XANADU 19

jueves, 1 de julio de 2010

Una Quimera de historietas



Diseño de portada de Alejandro Colucci sobre un dibujo de Daniel González.
Este primer número fue con 48 páginas más tapas.

Un sueño convertido en quimera
Estábamos empezando el siglo 21 y las pocas “revistas” y fanzines de historietas uruguayas se iban esfumando lentamente en el letargo de este Montevideo que no dejaba volar a sus dibujantes por sus propias alas…Y apareció  Quimera a mover las estancadas aguas, dando un poco de oxígeno para seguir creyendo que podíamos tener una propia historieta, a pesar de los mil y un problemas que se presentan a la hora de hacer una revista.
Pero Quimera era dependiente del diario La República, lo que significaba una amplia difusión en capital y el resto del país, que de otra manera no se podía obtener y además y muy importante, se pagaron los trabajos de los que intervinimos en los siete números que duró.
Reportaje de Rodolfo Santullo realizado a varios dibujantes por su opinión de si se podía editar comics en Uruguay.




 Currícula de Quimera
Su mentor y esforzado editor, Enrique Ardito me contó que -“ El nombre Quimera era muy adecuado, tanto para una revista como para cualquier otro tipo de empresa (quimérica, claro) por eso mi previsión de agregarle: "el comic uruguayo" o "el comic nacional". 
Pero resultaba muy general y remanido para las primeros "socios" que convoqué en la etapa de planificación de
 la revista. El nombre definitivo provino de nuestra necesidad de ver una revista de comics como hubieramos querido que fuese una publicación profesional, o lo más
 profesional posible, dentro de lo que se puede aspirar en nuestro pequeño y
 mezquino en oportunidades paisito".
El otro "dreamer" y encargado del primer diseño y armado del proyecto, fue Gustavo Cortazzo que junto a Ardito les insumió casi tres frustrantes años reunir el material.Hay que agregar que Ardito seguía dibujando sus cuatro tiras diarias en La República...
Sigue contando Enrique: 
–“Daniel González fue el más demorón. No salíamos a buscar editor por esperarlo; es que valía la pena la
 historieta "Inspector Ordóñez" con guión de Carlos Pais, ya muy avanzada.
 Pero él, muy perfeccionista, necesitaba "documentación" para los
 últimos cuadros y eso lo trancaba.” 
Doy fé de ésto, porque un día que fui de visita a casa de Daniel y me mostró la historieta, todavía no tenía resuelto el cuadro donde aparece el hospital italiano y me dijo que debía ir a fotografiarlo y le faltaba tiempo. Daniel hacía otros trabajos para agencias que le quitaban tiempo para la historieta.
 La solución la cuenta Ardito:- “La cosa se resolvió de manera inusitada: en un "Montevideo Comics", la novia de Dani, al oirme expresar mi admiración en público por Daniel desde
 una mesa de invitado, luego de la charla, me dijo:-"Dejámelo por mi
 cuenta que yo hago que te la termine" y así fue, Daniel liquidó el laburo
 como por arte de magia y nos lo entregó".
A mí Enrique me invitó por teléfono si quería unirme a  la aventura, ya que tenía un guión y creía que yo se lo podía hacer ya que eran solo tres páginas. Yo venía del “duelo” de cerrar Balazo y mis otras revistas y no andaba con muchas ganas de meterme en otro lío, pero quedó claro que solo iría como dibujante. Así que hice la historieta que salió en el primer número, pero después Enrique me pidió que asistiera a las reuniones donde se hablaría de cada número.
Debo confesar que yo prefiero estar horas en mi tablero porque estoy en mi lugar donde me siento a mis anchas, nunca en reuniones donde los discursos bizantinos me hacen perder la poca paciencia que me queda. Por mi amistad con Enrique y para no desairarlo, fui asistiendo a todas y más me convencía que mi lugar era el tablero de dibujo.
Pero viendo la historia desde la perspectiva que da el tiempo, creo que se hizo algo muy bueno y que tuvimos mucha suerte en estar todos juntos en Quimera. 

