XANADU 19

jueves, 11 de noviembre de 2010

Mundito color

Una tarde de 1984 me llamó telefónicamente José Lupinacci, que era el Director de Publicaciones de El País, preguntándome si tenía interés y tiempo para colaborar en un proyecto que tenía entre manos. Le respondí que sí y a la hora prefijada estaba en su amplia oficina de la calle Cuareim. 
Me comentó que el suplemento de historietas que sacaba “Mundo color”, un vespertino de la misma empresa no iba a publicarse más, pero que querían mantener algo para niños e iban a destinar una media página de dicho diario para ese fin. 
Y había pensado en que yo podría ilustrarlo. El espacio era escaso, porque el diario se hacía en tamaño tabloide y era la mitad, pero de ambos lados de la página. El niño debería recortarlo y doblarlo y quedaría un pequeño suplemento de 4 páginas (en octavilla), además en blanco y negro, pero me gustó la idea y lo acepté. 
Así que durante varias semanas me dediqué a ilustrar ese “piccolo supplemento”, fue una grata manera de recordar los tiempos pasados en el inolvidable “El Día de los Niños”, separando las diferencias, por supuesto… 


martes, 9 de noviembre de 2010

Berp!, revista de humor de La República

Berp,Humor argento-uruguayo
Estas son algunas de las tantas páginas que publiqué en el semanario humorístico “Berp” de La República (década de 1990), que coordinaba el dibujante uruguayo Julio Parissi, radicado en Baires y que venía semanalmente a hacer cada número con un grupo de uruguayos más material argentino que él traía.(Por lo general ya habían sido publicados en la revista Humor de Baires, pero los nuestros eran dibujados para cada edición y cobrados mucho menos, of course!). Nos reuníamos en una oficina en el diario y discutíamos, divirtiéndonos, tratando los distintos temas a escribir o dibujar. Después de “Berp”, el diario sacó “Tío Taba”, con el que también colaboré, pero por problemas económicos se dejó de publicar. Es una pena que no se siga apostando al humor tanto dibujado como escrito, porque nos ayuda a enfrentar las angustias diarias con otro enfoque, desacralizando la grisura que nos envuelve a los uruguayos todos… 

Muchas veces tuve que ilustrar las notas que escribían otros, en este caso la del Licenciado Petinatti, que colaboraba con el suplemento.


Parissi había impuesto esta forma de encarar las notas y fue al que más ilustré, también ilustré los guiones de Joe Estévez (Joe).



Cuando la revista cumplió los dos años, lo festejamos junto con los colegas argentinos que vinieron para la ocasión. Soy el 2º agachado desde la izquierda, luego Aquiles Fabregat, Paco Amaral, Walter Tuala y Carlos Vivas. Arriba de mí, con camisa oscura y barba: Julio Parissi, a su lado Alvaro Osuna, luego los argentinos Walter Closs, Alfredo Grondona White (una eminencia en el humor dibujado), la única dama Petisuí y varios de los que ya no recuerdo el nombre por los años que pasaron. Sorry.

Entre los personajes de historietas que publiqué destaco a Nicolás Parletti, el Canilla Libre y ya en el final de la revista El Escurridizo, escritos y dibujados por mí.







También publiqué muchas páginas con chistes sueltos.




jueves, 4 de noviembre de 2010

Humor en Guambia

Estas son algunas páginas publicadas en la revista
Guambia en la década de 1980.





