XANADU 19

domingo, 28 de noviembre de 2010

Nicolás Parletti inédito

Esta historieta la hice para el suplemento de La República "El Tío Taba", pero quedó sin publicar porque fue cerrado, así que la “publico” digitalmente para que no quede perdida en una de las tantas cajas que tengo, llenas de dibujos.


Historias de guerra

Estas tiras las dibujé para la revista Balazo antes de que la cerrara. Había escrito el guión, basado en un hecho de la segunda guerra mundial, pero traído al presente aunque no tanto: por los años 50 un grupo de amigos que habían luchado juntos contra los alemanes que sitiaban Francia, se reunieron en París para recordar aquellos heroicos tiempos y sus amigos caídos. La historia era contada por la chica que en el momento de la acción, yacía en cama herida por la metralla y protegida por sus compañeros partisanos, en una cabaña en la ladera de los Alpes. El grupo estaba integrado por un polaco, un francés, un turco, un irlandés, un judío y la chica, francesa. Como ven, no todo se publica, pero siempre sigo haciendo cosas, como diseñando nuevos personajes, tanto humorísticos como serios y buscando historias para guionarlas. Es mi manera de hacer training, otros salen a correr por la rambla…yo dibujo.






sábado, 13 de noviembre de 2010

Memorias desde mi tablero

Un chiste , por favor
Impresora Polo estaba donde hoy se encuentra el diario La República, Garibaldi casi Montecaseros. Yo tenía mi oficina en el segundo piso, donde hacíamos “Patatín y Patatán” (1978), y al poco tiempo, se acondicionó otra oficina para una nueva revista: “Noticias”, que incluía reportajes, modas y actualidad, y que la dirigió la periodista  Marta Viale por un tiempo hasta que asumió Danilo Arbilla como su Director.
Una mañana coincidimos en el pasillo y me pidió si quería hacerle unos chistes dibujados porque iba a poner una página de humor. Así lo hice, pero solo algunos, porque “Patatín” me ocupaba demasiado de mi tiempo…


Experimento de estilo
Buscando nuevo estilo para mi dibujo humorístico, probé con éste de línea clara, entre Steimberg y Garaycochea, usando el seudónimo de Lito. Se publicaron en la etapa actual de Guambia (2005) y en Estado de Humor, mi revista.

Hechos, biografías dibujadas
Las biografías que ilustré para El Día de los Niños implicaban mucho esfuerzo porque debía documentarme mucho, leyendo libros y buscando información gráfica de ambientes y trajes, para que mis dibujos dieran la ilusión de la época en que se desarrollaron los hechos.
Esta es una biografía de Ettore Arcos Isidoro Bugatti, creador de la firma de automóviles que lleva su nombre, nació en Milán (Italia), un 15 de setiembre de 1881. Diseñó y construyó exquisitos modelos de coches que en el dia de hoy son joyas casi innacesibles para el bolsillo de cualquiera.
La técnica para cada dibujo la elegía según el tema a ilustrar. En este caso: primero pluma y luego pincel para reforzar el claroscuro, con agregado de retículas autoadhesivas.






Las ilustraciones para "Copérnico" fueron hechas casi completamente al “golpe de pluma”, técnica muy usada por ilustradores americanos de comienzos del siglo 20 y aunque no conseguí las plumas especiales Guillots, me las arreglé con plumines y las clásicas “cucharitas” (school). Hay algo hecho con pincel fino también.Y el lettering lo hice con un estilógrafo mecánico "rotring" Nº 0,3, muy práctico para el dibujo humorístico pero no tanto para el dibujo "serio". No da variedad en la línea, lo que sí se consigue con la pluma o el pincel.






Suplemento de humor de El Diario: La Pulga
Conocí a Antonio Ceti en su oficina en el diario de la noche. Impecablemente vestido, su melena blanca bien peinado y un don de gente que le infundía un carisma y hombría de bien. Yo seguía las audiciones “La Pensión 64” y “Los Risatómicos” que se trasmitían desde radio Carve y me gustaban mucho, por eso cuando en Guambia me dijeron que Ceti buscaba dibujantes para el suplemento humorístico “La Pulga” de El Diario no lo pensé dos veces y me fui a su encuentro. Me llamó la atención que Ceti ya me conociera, bueno, yo ya hacía años que publicaba, por lo que llegamos a un acuerdo rápidamente. Como tenía una larga lista de dibujantes, debía elegir semana a semana, los dibujos a publicar, por eso, nos colocaba uno o dos por número, así éramos varios los que integramos el staff. Después se retiró de la empresa para dedicarse a su radio FM Inolvidable desde Las Piedras. Lo volví a ver y a conversar con él, cuando coincidimos en Minas en 2000, ese día el Museo del Humor y la Historieta me daba un premio a mi carrera de dibujante y a él se lo dieron como humorista. 


