XANADU 19

domingo, 27 de junio de 2010

"Noveno arte"


Un esfuerzo en solitario
Sin prisas pero sin pausa Gustavo Cortazzo fue elaborando el ensayo sobre nuestros historietistas y la historieta mundial, con la ayuda de un exacerbado amante del comic: Gabriel Mainero y las colaboraciones invalorables de Carlos M. Federici, Andrés Trías, A. Colucci y L.Moura. Y aprovechando el Fondo Capital, logró interesar a la empresa REG.S.A que edita “La República” y se lo publicaron a fines de 1990, logrando una amplia difusión que de otra forma no tendría. Aunque todo lo que le reportó a Cortazzo fue el esfuerzo y la publicación de su revista, nunca recibió estímulos monetarios como para continuar con estos invalorables proyectos que difunden los trabajos de los dibujantes uruguayos, proyectos de los que siempre tiene alguno en su mesa de trabajo. Junto a Mainero hizo otro ensayo relativo a uno de nuestros olvidados dibujantes: Emilio Cortinas, que se puede“bajar” desde el sitio “La Bañadera del Comic”: http://www.historieteca.com.ar/Novedades/cuadernosbanadera1.htm
Quiero agradecer personalmente lo hecho por Gustavo y también por Mainero en la difusión de nuestro arte, porque el dibujante vive engrillado a su mesa de dibujo y no puede dedicarse a promocionarse. Así que ¡muchas gracias, amigos!






                                                                

viernes, 25 de junio de 2010

Memorias desde mi tablero

Luces y sombras de una revista para niños

En los primeros años de 1970, dibujaba para Charoná, además en el Suplemento de los Niños del diario El Día, lo que me mantenía en permanente estado adrenalínico y aguantaba pocas pulgas, aunque esto siempre me ha sucedido, aún hoy que apenas hago una tira diaria.
Por eso es que le plantée a los editores de la revista Charoná, un pequeño aumento en el precio de mis dibujos. Quienes hacían la revista eran Juan José Ravaioli y Sergio Bóffano (padre). Ravaioli me pasó para Bóffano, a quién llamé una noche desde el diario y le hice el pedido, cosa que se negó, entonces le dije que yo no dibujaría más para ellos y le colgué.
Además de tapas históricas, estaba haciendo una página con las “Aventuras de Charoná”, recién había comenzado con una historia que quedó inconclusa, pero si al editor no le importó, menos a mí. Al otro día le comuniqué a Ravaioli mi decisión y él me contestó: -No te preocupes. Dentro de unos días vas a tener buenas noticias que te van a alegrar.
Y así fue. Ravaioli se separó de Bóffano y se asoció con Paolo de Savorgnani, el dueño de Impresora Polo (donde ahora está La República) y con un español de apellido García para sacar una revista infantil que habían adquirido a unos maestros.
Una mañana me vino a buscar a mi casa para ver si yo quería encargarme de la jefatura de arte y de crear los personajes a partir de unos muñecos de felpa, tipo Plaza Sésamo.
Me daban una oficina en el primer piso y me ponían a disposición los dibujantes que yo eligiera, pero con la condición de que trabajara exclusivamente para ellos y abandonara el diario El Día, ya que querían exclusividad. El sueldo era muy bueno para la época, pero yo sentía un afecto muy especial por el suplemento infantil ( hacía 12 años que estaba allí), y luego de varias reuniones con dichos socios llegamos a la conclusión que iría por las noches y por las mañanas a dibujar y controlar la revista.
El modelo (mono) que habían entregado los maestros no era atractivo y tuve que rediseñarlo todo, pero cuando le pasaba mis bocetos al armador (todo se hacía con pegamento y tijera, ya que todavía no teníamos las compus), éste lo reformaba a su gusto y  lo terminaba con muy poco sentido artístico, lo que le valió que lo sacaran del staff, generándome un enemigo y más trabajo.

 También tuve unos roces con el jefe de máquinas. Una mañana fuí a  controlar el color de tapas y poster que era lo que más debía cuidarse y las rotativas estaban ya marchando y las impresiones salían como chorizo. Al mirar una, ví diferencias de color en la tapa y pedí que pararan las máquinas, que así la revista no se iba a imprimir. Entonces se me apersonó un “urso” que increpándome me dijo: -¡Yo soy el jefe de las rotativas! ¡Ud. no tiene nada que hacer acá! Además ya llevamos casi toda la edición impresa…¿quiere que tire todo a la basura?
-¡Y yo soy el jefe de arte de la revista y respondo ante los dueños y no acepto ésto, así que mejore los registros porque así la revista no sale!- le contesté ya entrando en calor…
El tipo fue como viento a hablar con el dueño de la imprenta quien al rato me llamó y tuve que explicarle que lo hacía por el bien de la revista y de la propia imprenta. Se desmerecía el producto, además él mismo me había pedido que controlara la revista. Y todo enfrente del “urso” que tuvo que volver refunfuñando a corregir la impresión, pero no me tomó bronca, porque al final entendió mi preocupación y nos hicimos amigos por años.
Como soy un adicto a las historietas tuve que convencerlos de poner varias y variadas.

Estas historietas están guionadas y dibujadas por mí, excepto los textos que fueron dibujados por mi ayudante.
Cada página as dibujabade a 3 tiras independientes, que luego se pegaban y le ponía una guí con el color en papel transparente, para que en la fotomecánica le aplicaran los diversos tonos que impimirían el colorido.