martes, 19 de octubre de 2010

Memorias desde mi tablero

¿Qué proyecto tenés?
Cuando colaboraba en Charoná, su director nos reunía a mediados de enero y nos solicitaba ideas y proyectos para su revista. Así fue que durante el tiempo que él dirigió la publicación le llevé muchos, algunos se hicieron, otros quedaron encajonados; de los que sí me aprobaron anoto: una revista apaisada con las aventuras del indiecito,(el guión que escribí narraba un partido de fútbol entre la tribu charrúa contra los chanás, el lápiz y en entintado lo hice yo y como se publicó a dos tintas, un amigo me ayudó en la separación de colores), desgraciadamente se publicó un solo número (la historia quedó inconclusa), porque lo vendieron aparte de la revista y mi idea era que fuera regalada con ella. 
Aunque años después insistí con ello y me aprobaron otra revistita que sí la regalaban con cada ejemplar (yo escribía los guiones, hacía el lápiz y mi colega y ayudante Rolando Salvatore la entintaba y la coloreaba).Creo que llegamos a 8 números, “porque les resultaba muy costoso pagarnos por algo que ellos regalaban” (sic)
.Luego me aprobaron librillos de cuentos ilustrados por mí, unos cuantos los escribí porque no tenían quién lo hiciera y se salía del presupuesto. Como la revista tenía una buena venta, además contaban con el espacio televisivo de Charoná TV, les dije de hacer con el primer número del año una enciclopedia Charoná, se darían unas fichas por revista y al final del año, las tapas. 
 Me dijeron que era demasiado costoso, pero unos años después salieron con algo parecido a eso (¡se les había ocurrido a ellos!), pero era hecha con recortes de revistas italianas y algo de Billiken y Anteojito…En fin, eso se dieron cuenta muchos porque llegaron cartas con quejas de maestros y padres.
Yo les decía que todos los años debían cambiar la diagramación (antigua y pesada), y dibujar nuevas ilustraciones (mis dibujos los han publicado infinidad de veces), pero pensaban que era porque yo quería ganar más haciendo más dibujos.
Bóffano padre tenía un personaje : “Braccio di Ferro” que había “traído” de Italia y quería animarlo.Me pidió presupuesto para que yo me encargara de animar la película y que le hiciera las hojas modelos y algunas escenas, según un script que me dio. Se lo hice, los dibujos los mandó a EEUU donde tenía una hija para mostrarlos en la Disney, (nunca supe que pasó), pero el presupuesto le pareció muy caro, aunque yo le había rebajado el plantel a 2 animadores puntas, 1 intercalador y 2 para pinturas como mínimo.
Otro proyecto que no anduvo fue el de hacer una revista con mi personaje Bombón. Yo les daba los porcentajes de la publicidad y de la venta, pero los derechos de autor seguían siendo míos: la respuesta fue: "¡Es un negro! ¡no la compra nadie!"
Pero un día me llama para pedirme que me encargara de un nuevo personaje, pues querían abrir un poco la cancha y como estaba El Escolar llevándose lectores, habían pensado en otra revista para niños, pero para clases inferiores. 
Me dio un boceto a lápiz del nuevo personaje y me pidió que hiciera las tapas y las historietas. Todo lo demás lo harían los otros colaboradores. El personaje daría nombre a la revista: “Gurí” . (Yo ya había dibujado un niño campesino apodado Gurí en El Día de los Niños, pero hice como que todo estaba bien), no iba a discutir por un nombre ya que me estaban dando laburo, así que le metí a la “nueva revista”.
El diagramador tenía un modelo aprendido y lo repetía siempre, así que la revistita fue algo similar a Charoná –que dejaba mucho que desear en su diagramación. Para abaratar costos, usaron dos tintas en los interiores, excepto algunas páginas que fueron a todo color y publicaron dibujos de Pedro Cano -que es una excelente persona- pero su estilo no era para la zona etaria que estaba dirigida. No tuvo el impacto que se esperaba. Cuando se piensa con el bolsillo, es obvio que la creatividad se oculta y quedó en un mediocre resultado, llegando a 5 números, aunque yo me largué antes, al ver el barco hundirse, ya que me querían recortar el precio de mis dibujos, como si fuera el responsable de sus pérdidas.
Otro día me llamaron para pedirme que dibujara las aventuras de Charoná en tiras diarias, ya que se iban a publicar en un diario con el que habían hecho un canje. Yo debía escribir los guiones y dibujarlas en blanco y negro y el pago sería mensual. Pasé el presupuesto y les hice unas 6 como muestra ya que así me lo pidieron, además de 6 de Gurí que también querían ubicarlo. Les entregué las 12 y luego de un mes de silencio y a mi insistente pedido telefónico, me dijeron que el negocio no se había llevado a cabo. Pregunté cuándo me pagarían mi trabajo porque yo no era parte de sus negocios, cosa que enfureció al Tano, pero como me conocía muy bien, me las fue pagando de a poco, publicándolas en la revista, salvo las de Gurí que esas nunca las pude cobrar.