jueves, 11 de noviembre de 2010

Mundito color

Una tarde de 1984 me llamó telefónicamente José Lupinacci, que era el Director de Publicaciones de El País, preguntándome si tenía interés y tiempo para colaborar en un proyecto que tenía entre manos. Le respondí que sí y a la hora prefijada estaba en su amplia oficina de la calle Cuareim. 
Me comentó que el suplemento de historietas que sacaba “Mundo color”, un vespertino de la misma empresa no iba a publicarse más, pero que querían mantener algo para niños e iban a destinar una media página de dicho diario para ese fin. 
Y había pensado en que yo podría ilustrarlo. El espacio era escaso, porque el diario se hacía en tamaño tabloide y era la mitad, pero de ambos lados de la página. El niño debería recortarlo y doblarlo y quedaría un pequeño suplemento de 4 páginas (en octavilla), además en blanco y negro, pero me gustó la idea y lo acepté. 
Así que durante varias semanas me dediqué a ilustrar ese “piccolo supplemento”, fue una grata manera de recordar los tiempos pasados en el inolvidable “El Día de los Niños”, separando las diferencias, por supuesto… 


martes, 9 de noviembre de 2010

Berp!, revista de humor de La República

Berp,Humor argento-uruguayo
Estas son algunas de las tantas páginas que publiqué en el semanario humorístico “Berp” de La República (década de 1990), que coordinaba el dibujante uruguayo Julio Parissi, radicado en Baires y que venía semanalmente a hacer cada número con un grupo de uruguayos más material argentino que él traía.(Por lo general ya habían sido publicados en la revista Humor de Baires, pero los nuestros eran dibujados para cada edición y cobrados mucho menos, of course!). Nos reuníamos en una oficina en el diario y discutíamos, divirtiéndonos, tratando los distintos temas a escribir o dibujar. Después de “Berp”, el diario sacó “Tío Taba”, con el que también colaboré, pero por problemas económicos se dejó de publicar. Es una pena que no se siga apostando al humor tanto dibujado como escrito, porque nos ayuda a enfrentar las angustias diarias con otro enfoque, desacralizando la grisura que nos envuelve a los uruguayos todos… 

Muchas veces tuve que ilustrar las notas que escribían otros, en este caso la del Licenciado Petinatti, que colaboraba con el suplemento.


Parissi había impuesto esta forma de encarar las notas y fue al que más ilustré, también ilustré los guiones de Joe Estévez (Joe).



Cuando la revista cumplió los dos años, lo festejamos junto con los colegas argentinos que vinieron para la ocasión. Soy el 2º agachado desde la izquierda, luego Aquiles Fabregat, Paco Amaral, Walter Tuala y Carlos Vivas. Arriba de mí, con camisa oscura y barba: Julio Parissi, a su lado Alvaro Osuna, luego los argentinos Walter Closs, Alfredo Grondona White (una eminencia en el humor dibujado), la única dama Petisuí y varios de los que ya no recuerdo el nombre por los años que pasaron. Sorry.

Entre los personajes de historietas que publiqué destaco a Nicolás Parletti, el Canilla Libre y ya en el final de la revista El Escurridizo, escritos y dibujados por mí.







También publiqué muchas páginas con chistes sueltos.




jueves, 4 de noviembre de 2010

Humor en Guambia

Estas son algunas páginas publicadas en la revista
Guambia en la década de 1980.