 Me dieron vía libre, por lo que tuve que crear para las historietas, además de Patatín y Patatán, personajes propios: como a "Casquito de las Galaxias" que yo escribía los guiones y lo dibujaba un pibe que había ido a mi escuela: Omar Yarse. Después escribí y dibujé "Ariel y sus amigos", hice los guiones de "Hijo de violentos", con las aventuras de un indio charrúa, y se lo dí a dibujar a un muchacho que iba noche tras noche con su carpeta llena de dibujos de apellido Leggiadro que hizo un charrúa muy particular.


Guioné "Pit",la historieta de un joven inglés raptado por piratas y por diversas circunstancias había quedado al mando de un galeón (Este personaje venía con el modelo original de la revista y había sido escrito y creado por Valdés, pero los editores no estaban conformes con su dibujo y querían aggiornarlo). Se lo dí a dibujar al chileno Sergio López que ya tenía su propia historieta Andresito del planeta Aries, y cuando éste volvió a Chile, se lo encargué a W.Ferreira.

Una noche llegó Pedro Cano, lo conocía de cuando yo dibujaba en Pilán, un suplemento del diario La Mañana y él estaba como coordinador y hacía unos dibujos humorísticos de gauchos que me gustaban, por eso se me ocurrió darle el guión de un personaje que tenía en carpeta: "El Escurridizo".
Fue una historieta que gustó mucho. Cano le agregaba chistes inventados por él mientras seguía mis guiones, lo que enriquecía la historia. De mi cosecha y con mis guiones y dibujos, dibujé una historia completa de "Nuk, hijo de esquimales".


Como no me gustaba la tipografía de la imprenta para las historietas, puse a un dibujante (un español, que estuvo unos años con nosotros) y  dibujaba el texto a todas las historietas y además hacía los títulos a pincel de las notas, pero había que controlarlo porque siempre metía alguna falta de ortografía y después nos llovían las cartas.

Para pintar algunos posters de fechas históricas y sacarme un poco el trabajo de arriba, ya que era yo quién debía pintarlos, más las tapas y diversas ilustraciones (semanalmente!), convencí a mi amigo José Rivera para pintar algunos.
A pesar de todo el trabajo que siempre tenía en el diario y los suplementos, pintó tres posters a la témpera, su técnica habitual, en su estilo único y magistral. Y a mí me sirvió para usarun detalle también en tapas. 
En tanto, yo seguía dibujando y escribiendo los guiones de mis personajes del suplemento de los niños: Tatucito, Bombón, Hechos, etc. por lo que contraté a una joven que había sido mi alumna en el curso de humorismo de mi escuela para que me ayudara con el color y con el entintado de Tatucito, y fuera al diario a llevar y traer los pedidos.

A otro dibujante que convencí para que hiciera una historieta de personaje propio fue a Carlos María Federici, quien no dibujaba desde hacía años. Lo tomó con mucho entusiasmo y nos llevó su "Jet Gálvez", lo que le insumía un gran esfuerzo, porque eran dos páginas semanales y él las dibujaba a tamaño gigante, al estilo americano, con un dibujo meticuloso y buen acabado en la línea.(En el Museo de la Historieta de Minas hay originales que se pueden observar). El problema surgió cuando al cabo de un tiempo, la secretaria de la revista (esposa de uno de los socios) opinó que no le interesaba más esta historieta, pese a que tenía mucha aceptación entre los niños que nos escribían a la revista.
Y como siempre ha sucedido en este egoísta y pequeño mercado, casi sin previo aviso, la dejaron de publicar.

Cuando ya no pude más con todo lo que hacía en la revista, le pasé las historietas de Patatín y Patatán y Ariel y sus amigos a otro de mis alumnos: Alvaro Osuna, que ya me estaba ayudando en el entintado y el marcado del color de ambas.
Porque en aquella época el color se marcaba con lápices o fibras de colores sobre un papel transparente o al dorso del dibujo y luego en el taller, sacaban cuatro copias en acetato:
Una para el negro, otra para el magenta (rojo), otra para el cyam (azul) y otra para el amarillo y manualmente, con un pincel y una pintura especial (opacol) se rellenaba la zona donde debía colorearse, pero además había que calcular el porcentaje para las combinaciones:
para que saliera un área anaranjada (60 % amarillo más 40% de magenta) o verde (30% de cyam más 20 % de amarillo),etc. No la teníamos tan fácil como ahora con las compus. Había que tener muchas ganas y querer mucho la profesión para no largar todo y dedicarse a algo menos tedioso.