El collage de portada y el color es de Inés Pera


Este número nos dejó boquiabiertos por sus 112 páginas más tapas. Se publicó la historia de la tira de "Viviana y Yamandú" que cumplía 12 años escritas y dibujadas por Ardito, con una aventura completa y reseñas de otras.
En los editoriales se puede hacer un seguimiento de como iba marchando la revista.


La portada se hizo sobre un dibujo de Leandro Moura, coloreada por Virginia Beloqui. La revista tenía 40 páginas más tapas.

Esta revista tenía 48 páginas más tapas. Y la portada fue dibujada por Leandro Moura, con el color u el diseño de Inés Pera.

La portada está pintada por mi (ilustración que se adecuaba a la historieta sobre piratas escrita por Santullo que dibujé)La revista bajó a 32 páginas más tapas, por ser semanal.


La portada la ilustré yo.Se mantuvieron las 32 páginas interiores.


Esta última tapa fue hecha por Calero.






miércoles, 30 de junio de 2010

Un librillo escolar

Un día de 1973, el maestro Luis Neira vino a mi casa con un proyecto de libro para niños en situación de preescolares y me pidió si podía ilustrárselo. Tomé la tarea con muchas ganas, ya que eran dibujos y eso es lo que hacía y en poco tiempo, bajo su supervisión quedaron prontas las 48 páginas para la imprenta.

Usé un estilo lineal y sencillo, un poco primitivo para lo que hice en años posteriores, pero como fue mi primer libro, le tengo especial aprecio.


Como estaba destinados a preescolares, las ilustraciones no tenían texto y debían ser una guía para los maestros.

Una aventura de Viviana y Yamandú









Esta aventura en tiras diarias de "Viviana y Yamandú" se publicó en La República durante todo abril de 2010, aunque solo lo hice protagonista a Collazo, para "descansar" a Viviana, que está en otra aventura.Dichos personajes fueron creados y dibujados por casi 16 años por uno de los mejores guionistas que tenemos en Uruguay: Enrique Ardito y que me tuvo que pasar la tira por problemas físicos, aunque se saca el vicio dibujando su tira cómica "Los Cosos de al lao" con su alias "Kilo".



























martes, 29 de junio de 2010

Tapa histórica

Esta ilustración muestra la llegada de los cruzados integrantes de las "Cruzadas",  expediciones que, bajo el patrocinio de la Iglesia emprendieron los cristianos contra el Islam con el fin de rescatar el Santo Sepulcro y para defender luego el reino cristiano de Jerusalén. La palabra "Cruzada" fue la "guerra a los infieles o herejes, hecha con asentimiento o en defensa de la Iglesia". Aunque durante la Edad Media las guerras de esta naturaleza fueron frecuentes y numerosas, sólo han conservado la denominación de "Cruzada" las que se emprendieron desde 1095 a 1270. Según el historiador Molinier, las Cruzadas fueron ocho. Ésta la publiqué en la tapa de El Escolar y después también en la contratapa de "Quimera" Nº 7. La pinté al acrílico sobre cartulina canson. 