martes, 19 de octubre de 2010

Memorias desde mi tablero

¿Qué proyecto tenés?
Cuando colaboraba en Charoná, su director nos reunía a mediados de enero y nos solicitaba ideas y proyectos para su revista. Así fue que durante el tiempo que él dirigió la publicación le llevé muchos, algunos se hicieron, otros quedaron encajonados; de los que sí me aprobaron anoto: una revista apaisada con las aventuras del indiecito,(el guión que escribí narraba un partido de fútbol entre la tribu charrúa contra los chanás, el lápiz y en entintado lo hice yo y como se publicó a dos tintas, un amigo me ayudó en la separación de colores), desgraciadamente se publicó un solo número (la historia quedó inconclusa), porque lo vendieron aparte de la revista y mi idea era que fuera regalada con ella. 
Aunque años después insistí con ello y me aprobaron otra revistita que sí la regalaban con cada ejemplar (yo escribía los guiones, hacía el lápiz y mi colega y ayudante Rolando Salvatore la entintaba y la coloreaba).Creo que llegamos a 8 números, “porque les resultaba muy costoso pagarnos por algo que ellos regalaban” (sic)
.Luego me aprobaron librillos de cuentos ilustrados por mí, unos cuantos los escribí porque no tenían quién lo hiciera y se salía del presupuesto. Como la revista tenía una buena venta, además contaban con el espacio televisivo de Charoná TV, les dije de hacer con el primer número del año una enciclopedia Charoná, se darían unas fichas por revista y al final del año, las tapas. 
 Me dijeron que era demasiado costoso, pero unos años después salieron con algo parecido a eso (¡se les había ocurrido a ellos!), pero era hecha con recortes de revistas italianas y algo de Billiken y Anteojito…En fin, eso se dieron cuenta muchos porque llegaron cartas con quejas de maestros y padres.
Yo les decía que todos los años debían cambiar la diagramación (antigua y pesada), y dibujar nuevas ilustraciones (mis dibujos los han publicado infinidad de veces), pero pensaban que era porque yo quería ganar más haciendo más dibujos.
Bóffano padre tenía un personaje : “Braccio di Ferro” que había “traído” de Italia y quería animarlo.Me pidió presupuesto para que yo me encargara de animar la película y que le hiciera las hojas modelos y algunas escenas, según un script que me dio. Se lo hice, los dibujos los mandó a EEUU donde tenía una hija para mostrarlos en la Disney, (nunca supe que pasó), pero el presupuesto le pareció muy caro, aunque yo le había rebajado el plantel a 2 animadores puntas, 1 intercalador y 2 para pinturas como mínimo.
Otro proyecto que no anduvo fue el de hacer una revista con mi personaje Bombón. Yo les daba los porcentajes de la publicidad y de la venta, pero los derechos de autor seguían siendo míos: la respuesta fue: "¡Es un negro! ¡no la compra nadie!"
Pero un día me llama para pedirme que me encargara de un nuevo personaje, pues querían abrir un poco la cancha y como estaba El Escolar llevándose lectores, habían pensado en otra revista para niños, pero para clases inferiores. 
Me dio un boceto a lápiz del nuevo personaje y me pidió que hiciera las tapas y las historietas. Todo lo demás lo harían los otros colaboradores. El personaje daría nombre a la revista: “Gurí” . (Yo ya había dibujado un niño campesino apodado Gurí en El Día de los Niños, pero hice como que todo estaba bien), no iba a discutir por un nombre ya que me estaban dando laburo, así que le metí a la “nueva revista”.
El diagramador tenía un modelo aprendido y lo repetía siempre, así que la revistita fue algo similar a Charoná –que dejaba mucho que desear en su diagramación. Para abaratar costos, usaron dos tintas en los interiores, excepto algunas páginas que fueron a todo color y publicaron dibujos de Pedro Cano -que es una excelente persona- pero su estilo no era para la zona etaria que estaba dirigida. No tuvo el impacto que se esperaba. Cuando se piensa con el bolsillo, es obvio que la creatividad se oculta y quedó en un mediocre resultado, llegando a 5 números, aunque yo me largué antes, al ver el barco hundirse, ya que me querían recortar el precio de mis dibujos, como si fuera el responsable de sus pérdidas.
Otro día me llamaron para pedirme que dibujara las aventuras de Charoná en tiras diarias, ya que se iban a publicar en un diario con el que habían hecho un canje. Yo debía escribir los guiones y dibujarlas en blanco y negro y el pago sería mensual. Pasé el presupuesto y les hice unas 6 como muestra ya que así me lo pidieron, además de 6 de Gurí que también querían ubicarlo. Les entregué las 12 y luego de un mes de silencio y a mi insistente pedido telefónico, me dijeron que el negocio no se había llevado a cabo. Pregunté cuándo me pagarían mi trabajo porque yo no era parte de sus negocios, cosa que enfureció al Tano, pero como me conocía muy bien, me las fue pagando de a poco, publicándolas en la revista, salvo las de Gurí que esas nunca las pude cobrar.


Bochinchero
Cuando le estaba haciendo uno de los álbumes a Cacho de la Cruz, le pregunté porqué no hacía su propia revista. Además de los años que tenía de Bochinche, tenía la tele, poderoso medio que vende cualquier cosa. Me ofrecí  hacerle toda la revista junto a un equipo de colegas, por supuesto. Me contestó que él “jamás iba a trabajar para los distribuidores que se llevan el 50 % del precio de la venta de cada revista, no le interesaba hacer una revista, con la tele le sobraba”. No insistí y el tiempo pasó. Unos años después, estando en mi estudio, un colega me avisa que Cacho iba a publicar una revista para niños, que le mandara dibujantes. ¿Qué pasó? ¿Había cambiado de idea? De cualquier forma le dije a Daniel González y a algún otro que ya no recuerdo, que fueran y efectivamente, la revista se publicó, muy pocos números y ahí terminó la historia.