La revista arrancó con mucha publicidad y vendió muy bien el primer año. Lo mismo el segundo y lo notábamos por la cantidad de cartas que recibíamos. En el tercer año sucedió algo entre los socios; ya que el socio español se largó, pero la revista no se resintió, sólo que Ravaioli que era el administrador se la llevó a su estudio particular y allí fuímos. Como no cabíamos todos,  los dibujantes hacían el trabajo en sus casas y me lo alcanzaban a esa oficina, pero se me redobló el trabajo y se lo hice ver al socio, prometiéndome éste un aumento en poco tiempo.
Cuando pasó ese tiempo y el aumento no llegó, le dije que me iba (me sentía muy cansado), entonces me pidió que esperara su vuelta –él se tomaba una licencia- que cuando volviera lo hablaría con su otro socio y me iban a dar lo que pedía. Acepté y se fue de vacaciones. Entonces recibí la llamada del dueño de la imprenta, (el otro socio) que fue al grano directamente: “él sospechaba de su socio porque a pesar que la revista seguía vendiendo bien y tenía avisos pagos, éste le pasaba cifras menores que no coincidía con eso. Además se había impuesto un sueldo muy alto,porque al llevarse la revista a su oficina, le cobraba el alquiler y hasta la nafta del coche, y él no estaba dispuesto a que se tomara las vacaciones a expensas de la revista, por lo que me dijo que quería romper la sociedad y que su abogado tenía todo listo y me ofreció hacerme cargo de toda la revista, yo debía volver a la imprenta a una oficina más grande, equipada a nuevo y que le dijera cuánto quería ganar por eso, pero debía largar cualquier otro trabajo que tuviera.
Debía ser exclusivo de la imprenta. Me sentí confundido y creo que no me dejé marear por el hecho de tener una revista totalmente en mis manos. Así que le pedí un par de días para pensarlo. Me dijo que no tenía mucho tiempo porque quería hacerlo antes que volviera Ravaioli de sus vacaciones. Anduve varios días cavilando. El pago que le pedí y había aceptado triplicaba lo que ganaba en ese momento, pero Ravaioli siempre se había portado bien conmigo, desde cuando estaba en Charoná, y yo nunca me enteré que me la hubiera jugado sucio y tengo principios que me superan y me atan.
Así que en la mañana señalada le dije que no, que no aceptaba y que me iba de la revista porque al ver el lío que se había formado, yo no iba a estar bien cuando volviera Ravaioli.
Cuando éste volvió no le dije nada del insuceso y no podía creer que me fuera, pero lo hice con mi conciencia tranquila. Al poco tiempo el dueño se voló rumbo a México, dejando una lista de deudas y cheques sin fondos. Ravaioli siguió un par de años más hasta que cerró y reabrió otra revistita: Sapito, por la que también me vino a buscar pero me negué a colaborar. Tuvo poca aceptación y la cerró a los pocos números.Yo seguía en "El Día de los Niños" y Boffano me había llamado de nuevo y estaba de vuelta en Charoná.
Espero que esta crónica nostálgica no empañe la memoria de aquellos que eran nuestros lectores y que tenían en su cartera escolar a "Patatín y patatán" como compañeros de clases.
  


miércoles, 23 de junio de 2010

Canillita de Florencio Sánchez

En los temas históricos es en donde me he sentido más como “pez en el agua”…El hecho de buscar documentación, las modas de época, los edificios y las máquinas, automóviles y armas, todo eso me produjo siempre una satisfacción muy grande, por lo que encaré muchas veces la ilustración histórica como las biografías o hechos que descollaron por sus protagonistas al correr de los años.
La obra de Florencio Sánchez me interesó por su populismo y manera de desenmascarar una sociedad hipócrita, llena de prejuicios, como en “Mi hijo, el doctor”, “Canillita” y la tragedia de “Barranca Abajo”.
Tomé “Canillita” para adaptarlo a la historieta porque cuando estaba cursando el liceo, integré un grupo de teatro y yo interpreté al canillita. Estas son 3 de 5 páginas de una adaptación que hice, se publicaron en blanco y negro, en Charoná en la década del 70 (1970), pero como no tengo ninguna de aquellas revistas, no sé la fecha exacta.


Además pinté la tapa de dicha revista con alusión a la obra.
Años después la sinteticé en dos páginas para el Día de los Niños, que se publicó en colores, en una fecha aniversario de Sánchez.

Todas las viñetas están dibujadas a la pluma, porque consideré que era la técnica que mejor reflejaría la historia. Hay un detalle que tuve que evitar por pedido de la dirección del suplemento: no dibujé el puñal en la mano de Canillita. Eran otras épocas...

domingo, 20 de junio de 2010

Mis varios alias

Cuando tuve el problema con el director del Día porque yo dibujaba para El Dedo y antes que me echaran sin derecho a réplica, cambié el Gezzio por “SIPA”, aunque como me dijo Dabezies, “se nota que es tu estilo”. Así firmé varios chistes en El Dedo, para no perder ese lugar e iba otra persona a cobrar por mí, por si las moscas…
Estas páginas se publicaron en El Dedo Nº 5, de Diciembre de 1982
Pero Montevideo es un pañuelo y una noche que estaba en el diario, se me acercó un portero muy pícaro y me largó : 
-Mirá que ya se dieron cuenta que vos seguís en El Dedo. Lo mejor será que lo dejés. No podés arriesgar este trabajo seguro por esa bazofia". La historia ya la conté. Meses después, a principios de 1983, me dieron el "golpe atrás de la nuca"...Nunca creí que un simple dibujante de historietas les produjera tanta urticaria como para rajarlo sin más ni más, además de ser padre de familia con dos hijos pequeños...¡Gente malata!

Ilustraciones como Willy.
Con el seudónimo de Lito, varié el estilo más hacia Garaycochea, uno de los
 profesores de la Escuela donde estudié.