Bochinchero
Cuando le estaba haciendo uno de los álbumes a Cacho de la Cruz, le pregunté porqué no hacía su propia revista. Además de los años que tenía de Bochinche, tenía la tele, poderoso medio que vende cualquier cosa. Me ofrecí  hacerle toda la revista junto a un equipo de colegas, por supuesto. Me contestó que él “jamás iba a trabajar para los distribuidores que se llevan el 50 % del precio de la venta de cada revista, no le interesaba hacer una revista, con la tele le sobraba”. No insistí y el tiempo pasó. Unos años después, estando en mi estudio, un colega me avisa que Cacho iba a publicar una revista para niños, que le mandara dibujantes. ¿Qué pasó? ¿Había cambiado de idea? De cualquier forma le dije a Daniel González y a algún otro que ya no recuerdo, que fueran y efectivamente, la revista se publicó, muy pocos números y ahí terminó la historia.

Humor sin gracia
Una noche que estaba en El Día me avisan que alguien quería verme. Era Eduardo D´angelo y venía a proponerme hacer una revista de humor de nombre Hupumorpo. Me pidió presupuesto y si podía encargarme de algunos dibujos y de su publicación. Los guiones y algunos dibujos lo pondría él. Se fue diciéndome que me contestaría en pocos días, pero… yo ya no voy a El Día, porque ahora hay una timba burrera, así que capaz que no me encuentra.

¡UFA!(por ufo)
Un día recibo un llamado de un periodista de radio Montecarlo: un señor Monzalve que quería hablar conmigo y me esperaba en un bar que había en donde hoy está Mc Donald (Ejido y 18). Allí fui intrigado, pensando en que me iba a hacer una nota para la radio, pero no era eso lo que quería: me pedía información de cómo hacer una revista, (diagramación, papel, tiraje, películas, formato, páginas, distribución, costos,etc.) porque iba a publicar una revista sobre los OVNIS. Someramente le pinté el panorama y le propuse un costo de mi parte. Por suerte me pagó el café, porque no lo ví más. Tal vez tomó el plato volador equivocado.

Sin santo y sin seña
A mi estudio fueron muchas personas con ideas estrafalarias pero que no estaban dispuestas a pagar mis costos, como aquél sacerdote jesuíta que me pidió presupuesto para hacer una revista de historietas sobre la vida de un santo que iban a canonizar en pocos meses. Serían unas 32 páginas a todo color más tapas y ellos se encargarían de publicarla. Le pedí dos días para ver cómo colocaba ese trabajo entre todo lo que estaba haciendo, y hacerle un presupuesto acorde. A los dos días, metódicamente llegó el sacerdote. Miró la hoja de presupuesto, no dijo nada, me dio la mano y se fue. No volvió nunca más. Respiré aliviado porque en esos años no daba abasto con tanto trabajo y ese era bastante complicado…

Cuando fui un alfeñique…
Después que “me fueron” de El Día seguí publicando en Charoná y en El Dedo y le insinué a su director Dabezies porqué no aprovechaba el momento y hacía una revista para niños. Dudó mucho pero al final aceptó y me pidió un proyecto y un nombre para la publicación. 
Se lo hice y lo charlamos, cuando llegué a la reunión ya habían varios dibujantes más que se habían enterado y estaban a “la pesca del balde”, de los nombres que le llevé no eligió ninguno porque a alguien del equipo se le había ocurrido “El Pulgar”. Expuse lo que yo pensaba debía ser una revista para niños –venía de estar casi 20 años con maestros y profesores y seguía en otra, lo que me daba un poco de autoridad sobre el tema frente a los demás que hacían humor político.
 Me pidió que dibujara el logotipo de la revista y nos reuniríamos a la brevedad. Así lo hicimos, todo lo que yo les había comentado lo habían dado vuelta hacia una revista argentina que sacaba HUMOR, ¡hasta el dibujo del logo estaba hecho! Ahí me dí cuenta que yo no formaría parte de esa historia y me mandé mudar. Nunca publiqué nada en dicha revista que duró muy poco.   