Humor sin gracia
Una noche que estaba en El Día me avisan que alguien quería verme. Era Eduardo D´angelo y venía a proponerme hacer una revista de humor de nombre Hupumorpo. Me pidió presupuesto y si podía encargarme de algunos dibujos y de su publicación. Los guiones y algunos dibujos lo pondría él. Se fue diciéndome que me contestaría en pocos días, pero… yo ya no voy a El Día, porque ahora hay una timba burrera, así que capaz que no me encuentra.

¡UFA!(por ufo)
Un día recibo un llamado de un periodista de radio Montecarlo: un señor Monzalve que quería hablar conmigo y me esperaba en un bar que había en donde hoy está Mc Donald (Ejido y 18). Allí fui intrigado, pensando en que me iba a hacer una nota para la radio, pero no era eso lo que quería: me pedía información de cómo hacer una revista, (diagramación, papel, tiraje, películas, formato, páginas, distribución, costos,etc.) porque iba a publicar una revista sobre los OVNIS. Someramente le pinté el panorama y le propuse un costo de mi parte. Por suerte me pagó el café, porque no lo ví más. Tal vez tomó el plato volador equivocado.

Sin santo y sin seña
A mi estudio fueron muchas personas con ideas estrafalarias pero que no estaban dispuestas a pagar mis costos, como aquél sacerdote jesuíta que me pidió presupuesto para hacer una revista de historietas sobre la vida de un santo que iban a canonizar en pocos meses. Serían unas 32 páginas a todo color más tapas y ellos se encargarían de publicarla. Le pedí dos días para ver cómo colocaba ese trabajo entre todo lo que estaba haciendo, y hacerle un presupuesto acorde. A los dos días, metódicamente llegó el sacerdote. Miró la hoja de presupuesto, no dijo nada, me dio la mano y se fue. No volvió nunca más. Respiré aliviado porque en esos años no daba abasto con tanto trabajo y ese era bastante complicado…

Cuando fui un alfeñique…
Después que “me fueron” de El Día seguí publicando en Charoná y en El Dedo y le insinué a su director Dabezies porqué no aprovechaba el momento y hacía una revista para niños. Dudó mucho pero al final aceptó y me pidió un proyecto y un nombre para la publicación. 
Se lo hice y lo charlamos, cuando llegué a la reunión ya habían varios dibujantes más que se habían enterado y estaban a “la pesca del balde”, de los nombres que le llevé no eligió ninguno porque a alguien del equipo se le había ocurrido “El Pulgar”. Expuse lo que yo pensaba debía ser una revista para niños –venía de estar casi 20 años con maestros y profesores y seguía en otra, lo que me daba un poco de autoridad sobre el tema frente a los demás que hacían humor político.
 Me pidió que dibujara el logotipo de la revista y nos reuniríamos a la brevedad. Así lo hicimos, todo lo que yo les había comentado lo habían dado vuelta hacia una revista argentina que sacaba HUMOR, ¡hasta el dibujo del logo estaba hecho! Ahí me dí cuenta que yo no formaría parte de esa historia y me mandé mudar. Nunca publiqué nada en dicha revista que duró muy poco.   

  