Años después, trabajaba para El Escolar y Charoná a la vez. Bóffano, director de Charoná se ofendió porque según él”, yo estaba dibujando para su competencia y debía dejar ese suplemento”. Sin ponerme a discutir con él, opté por usar otro seudónimo: “Dalton” y para cambiar el estilo, le pedí a Rolando Salvatore que me entintara y coloreara los dibujos. Así quedó un híbrido, pero seguí en ese suplemento por un tiempo más y en Charoná seguía firmando como Gezzio.
Tapas firmadas como Dalton, el lápiz es mío, el entintado y color de Salvatore.

Un día el director de El Día de los Niños me dijo que mi firma aparecía demasiado en el suplemento y que el administrador podía tomar alguna medida -¿?, (había que firmar los dibujos para que a la hora de cobrarlos no hubiera dudas de quién lo había hecho, ya que éramos 5 los dibujantes)- así que un par de historietas las firmé con mi verdadero apellido: Geninazzio.
Otras veces usé “Willy” y “Lito” para firmar los chistes en diversos suplementos de humor.Y como guionista utilicé: Richard D.
Omar de los Santos fue mi guionista preferido,-razones familiares- que me escribió varios guiones para diversas historietas.
En fin, a veces es mejor “ocultarse” hasta que aclare.
Esta historieta la escribí con el seudónimo de Richard D, hice el lápiz y el lettering como Dalton y la terminó de entintar Rolando Salvatore. El personaje Felino, que se publicó en El Escolar a página completa, lo creamos entre los dos, divirtiéndonos en  hacer un superhéroe uruguayo, aunque la ciudad que nombro no es Montevideo, sino Montépolis.. 

jueves, 17 de junio de 2010

Una de cal y otra de arena...

Sucedió en 1976. Hacía once años que estaba trabajando en El Día, cuando una noche Rivera me dijo que al otro día , por la mañana, nos esperaban en la Embajada de los EEUU, porque querían hablar con nosotros. Por supuesto que me preocupé, pero allá fuímos, donde sin muchos prolegómenos nos hicieron pasar a una sala y al cabo de un rato aparecieron dos simpáticas señoras, presentándose como profesoras de idioma castellano para los americanos que venían a nuestro país. Nos mostraron el libro que usaban en sus clases y eran los dibujos y los telegramas jocosos que publicábamos en la portada del diario. Habían hecho una recopilación y querían pedirnos permiso, además de felicitarnos. En realidad quién tenía más material era José, pero a mí de dijeron que también utilizaban mis historietas humorísticas (Bombón y Tatucito) porque sus secuencias les servían para la enseñanza. También apareció el embajador y su secretaria y nos agradeció. Salimos de la embajada “con gusto a poco”, porque fue bueno saber que nuestro trabajo estaba siendo utilizado en la enseñanza, pero “de arriba”, “graterola”, ya que recursos no les faltaban como para obsequiarnos con algun souvenir. Esa noche, uno de los cronistas le hizo una entrevista a Rivera que ocupó casi una página del diario del día siguiente, pero mi nombre no figuró ni en el borde de la página. Cuando llegué a la noche siguiente, Rivera estaba fastidiado porque según él me había nombrado y pedido que me hicieran una entrevista, pero no le habían hecho caso.
Un par de horas después, se me acercó el cronista que había entrevistado a Rivera y por lo bajo me dijo: -Te pido disculpas, Gezzio. Yo pedí hacerte una nota a vos también, porque la embajada felicitó a los dos y los dibujos son de ambos, pero…el secretario me lo negó…¿Tuviste algún problema?...
El secretario en ese momento era Luís Hierro López y el problema había sido una falta de mi parte: yo debía entrar al diario a las 20 y quedarme hasta las 12 o  2 de la madrugada, por las radiofotos de último momento que debía retocar. Yo vivía en esa época a una hora del centro, cerca del hipódromo.Una noche no me sentía bien y a eso de las 11 me fui del diario, escaleras abajo.
Al día siguiente, cuando llego al diario, Hierro me estaba esperando con los "zapatos de punta", y poniéndome en el medio de la redacción, rodeado de todos los periodistas, me gritó que yo le había dejado el diario “en pelotas” y que no había avisado a nadie. Que la próxima vez podría expulsarme y que desde ese momento, antes de irme debía preguntar en todas las secciones del diario y a él en particular si ya no tenía más para hacer y luego marcharme. Creo que eso pudo haber sido el motivo porqué no me hicieron una nota, ni ninguna, porque en El Día nunca tuve la suerte de mi amigo Rivera, que muy a su pesar, porque siempre fuedemasiado modesto, le hacían una por año…    
En la foto se ven, de izquierda a derecha: la secretaria del embajador 
sentada, las dos profesoras, el embajador, José Rivera y yo.