  

sábado, 25 de septiembre de 2010

Memorias desde mi tablero

Un personaje en busca de publicación…
Fue un día que visité al encargado de pagarme los dibujos que publicaba en El Escolar, Pedro Botana, quien era uno de los 3 socios de la agencia VSB, (Visillac, Stein, Botana) que me dijo que tenían la posibilidad de hacer un suplemento de historietas para El País y que si me interesaba, le llevara algún proyecto de historieta de carácter “serio” porque querían contar conmigo, ya tenían apalabrado a otros dibujantes pero de dibujo humorístico. Por supuesto que salí de allí ya planeando mentalmente el personaje, la historia, los secundarios, en fin, todo lo que hace a la historieta. 
Ya en mi tablero, hice los bocetos del principal personaje, me lo imaginaba un tipo tranquilo, que no se preocupa por nada, un manso, venido del interior a la ciudad habiendo estudiado un curso de detective por correo- hace años los había y fueron exitosos-, sin un peso en el bolsillo y sin un caso para resolver, pero ya tenía una primera historia que pasé a escribir prontamente. 
Luego, utilizando a mi hijo mayor como modelo, dibujé definitivamente el que sería “El Manso Correa”. 
Los fondos los hice de memoria pues yo había vivido en una pensión y la tenía y aun la tengo muy presente. Como me había pedido una presentación, solo hice una página en blanco y negro, aunque me había dicho que sería a todo color, pero como muestra ya bastaba. Al otro día de terminado la página se la entregué en manos y me dijo que le gustaba y ahora solo quedaba por esperar a completar algunos temas con la gente del diario. Esto lo cuento para aquellos que comienzan en esta profesión y creen que se nos han abierto las puertas de par en par en todos lados y que hemos logrado un nombre sentados en el tablero, pero no es tan así, por lo menos para mí nunca lo fue. 
Tuve y estoy seguro que tendré muchos proyectos herrumbrados, cajoneados y olvidados, impagos y negados. Así que no necesitan ser adivinos para saber el fin de esta historia: todo quedó en la nada. No hubo suplemento porque alguien del directorio del diario “bajó” el proyecto antes de nacer, sin importarle un bledo que un grupo de ilusos dibujantes se gastó sus horas de vida en un trabajo al santo botón”.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Memorias desde mi tablero

Cuestión de principios
Estábamos a fines de 1970. Yo mantenía mi trabajo en “Patatín y Patatán” como jefe de arte, cuando una mañana me llamó su director responsable para solicitarme una respuesta sobre un pedido que le habían hecho: realizar en forma de historietas, la historia del proceso por el que estábamos pasando: la patética dictadura cívico-militar. El pedido venía de una oficina perteneciente al  Esmaco.
Uno de los socios-dueños de la revista se había enterado que  “Charoná” (en esos años yo no trabajaba para ellos y era una competencia directa) tenía un “arreglo” con el que el Esmaco le compraba 10.000 ejemplares que luego repartía en las escuelas. Eso fue lo que me dijeron.Y habían ido a reclamar paridad por ser “Patatín” también una revista para niños. 
No tengo confirmación de la veracidad de eso porque años después, cuando volví a dibujar para Charoná, no quise entrar en averiguaciones inconducentes y que no me importaban.
Pero lo de Patatín y Patatán sí me tocaba de cerca porque sería yo quién dibujara la historieta, cuyo guión nos lo enviarían desde el Esmaco. Ofrecían pagar una cifra muy interesante por el dibujo y la compra de 10.000 ejemplares, que aunque la revista vendía bien, era muy tentador. 
Todo eso me lo dijo el director, poniendo en mis manos el aceptarlo o no…Debo reconocer que me tomé un par de días para contestar, luego de pensarlo mucho, le dije al director que yo no iba a aceptarlo por cuestiones de principios, pero si quería contratar otro dibujante que lo hiciera, que yo renunciaba y asunto concluído. Me contestó que querían que fuera yo quién lo dibujara y si no lo hacía, no habría ningun negocio y que pasara lo que pasara… 
Por suerte nada pasó y lo cuento como una simple anécdota de los años de plomo que tuvimos que soportar…