sábado, 25 de septiembre de 2010

Memorias desde mi tablero

Un personaje en busca de publicación…
Fue un día que visité al encargado de pagarme los dibujos que publicaba en El Escolar, Pedro Botana, quien era uno de los 3 socios de la agencia VSB, (Visillac, Stein, Botana) que me dijo que tenían la posibilidad de hacer un suplemento de historietas para El País y que si me interesaba, le llevara algún proyecto de historieta de carácter “serio” porque querían contar conmigo, ya tenían apalabrado a otros dibujantes pero de dibujo humorístico. Por supuesto que salí de allí ya planeando mentalmente el personaje, la historia, los secundarios, en fin, todo lo que hace a la historieta. 
Ya en mi tablero, hice los bocetos del principal personaje, me lo imaginaba un tipo tranquilo, que no se preocupa por nada, un manso, venido del interior a la ciudad habiendo estudiado un curso de detective por correo- hace años los había y fueron exitosos-, sin un peso en el bolsillo y sin un caso para resolver, pero ya tenía una primera historia que pasé a escribir prontamente. 
Luego, utilizando a mi hijo mayor como modelo, dibujé definitivamente el que sería “El Manso Correa”. 
Los fondos los hice de memoria pues yo había vivido en una pensión y la tenía y aun la tengo muy presente. Como me había pedido una presentación, solo hice una página en blanco y negro, aunque me había dicho que sería a todo color, pero como muestra ya bastaba. Al otro día de terminado la página se la entregué en manos y me dijo que le gustaba y ahora solo quedaba por esperar a completar algunos temas con la gente del diario. Esto lo cuento para aquellos que comienzan en esta profesión y creen que se nos han abierto las puertas de par en par en todos lados y que hemos logrado un nombre sentados en el tablero, pero no es tan así, por lo menos para mí nunca lo fue. 
Tuve y estoy seguro que tendré muchos proyectos herrumbrados, cajoneados y olvidados, impagos y negados. Así que no necesitan ser adivinos para saber el fin de esta historia: todo quedó en la nada. No hubo suplemento porque alguien del directorio del diario “bajó” el proyecto antes de nacer, sin importarle un bledo que un grupo de ilusos dibujantes se gastó sus horas de vida en un trabajo al santo botón”.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Memorias desde mi tablero

Cuestión de principios
Estábamos a fines de 1970. Yo mantenía mi trabajo en “Patatín y Patatán” como jefe de arte, cuando una mañana me llamó su director responsable para solicitarme una respuesta sobre un pedido que le habían hecho: realizar en forma de historietas, la historia del proceso por el que estábamos pasando: la patética dictadura cívico-militar. El pedido venía de una oficina perteneciente al  Esmaco.
Uno de los socios-dueños de la revista se había enterado que  “Charoná” (en esos años yo no trabajaba para ellos y era una competencia directa) tenía un “arreglo” con el que el Esmaco le compraba 10.000 ejemplares que luego repartía en las escuelas. Eso fue lo que me dijeron.Y habían ido a reclamar paridad por ser “Patatín” también una revista para niños. 
No tengo confirmación de la veracidad de eso porque años después, cuando volví a dibujar para Charoná, no quise entrar en averiguaciones inconducentes y que no me importaban.
Pero lo de Patatín y Patatán sí me tocaba de cerca porque sería yo quién dibujara la historieta, cuyo guión nos lo enviarían desde el Esmaco. Ofrecían pagar una cifra muy interesante por el dibujo y la compra de 10.000 ejemplares, que aunque la revista vendía bien, era muy tentador. 
Todo eso me lo dijo el director, poniendo en mis manos el aceptarlo o no…Debo reconocer que me tomé un par de días para contestar, luego de pensarlo mucho, le dije al director que yo no iba a aceptarlo por cuestiones de principios, pero si quería contratar otro dibujante que lo hiciera, que yo renunciaba y asunto concluído. Me contestó que querían que fuera yo quién lo dibujara y si no lo hacía, no habría ningun negocio y que pasara lo que pasara… 
Por suerte nada pasó y lo cuento como una simple anécdota de los años de plomo que tuvimos que soportar…

Lo prefiero en blanco y negro
A mediados de los 80, yo trabajaba en mi estudio con todo un plantel de dibujantes y colaboradores y recibía pedidos de varias imprentas. Me había hecho conocido y sabían que cumplía con los plazos estipulados, por eso me llamaron de Impresora Polo solicitándome un trabajo de arte: otra editorial argentina había traído una revista de unas 120 páginas en blanco y negro y quería imprimirlas en Uruguay porque era más barato, los costos nuestros lo permitían, pero querían darle color. 
Así que me enviaron las 120 páginas al tamaño de impresión y yo y mi gente debíamos colorearlas por el revés de cada página a la acuarela ya que el eccoline, al ser una tinta, traspasaba el papel de fotocopia. (No eran originales). La revista era apaisada con tres tiras y unos 10 a 12 cuadritos por página. Era un trabajito de monje tibetano, así que lo cotizé a 50 pesos cada página (hoy esto suena a propina, pero en aquél año, era un dinero.El dolar estaba a 11. 
Cuando el gerente comercial escuchó mi presupuesto, tembló del otro lado del teléfono. Había solo 15 pesos disponibles para cada página y había que hacerlo en 10 días porque los clientes estaban apurados.
 A pesar de que el gerente era mi amigo y me había enviado muchos trabajos, me mantuve en ese precio y él en el suyo y no llegamos a cerrar el trato. Colgué, busqué el sobre en el que me habían enviado la historieta de El Eternauta y lo mandé de vuelta a la imprenta. Después me enteré que no lograron imprimirlo aquí y siguieron para Chile que estaba más barato que nosotros.