miércoles, 16 de junio de 2010

Memorias desde mi tablero

Un intento fallido
Teníamos muchos sueños y estábamos en plena tarea evolutiva en nuestros estilos, aunque dos colegas ya estaban en su zenit: José Rivera y Ángel Umpiérrez, pero igual acompañaron ese intento. Me refiero a D.U.A. (Dibujantes Uruguayos Asociados) que formalizamos en los primeros años de 1970, Walter Lemos, Eduardo Barreto, William Gezzio, Angel Umpiérrez y José Rivera, acompañandos por Eduardo Ferrer y un coterráneo mío: Dante De Luca.
La idea había surgido de la necesidad de publicar nuestras tiras diarias, porque los diarios, todos, tenían  las americanas sindicadas que, como se publicaban por todo el mundo, los precios eran bajísimos para las editoriales. Pensamos en bajar nuestros precios, pero para eso había que contar con la anuencia de todos (recuerdo las reuniones en el café de Yaguarón y San José) y así fue que nos juntamos bajo esa eufemística denominación. Y para hacerlo más visible, alquilamos una oficina en la calle 25 de mayo e hicimos imprimir un folleto con las muestras de lo que venderíamos.
Rivera ofrecía lo que ya tenía publicado en el suplemento de El día de los niños: “Paloma y pequitas” con guiónes de Edurdo Ferrer (L.Fante), Barreto había dibujado tiras con las aventuras de ciencia ficción, de “Alfa y Beta” con guiones míos, Umpiérrez tenía su “Don Cristóbal” y Lemos: “Roco, de la isla", personaje que ya publicaba en dicho suplemento.Por mi parte tenía tiras cómicas de "Gurí" y serias de "Richard D", un escritor de novelas de aventuras que había publicado en el suplemento.
Además hicimos un proyecto de suplemento de historietas que presentamos en El Día, ya que todos estábamos en ese diario y el secretario de aquella época era Luís Hierro López que en un primer momento nos dio confianza, pero al mes nos la retiró, devolviéndonos todo.
Debíamos afrontar un costo adicional al del alquiler, los envíos a distintos diarios de América. El correo era caro, porque enviábamos un sobre grande con el folleto y copias de las tiras.
Recorrimos algunas redacciones de diarios y hablamos con distintos secretarios de readacción, y llegamos a la conclusión lógica: seguir como siempre: quedarse en el molde y no intentar nada que nos dejara deudas. Además ya todos publicábamos. Y DUA quedó en el intento y en las nieblas del pasado de la historietística uruguaya. 
El folleto constaba de 8 páginas. Subí las que pude rescatar entre las telas de arañas que invadieron mi altillo y que son las que me terminan los originales que duermen olvidados, junto a una manada de bichos pez de plata.¡Abur!



sábado, 12 de junio de 2010

Hechos


Esta es una de las muchas historietas históricas que hice para el suplemento de los niños de El Día.
Las rehice pensando en republicarlas en una revistita que presenté a La República, pero no vio la luz...

Fueron dibujados con pluma y  pincel, además de rapidograf para los rayados, 
ya que da una línea uniforme.

Addenda: Cuando dibujaba para el suplemento político-humorístico "Berp" de La República,(1991) hablé con el secretario de redacción de ese entonces: Fernando Butazzoni y le propuse un suplemento infantil, como el que sacaba El Día, pero con más historietas. Me pidió una muestra y se la llevé: 16 páginas en blanco y negro más tapas a color y el personaje central sería mi Bombón, se llamaría : "La República de los Niños" o "El mundo de Bombón". Recuerdo que me atendió muy gentilmente como es Fernando y abriendo el último cajón de su escritorio, lo depositó allí, dentro del sobre manila que lo contenía.Al pasar el tiempo, un par de meses, fuí hasta su escritorio donde estaba él y le pregunté si tenía alguna novedad de mi proyecto...
-¿Qué proyecto?...Ah, el suplementito...Vos sabés lo difícil que es hablar con Fasano con todo el trabajo que tiene...
Entonces se lo pedí, porque me dí cuenta la pérdida de tiempo que había tenido. Abrió el último cajón de su escritorio y ¡opa! allí seguía el sobre manila conteniendo el "cadáver" del suplementito. Le sí las gracias y me marché, pero sin rencores. Con los años, aprendí a asumir las verdes y disfrutar de las maduras, que siempre son las menos.



viernes, 11 de junio de 2010

Continuando una tira histórica

Es la única tira en la historia de la historieta uruguaya que al día de hoy (2010) tiene 20 años de publicación ininterrumpida en un diario local. En agosto llega a los 21. Por eso lo de histórica.

Por qué me tocó dibujarla y escribirla

Después de escribir y  dibujar como un condenado durante 16 años, tres tiras diarias:(Viviana y Yamandú, Don Jubileo y Los recién cansados, también había hecho “Tarjeta amarilla y Montevideo cambalache, escrita por Servetti), Enrique Ardito tuvo un problema de tendinitis que lo dejó fuera de juego,por lo que le propuso al doctor Fasano mi nombre para suplantarlo (Yo ya había colaborado con Enrique suplantándole cuando él se tomaba sus vacaciones anuales).

El 18 de noviembre de 2005 salía en La República esta nota:

SE JUBILAN "LOS RECIEN CANSADOS" Y "DON JUBILEO" Y LLEGA "JP GONZALES"

Se va Viviana y Yamandú, entra Viviana y Yamandú (cambio Ardito por Gezzio)

* Ardito el creador de "Viviana y Yamandú", "Los Recién Cansados" y "Don Jubileo" se jubila y sus tiras se van de LA REPUBLICA para darle paso a "JP Gonzáles" detective privado que la va a hacer “Checho”. Mientras que "Viviana y Yamandú" continuará pero ahora de la mano de Gezzio. Las tiras uruguayas se renuevan y será a partir del próximo 20 de noviembre que aparezcan en el diario LA REPUBLICA.


Walter Cortiñas ”Checho”, primero desde la izquierda, a su lado Ardito y enfrente a ellos Gezzio, 
quien dibujará los nuevos Viviana y Yamandú.