Lo prefiero en blanco y negro
A mediados de los 80, yo trabajaba en mi estudio con todo un plantel de dibujantes y colaboradores y recibía pedidos de varias imprentas. Me había hecho conocido y sabían que cumplía con los plazos estipulados, por eso me llamaron de Impresora Polo solicitándome un trabajo de arte: otra editorial argentina había traído una revista de unas 120 páginas en blanco y negro y quería imprimirlas en Uruguay porque era más barato, los costos nuestros lo permitían, pero querían darle color. 
Así que me enviaron las 120 páginas al tamaño de impresión y yo y mi gente debíamos colorearlas por el revés de cada página a la acuarela ya que el eccoline, al ser una tinta, traspasaba el papel de fotocopia. (No eran originales). La revista era apaisada con tres tiras y unos 10 a 12 cuadritos por página. Era un trabajito de monje tibetano, así que lo cotizé a 50 pesos cada página (hoy esto suena a propina, pero en aquél año, era un dinero.El dolar estaba a 11. 
Cuando el gerente comercial escuchó mi presupuesto, tembló del otro lado del teléfono. Había solo 15 pesos disponibles para cada página y había que hacerlo en 10 días porque los clientes estaban apurados.
 A pesar de que el gerente era mi amigo y me había enviado muchos trabajos, me mantuve en ese precio y él en el suyo y no llegamos a cerrar el trato. Colgué, busqué el sobre en el que me habían enviado la historieta de El Eternauta y lo mandé de vuelta a la imprenta. Después me enteré que no lograron imprimirlo aquí y siguieron para Chile que estaba más barato que nosotros.  

lunes, 13 de septiembre de 2010

Memorias desde mi tablero

En la vida de un dibujante uruguayo suceden muchas experiencias “nefastas”, que tal vez en otros lugares con otra idiosincracia y nivel profesional no las haya, o yo no las conozca. A mí me han tocado las malas experiencias que según dicen, fortalecen el espíritu, aunque dejan marcas y sabores amargos, de los que preferiría olvidarme. Pero este blog lo hice con el fin de mostrar mis trabajos y contar mis anécdotas, por lo que no voy a dejar pasar estas:
Los cobros evasivos
Ya conté que estuve publicando en la revista "Rico Tipo" de la última época. El pago era menguado y yo estaba asentado en Montevideo, publicando en varios lugares, me faltaba tiempo para ir a Buenos Aires, por eso enviaba los dibujos originales en sobres a la redacción de dicha revista y el cobro lo iba postergando esperando alguna oportunidad para hacerlo. Así que un día, un “amigo”-reservo su nombre porque no hace a la historia- me dijo que al día siguiente iba para la vecina orilla. Yo le pregunté si me podría cobrar unos pocos pesos argentinos que tenía por allá, a lo que me respondió que le hiciera un poder que él me los cobraría. El hombre se fue y el tiempo pasó. Como a los dos años lo ví caminando por la calle Guayabos hacia el centro e intenté acercarme. Creo que bajó la mirada o hizo como que no me vio y se escabulló por una calle lateral. Me dio vergüenza ajena ir a preguntarle por mi dinero, ya que era tan poco que no valía la pena, pero desde ese día no lo consideré ni amigo, ni conocido ni enano de jardín. Años después coincidimos en una entrega de premios- Montevideo Comics me daba una estatuilla y el hombre barbado ni se me acercó a darme la mano. Espero que por lo menos se haya comido una buena parrillada en algun restaurante del Buenos Aires a mi salud.

Treta repetida
El otro “amigo” que me la jugó, me dolió más porque era y sigue siendo un colega. Yo había publicado unas historietas en una revista de una editorial argentina –MOPASA- y me pasaba lo mismo que con Rico Tipo: el pago era poco como para gastar en un viaje vía marítima como antes lo hacía, más el hotel, comida, taxi., así que un día conversando con este señor, me dijo que viajaría a Buenos Aires y como sabía que me estaban debiendo los dibujos, él me los cobraría. Volví a confiar y le dí un poder. Sucedió casi un calco con el otro “cobrador”. Le perdí la pista por años y cuando nos vimos, en ningun momento sacó el tema, por lo que lo dejé como otro “quebranto de caja”.

