra historieta: por eso se le hicieron reportajes escritos por Dobrinin: a Angel Umpiérrez, desconocido para las jóvenes generaciones, a Emilio Cortinas, a Eduardo Barreto, quien generosamente nos regaló una historieta especialmente dibujada para nosotros, escrita por Federici, a Celmar Poumé, y a Enrique Ardito. Se nos unió Diego Barizo con noticias sobre el comic mundial, y además teníamos las jugosas notas tan documentadas de "Golden Ch@t" a cargo de Federici, sobre la Edad Dorada del Comic Americano. En fin, tuvimos lo que habíamos soñado una mañana en mi oficina junto a Rolando Salvatore, pero la mala distribución –al no estar en los quioscos, la revista no se veía, y donde estaba, no le daban importancia –“¡es uruguaya,bah!”, excepto en el Rincón del Comic que estoy seguro la difundió verdaderamente, lo que le agradezco a Gabriel Mainero.
Como toda familia numerosa, agregado al problema que no nos quedaba ni para un café, se suscitaron los problemas humanos de siempre y Rolando se fue al entrar Ardito por sus razones privadas. Ardito no pudo publicar porque debimos cerrar la revista al llegar al 9. Ya era una estupidez pagar para dibujar. Pero “capaccio come sono io” aprovechando la imprenta, intenté dos más, pero de humor: Estado de Humor y Humornautas.
En Estado de Humor publiqué dibujos de Enrique Ardito, Cantonnet y míos y en Humornautas de Daniel Puch, Cantonnet, míos y un reportaje a Héctor Perry, por Dobrinin.
 La primera dio como para pagar los gastos de imprenta, pero la segunda me terminó de convencer de que lo mío no era ser editor en este lugar ni en este tiempo. Se me amontonaron las devoluciones en un altillo, donde duermen con las arañas, como heridas de una guerra fuera de lugar, pero nos quedó el recuerdo de haberlo intentado y hecho. Si no se logró más, no fue porque no lo intentamos, fue porque no nos apoyaron