Muchos las leen antes que cualquier noticia, es que Viviana y Yamandú, ya es un clásico para el público en general, el apasionado por las historietas y para aquel que las elige eventualmente. Hace 16 años que existen y se publican ininterrumpidamente en el diario LA REPUBLICA.
Su "padre", el dibujante Enrique Ardito se retira de la escena para quedarse solo con la creación de los textos.
A partir del 20 de noviembre los dibujos aparecerán a la vista de todos hechos por la mano de William Gezzio quien no niega su ojo detallista y además moderno con gotas de "transgresor".
En diálogo con LA REPUBLICA, los tres dibujantes Enrique Ardito, William Gezzio y Walter Cortiñas “Checho”, contaron cómo serán las tiras que se vienen, cuáles se van y se quedan y cómo es ese mundo mágico y perfumado de lápiz y papel.

VIVIANA Y YAMANDÚ

Antes no estaban juntos, trabajaban por separado, una tira se llamaba Yamandú Collazo detective, y otra era la de Viviana Clik, fotógrafa de prensa de este mismo diario. Luego de un tiempo la dirección del diario pidió a Ardito que uniera a los personajes convirtiéndolos en una historieta única que perdura hasta hoy cumpliendo 16 años de existencia en un medio masivo de comunicación uruguayo.
La vida de ambos personajes ha transcurrido por mucho tiempo, con la ventaja de que ellos están "igualitos". "Cuando comenzó la historieta Yamandú tenía alrededor de unos 30 años y Viviana unos 20" contó Ardito.
Para quien se encargará de la realización de los personajes a partir del 20 de noviembre, William Gezzio, Viviana y Yamandú son "la única historieta seria que se produce desde hace mucho tiempo en un diario".
Los nuevos personajes que serán creados por él y aunque serán los mismos, confiesa haberlo hecho a Yamandú "un poco más estilizado" y a Viviana "más sexy, con ¡el destape!", cuenta entre risas su nuevo diseñador. Pero los guiones seguirán siendo confeccionados por Ardito, por un tiempo, hasta que Gezzio lo haga. Para preparar una historieta nueva Ardito, comienza su trabajo por lo menos dos semanas antes del inicio de la publicación, "tengo que tener una línea o una idea de lo que voy a plantear en la próxima tira".
La computadora la usa como herramienta para crear a sus personajes, la historia, sus movimientos, los diálogos, y opina que lo "ideal sería poder vivir de la historieta" para lo cual se dedicaría a eso durante todo el día. "Pero los historietistas de acá tenemos que trabajar, además, en otro lado, tenemos que dedicarle al dibujo el tiempo que nos sobra y eso implica horas de sueño"; Ardito trabaja en la Administración Nacional de Puerto (ANP) durante el día, por lo tanto las noches se las dedica al dibujo.

"JP GONZÁLES"

"Los Recién Cansados" y "Don Jubileo" ambas creaciones de Ardito se despiden para darle lugar a una nueva historieta producida por Walter Cortiñas: "JP Gonzáles", detective privado. Una tira doble que comenzará a ser leída por los lectores a partir del próximo 20 de noviembre.
Walter lleva veinte días de trabajo adelantado de su historieta, como de otras que se caracterizan por ser autoconclusivas, su inspiración es poder contar una historia y colocar a los personajes en una situación determinada "en mi caso busco lugares conocidos, calles y sitios de Montevideo, me gusta moverlos donde yo me muevo".
Pinta a lo "antiguo", trabaja con acuarelas, acrílicos, y luego que realiza el boceto y lo pinta, hace los globos. Mientras que Gezzio prefiere usar la cámara de fotos, porque "le gusta ser lo más realista posible, porque la historia lo pide".
"Me informo gráficamente, no lo invento, soy muy realista. Para mi Viviana y Yamandú son personajes reales que tengo frente a mí y muchas veces les saco fotos. En mi profesión siempre lo hice así, me baso mucho en el físico y tengo que tener modelos concretos". *
Esta nota la hizo Daniela Fasanello, una joven periodista que tenía mucha voluntad pero carecía de conocimientos sobre historietas y dibujantes uruguayos. Igual agradezco su crónica.
Y empecé con el trabajo diario
La página se completaba con “Diógenes,el linyera” de Tabaré, (previamente publicado en Clarín) y “Matías” de Sendra, también de Clarín.
Comencé dibujando dos historias escritas por Enrique, pero al poco tiempo tuvimos diferencias de criterios y yo dejé la tira, aunque meses después el Dr. Fasano me volvió a llamar porque Ardito había empeorado de su brazo, para que me hiciera cargo del dibujo y el guión, más el color. Llegamos a un acuerdo y hasta hoy, 2010, la estoy dibujando. Por suerte con Enrique limamos asperezas (somos dos sanguíneos tanos) y él volvió para dibujar la tira de “Don Jubileo”, mezclándola con los “Recién cansados” y titulándola: “Los cosos de al lado”.
Me encantan las críticas…
Pero no a todos les gusta como encaro la tira, esta es una carta enviada al diario que me da ánimo para seguir dibujando. Lo importante es que la gente opine y critique. “Señal que cabalgamos”…

18 de febrero de 2009

¿CUÁNDO REGRESA ARDITO?