No hay dos sin tres
Para completar la trilogía, un día me llama un "colega" pidiéndome un poster del “Desembarco de los 33 Orientales” para publicar en la revista “Cosmik”, que era mitad argentina y mitad uruguaya. Como tenía premura, le ofrecí uno que ya había publicado en “Patatín y Patatán” y yo cobraría el 50 % de lo que cobraba por pintarlo. Aceptó y al rato apareció por mi oficina, llevándose el original y diciéndome que en cuanto se publicara, él mismo se encargaría de traerme el dibujo y el dinero. Cuando salió la revista, la compré para ver cómo habían impreso mi ilustración. No era gran cosa porque el papel no era de ilustración y los colores habían perdido en porcentaje, pero por aquellos años todavía las imprentas no habían traído las máquinas de última generación como tienen hoy, y había que conformarse…Llamé al teléfono del colega para preguntarle por el original y mi cobro…Varias veces hice las llamadas, hasta que me atendió una señora que quedó en avisarle. La revista desapareció de todos los kioskos al poco tiempo. …Eso fue por la década de 1980 y ya estamos en 2010...¿Espero un poco más o lo llamo de vuelta?

viernes, 27 de agosto de 2010

Memorias desde mi tablero

"Moñita roja...de bronca"
Nunca me arrepentiré de haber integrado el staff de una revista. Dibujo para eso. Pero mi duda persiste por alguna vez que me la “jugaron” mal y entonces quedo pensando si hice bien en haber aceptado colaborar para “esa” publicación. Fue el caso de la revista “Moñita Azul”.
Todo comenzó cuando me vino a buscar Pedro Cano, a quién conocía de la época de “Patatín” y me ofreció hacer la historieta del personaje “Moñita”, yo escribiría y dibujaría con entera libertad. También quería algo histórico: hice la vida de Juan Antonio Lavalleja en cuadritos con guión de Miguel Angel García. Me dijo que del dinero no me preocupara porque los dueños eran los que distribuían El País y que pagarían lo que yo estipulara. Recuerdo que ese mismo día coincidió que estaba conmigo Carlos Federici y le ofreció su personaje “Jet Gálvez” de a dos páginas a color, quedando para después la contestación.
Por mi parte me aboqué a la tarea de darle vida a ese personaje; debo confesarlo, no me resultó nada simpático pero era diseñado por Cano y aprobado por los dueños, así que apenas lo “retoqué” a mi estilo.
El primer número salió a la venta, pero no tuvo la respuesta esperada y ya en el segundo comenzaron las “dificultades”: para cobrar debía ir a las 8 de la mañana a la planta de emisión del diario El País en la calle Cuareim, donde en una pequeña mesa en un rincón donde salen los camiones con los diarios, estaba un señor que después me dijo que era el dueño de la revista, me pagó refunfuñando y diciéndome que era mucho lo que yo les cobraba. No me quiso escuchar cuando le respondí que me habían ido a buscar ellos por intermedio de Cano, que yo tenía un precio y que si no les gustaba mi dibujo, lo dejaba ya  sin ningún problema. Ahí cambió y me pidió que continuara, ya que yo era el profesional que ellos querían y que lo disculpara porque estaba muy nervioso. Esa extraña actitud ya me dejó una espina, por naturaleza soy desconfiado y aquél hombre no me dio tranquilidad.
Pero seguí haciendo mi trabajo a pesar que la revista no me terminaba de gustar.
A lo largo de mi carrera he visto “diseñadores” que creen que a los niños se les puede dar cualquier cosa, total “esos enanos” no entienden nada y así rellenan páginas a como caigan los textos, los títulos, los dibujos y las fotos. Y hoy en día es peor porque con los programas de computadoras y las plantillas prehechas más la cantidad de tipos de letras y los millones de colores que tienen, el resultado final es una ensalada de color sin sentido, que confunde más que difunde una idea. Para estos “diseñadores” es lo mismo diagramar un cuento infantil, una nota periodística o un afiche: tiran todo dentro de la caja y ahí van “armando”, rellenando los huecos, mezclándolo todo, sin importar que debe primar la composición, donde la vista del pequeño lector “entra” por la izquierda y se desplaza hacia el centro y luego sigue hacia abajo y “sale” por la derecha…
Me fui de tema, pero me "calienta" los chapuzas que bastardean una profesión tan bella. Solo deberían tener un poco de sentido común y buen gusto.
El final previsible y el poster incobrable
Cada tanto me daba una vuelta por la redacción de dicha revista que estaba en una galería enfrente al diario El Día. Allí solo veía a Cano que hacía de todo para completar la revista y me decía que siguiera y confiara que ya se iba a revertir, aunque la venta era poca. Un día me pidió un poster con la imagen de Constancio C. Vigil, el fundador de Billiken, aclarándome que me esmerara porque le habían dicho que estaban en tratativas con la Editorial Atlántida, la que edita Billiken y que tenían interés en invertir en ésta. Le respondí que como ese pedido estaba fuera de lo conversado, me lo deberían pagar aparte. Me dijo que no me hiciera problemas y que le diera para adelante. Eso hice. Pinté el poster cuya copia como fue impreso (desastroso), ven ahí, a la témpera y sobre cartón duro y lo entregué en fecha, como habíamos convenido.