Memorias desde mi tablero



 El aviso en la pared
En la primera mitad de 1960, ambulaba por Buenos Aires de revista en revista, publicando algo para subsistir en aquél medio que se me mostraba esquivo, y demasiado costoso para mantenerme, a pesar que pernoctaba en casa de mi generosa prima hermana, que me animaba día a día a salir en busca de esa publicación que me resultaba esquiva y que “me llevaría a la fama”. El ambiente político estaba enrarecido y las revistas ya tenían excelentes dibujantes. Además los pagos se hacían después de publicar los dibujos y a veces me pasaban de un mes para otro. Por eso y  muy a mi pesar, porque no soy de volver sobre mis pasos, opté por regresar a mi ciudad ante la alegría de mis padres. También volví para hacer “fondos” a las oficinas donde me había desempeñado como administrativo contable, pensando en seguir hacia Montevideo,  puse un aviso en el diario local ofreciendo mis servicios artísticos.
El primero que me llamó fue un directivo del Club Peñarol de la localidad. Quería que le pintara un aviso sobre una marca de pintura ¡de 2 metros de alto por 2,50 de ancho! ¿Dónde lo quiere?- le pregunté intrigado.
-En el muro que rodea la cancha. Hay uno que ya no se ve y se debe hacer todo a nuevo y como vos sos dibujante, pensé que lo podrías hacer. Te doy los pinceles y la pintura.
La necesidad tiene cara de hereje- es el dicho popular y yo necesitaba hacer algo que no fueran números, por lo que acepté la tarea. Al otro día me enfrenté a un muro más alto que yo, tenía que poner mi bicicleta y subirme a ella para llegar hasta la parte superior del muro y así encaré el trabajo sobre los ladrillos. Como el aviso antiguo apenas se veía, igual me sirvió de base y pude pintarlo, lo que me llevó 5 tardes y una mañana para terminarlo.
Entonces fui hasta el directivo para cobrar el trabajo.
-¿Cómo me vas a cobrar? ¡Si te dí los pinceles, la pintura y además practicaste, porque en este pueblo como dibujante te morís de hambre, pibe!- me espectó malhumorado.
Pasaron los días. Creo que un mes, cuando fui de nuevo a verlo y allí lo encontré más sociable. Luego de un largo prorrateo, me dio $ 5 (cinco pesos de los años 60) en pago del trabajo. ¡Puf, pero había cobrado!

Dibujando motores
Otro día, llegó un enorme camión a mi casa y bajó el conductor, pidiéndome un dibujo porque había visto mi aviso en el diario local: se le había roto un elemento del motor y necesitaba comprarlo en Buenos Aires y como no quería desprenderse de la pieza, quería que yo le hiciera un dibujo para enviarlo con un corredor a traerlo. Estaba claro que mi ciudad no era lugar para mí, tenía que dibujar de todo menos historietas, pero volví a aceptar el trabajo: era una pieza muy complicada y el tipo la quería idéntica. No le dije porqué no le había sacado una foto, porque yo me quedaría sin ese trabajo. Pacientemente como si dibujara una naturaleza muerta y agregándole grises y brillos el trabajo quedó como me lo había pedido. Cuando vino a buscarlo me dijo- ¡Gracias, esto era lo que quería! ¿Cuánto te debo?
-50 pesos -le dije
-¡¿Estás loco? ¡Por esa plata le hubiera sacado una fotografía!
-¡Pero lo que yo hice fue una ilustración y le cobro barato!
Me pagó refunfuñando y  me negó el saludó por años. Pero yo ya no vivía en mi ciudad. Ya había recalado en la capital y allí empezó mi odisea…

domingo, 27 de junio de 2010

"Noveno arte"


Un esfuerzo en solitario
Sin prisas pero sin pausa Gustavo Cortazzo fue elaborando el ensayo sobre nuestros historietistas y la historieta mundial, con la ayuda de un exacerbado amante del comic: Gabriel Mainero y las colaboraciones invalorables de Carlos M. Federici, Andrés Trías, A. Colucci y L.Moura. Y aprovechando el Fondo Capital, logró interesar a la empresa REG.S.A que edita “La República” y se lo publicaron a fines de 1990, logrando una amplia difusión que de otra forma no tendría. Aunque todo lo que le reportó a Cortazzo fue el esfuerzo y la publicación de su revista, nunca recibió estímulos monetarios como para continuar con estos invalorables proyectos que difunden los trabajos de los dibujantes uruguayos, proyectos de los que siempre tiene alguno en su mesa de trabajo. Junto a Mainero hizo otro ensayo relativo a uno de nuestros olvidados dibujantes: Emilio Cortinas, que se puede“bajar” desde el sitio “La Bañadera del Comic”: http://www.historieteca.com.ar/Novedades/cuadernosbanadera1.htm
Quiero agradecer personalmente lo hecho por Gustavo y también por Mainero en la difusión de nuestro arte, porque el dibujante vive engrillado a su mesa de dibujo y no puede dedicarse a promocionarse. Así que ¡muchas gracias, amigos!