Señor Director:
Somos un grupo de amigas que siempre lo primero que leemos en nuestro diario, son las historietas. Nos preguntamos cuándo va a volver Ardito. Recordamos que es el padre de Viviana y Yamandú y sentimos añoranzas de esas páginas, de sus figuras, de sus historias. Pienso que Gezzio tiene sus méritos y hace lo que puede, se nota que no hay coherencia. Ardito le daba vida a las distintas historietas y a los personajes. Por eso preguntamos cuándo regresa Ardito. Teléfono: 4801...
El Director:
Estimada lectora, no depende de mí el retorno de Ardito. El se fue por razones estrictamente de salud y acordó con Gezzio para que le dibujara sus cómics. Nada puedo hacer al respecto.
 Actualmente la página de historietas de La República, (única en un diario uruguayo) la componen la tira (en realidad son dos tiras juntas) de “Viviana y Yamandú” que yo hago, “Humor” de Troche, “Barra Brava” de Checho, "Madre que lo parió" de Arbiza,“Los cosos de al lado”, de Ardito (Kilo), que volvió porque no puede estar sin dibujar, y “Mateo” de Checho. Por suerte todos dibujantes uruguayos.


miércoles, 9 de junio de 2010

Memorias desde mi tablero

Las vivencias acumuladas como dibujante profesional en este querido Montevideo no me llenan de orgullo si pienso en las malas ondas que he debido aguantar, pero debo ser honesto y asimilar las muchas buenas que me han mantenido sin declinar y por las que todavía sigo, por eso y para que los “futuros dibujantes” no crean que todo fue fácil para alguien como el que escribe van algunas, antes “que se me olviden”…

Un dibujante de rancio abolengo
Un día me llamó José Lupinacci que era director de publicaciones del diario El País, para ver si yo quería hacer las caricaturas, porque el dibujante que las hacía :Arotxarena, se iba de licencia a EE.UU por un mes y él, Lupinacci, había pensado en mí. Además de El País, serían para Mundo Color, por lo que debía ir de mañana y  por las noches.
Yo ya no trabajaba para El Día, por lo que acepté y así fue que durante ese mes hice caricaturas de todo los personajes que me pidieron. El sueldo era bueno y me sirvió para arreglar algunas cuentas que siempre fueron compañeras inseparables de mi existencia.
Hasta que una mañana, al llegar a ocupar la mesa de dibujo y aprontarme para hacer la tarea diaria, se acercó el secretario de redacción y me dijo: “Gezzio, hoy no te toca. Volvió Arotxa”. Tomé mis cosas, me despedí de todos y al bajar estaba un joven de rala barba parado en la puerta del diario al que reconocí. Me le acerqué, estirando mi mano para saludarle: “¿Qué tal, Arotxa? Soy Gezzio. Estuve haciendo tu suplencia y espero haberte cubierto bien” …El tipo volteó el rostro hacia otro lado y no me dio ni cinco de pelota. Me dí cuenta que era una “mega estrella del dibujo” con abolengo y prosapia, y que no iba a dignarse a hablar con un simple manchapapeles de cero estirpe y me alejé de allí, agradeciendo la “deferencia” que había tenido ese “colega” para conmigo., ya que me hizo conocerle bien.

Por hacerme el gracioso
En las noches que me tocaron trabajar en el diario El País, me asignaron a la sección deportes, porque querían que además de alguna caricatura deportiva, retocara las fotos, dibujando la dirección de la pelota cuando se hizo el gol o el esquema de una jugada. Un trabajito fulero, pero es parte de lo que un dibujante debe hacer en este país si quiere vivir del dibujo, así que lo hice.
Cuando llegué al sector me atendió el diagramador- un tipo macanudo que me puso al tanto de todo y me consiguió sitio donde dibujar. Interinamente estaba Jorge Savia como jefe de página, pero casi a los quince días de estar yendo todas las noches, apareció el verdadero encargado de la página que era  Juan Miraglia. Se paró al costado de mi mesa y mirándome con el ceño fruncido, dijo: “Así que Ud. Es Gezzio, que se hace el gracioso en ese pasquín de Guambia. ¡Muy bonito!” y se fue.
El diagramador que había escuchado todo, me dijo:”No le hagas caso. Es así. Calentón, pero después se le pasa”…
“¡Pero a mí no!- le respondí y agarrando mis cosas me fui del diario y no volví más. Ni siquiera a cobrar esos quince días de trabajo.

Una mosca en la leche colorada
Hacía poco tiempo que estaba trabajando en El Día, cuando una noche coincidí en el ascensor con el presidente del Consejo Editorial: don Eduardo Acevedo que me saludó gentilmente y enseguida me hizo la pregunta inesperada:
-¿Cómo entró a El Día, señor Gezzio?
Como vio que no le entendí, la amplió:
-Quiero decir, por cual político…¿de la 14 o de la 15?
-Yo vine con mi carpeta llena de muestras. Además estuve un mes  prueba junto a Rivera y después quedé, señor…-le contesté.
-Lo felicito- me dijo y me dio la mano- Debe ser uno de los pocos sino el único que entró por sus méritos. Siga así. Y se bajó del ascensor sonriendo.

Cuidado, Caen en paracaídas
Cuantos más dibujos hacía, más podía cobrar y por aquellos años, con hijos chicos, alquiler, comidas y boletos que pagar, había que dejar la timidez a un lado y enfrentar a quien fuera para ofrecer mis dibujos. La página deportiva del diario El Día la dirigía Ricardo Lombardo que tenía un carácter huraño, pero lo enfrenté y le ofrecí caricaturas y dibujos. Me dijo que no acostumbraba a publicar nada que no fueran fotos, además ya contaba con Rivera que era el dibujante estable del diario. Insistí y me  dijo que lo viera el domingo, después de los partidos. Así lo hice. Me dijo que dibujara un chiste que se le había ocurrido a él, que lo dibujara y  se lo llevara. Al rato lo tuvo sobre su escritorio. Le gustó y me dijo que lo iba a publicar. Le pregunté si podía seguir así.
-“Veame el próximo domingo, a ver si tengo algo”- me dijo, y así, domingo a domingo me daba una vuelta por su escritorio donde me decía qué quería que dibujara. Mis dibujos salían los lunes en la sección deportes.
Pero un domingo, Lombardo me dijo que no tenía nada para mí, porque ya la página estaba completa. Al otro día, cuando la ví, habían unas caricaturas de un nuevo dibujante: Guerrero, que me dijeron había sido promocionado por Pepe Batlle, lo que me dejaba afuera y sin derecho a reclamo. Las caricaturas eran buenas, muy diferentes a las que yo hacía y el tipo quedó instalado. Lo mismo me pasó con el suplemento de Economía dirigido por Faroppa y Lombardo hijo, con el que yo colaboraba desde hacía unos tres años. Me dijeron que tenían órdenes “de arriba” de publicar lo del nuevo. Y yo, por suerte todavía tenía “El día de los niños”, pero un día, el director del suplemento nos llamó a Rivera y a mí y nos dijo que como éramos los más veteranos, casi fundadores de la revista, nos consultaba porque había recibido órdenes de publicarle al nuevo. Nos negamos rotundamente, amenazando con irnos. El director entonces envió una carta, donde explicaba que tenía el staff completo (además de nosotros, estaban Lemos, Barreto y Cristina Cristar), y que no era necesario otro dibujante.Después que me despidieron, pudo entrar al suplemento y hacer hasta tapas que fueron siempre realizadas por Rivera y que cada vez que le hago recordar se agarra flor de bronca.

Pepito Grillo
Yo dibujé para El Dedo, invitado por Antonio Dabezies que había juntado a todos los dibujantes del medio. Mis dibujos se referían a hermosas mujeres en actitudes chistosas. Pero Cazalás hizo una historieta donde caricaturizó a Pepe Batlle y le puso Pepe Grillo, lo que ofuscó al subsodicho. Alguien de sus alcahuetes le dijo que ese dibujo era hecho por mí y me mandó llamar. Me negué a ir porque yo no tenía nada que ver. Le hice ver al que me trajo la orden que ese no era mi estilo, que lo cotejara con el de las chicas y que además estaban firmado por mi. Me mandó decir que yo era exclusivo de El Día y que no podía dibujar en ese pasquín.Le contesté que yo era un profesional y que dibujaría donde me pagaran y que si quería exclusividad me aumentara el sueldo.
Entonces me llamó el gerente César Clivio (con quién ya había tenido un entredicho por un dibujo que había hecho de él y que después contaré), pidiéndome que hiciera un aviso a toda página para el diario (buscaba una excusa valedera y caí como un chorlito), le contesté que yo era dibujante ilustrador, que los avisos venían armados de las agencias, además el diario tenía un sector expecializado en avisos.
-¿Te estás negando a una orden de la gerencia? –me gritó desde el otro lado del teléfono y me colgó.
A la semana, cuando llegué a marcar l reloj se me adelantó un compañero y me dijo: 
-¡No marques, estás en la lista de los que enviaron al seguro de paro!
Incrédulo subí a la redacción para averiguar porqué me enviaban al seguro, si yo tenía mucho trabajo en El Día de los Niños y además en el propio diario.
Uno me dijo hablando por lo bajo: Pepito está caliente porque lo dibujaste en El Dedo y no te la perdona, además le contestaste mal al gerente. Subí al despacho y pediles perdón…
Mi sangre italiana hervía a borbotones, ¡Pedirles perdón! ¿por qué? No eran mis amos y yo siempre me consideré libre y “orejano”-así me fue-.
Cuando iba a tomar el ascensor, me encuentro con Guerrero (Hogue) que me preguntó que pensaba hacer ¡si ya sabía todo!
Le contesté que no le iba a pedir perdón a nadie por algo que no había hecho. Pero él también había publicado en la revista y firmado, entonces le retruqué -¿y vos que va a hacer?
-Mi señora espera familia. Yo no puedo dejar el diario. Yo voy a ir a hablar con Pepito…  
Después él quedó en El día de los Niños que yo dejé y también hizo los dibujos en el diario que yo hice durante 18 años.
Cuando encaré al Jefe de Personal, le pregunté porqué me fletaban. Y por cuánto tiempo.
Me dijo que había poco trabajo (primera mentira, había y mucho) y que debía esperar hasta fin de año, ahí se revería el caso y que tal vez me tomaran de nuevo. Entonces le contesté que quería un despido pago por los 18 años o armaría un buen lío. Me pagaron religiosamente en seis cuotas y allí terminó mi paso por El Día, ya lleno de termitas que iban socavando los cimientos de lo que fue uno de los más grandes diarios de este país.