Pasó el tiempo. La revista salió a la venta y Cano no me llamó. Entonces, mi instinto me alertó y me acerqué hasta la “redacción” ¡ya no había nadie! Pregunté en otra oficina y me respondieron que hacía días se habían mudado, llevándose todo de allí.
Al otro día por la mañana, fui al diario donde me antes me pagaba uno de los dueños y me encontré con una persona joven pero irascible que me dijo ser el socio,  hijo del dueño y que no me debían nada, a lo que respondí que sí me debían: todo el último número, poster incluído. Se mantuvo en que me habían pagado todo lo que Cano les había pasado. Como ví que tenía las de perder porque confiando en Cano, siempre fue de palabra lo convenido, no recuerdo bien qué le contesté y me fui a “tomar el aire”…
La revista había cerrado en ese último número. Habían fracasado estrepitosamente. Creyeron que por ser distribuidores de un diario podían ser editores…A mi amigo Federici también le quedaron debiendo, no sin antes hacerle trabajar retocando su Jet Gálvez.
Años después me encontré con Cano en Charoná, donde fue a pedir trabajo porque andaba en la mala. Sin ánimo de echarle la culpa le pregunté que había pasado con la “Moñita” y me respondió que el poster que yo le había pintado le había dado muchos dolores de cabeza porque como estaba en cartón duro y era muy grande, tuvo que cortarlo verticalmente para fotocopiarlo y ajustarlo a la caja y que debió pagarlo de su bolsillo. Además me confesó que a él también le quedaron debiendo. En fin, así está el mundo, amigos. ¡Lleno de chantas! Lástima que me los crucé a todos en mi camino.    

viernes, 20 de agosto de 2010

Técnica de lápiz

Juan Sebastián Elcano
Esta ilustración está dibujada con tres tipos de minas de lápices: dos blandas ( 2B y 4B),y una semidura (2H).La "sfumattura" está hecha presionando en forma circular un papel sobre el dibujo, a modo de difumino. Usé una goma blanda para "sacar" luces, y témpera blanca, para pequeños detalles.
Se publicó  a dos tintas en el poster dentral de la revista Charoná en 2007. Me basé en la estatua del primer navegante que dio la vuelta al mundo y que está en la ciudad de Getaria, en España.

martes, 10 de agosto de 2010

Un aliento que agradezco

Los dibujantes somos seres solitarios con la cabeza buyendo en mil ideas tratando de trazarlas en un papel y no se nos ocurre pensar el "efecto rebote" que pueden lograr en otros -y si son niños, menos que menos.
A lo largo de mi carrera he recibido muchas cartas de personas agradecidas por mis dibujos, lo que me llena de satisfacción y para qué ocultarlo: hincha el ego.
Quiero participar de estas líneas que me escribió mediante mi Facebook un desconocido admirador, al que le doy infinitas gracias, aunque hay algun dato incorrecto, pero ya sabemos que la memoria nos juega malas pasadas y no pienso corregirlos.Un millón de gracias, amigo.

Reivindicador Dosmil Diez09 de agosto de 2010 a las 18:15
Asunto: GRACIAS por el ARTE que nos regaló!!!
Estimado señor William Gezzio, mi nombre es Carlos tengo 25 años, soy uruguayo y vivo en Solymar. El motivo por el que le escibì este mensaje es simplemente para agradecerle por todo el maravilloso arte con que nos deleitò a los jovenes de mi generación a lo largo de la pasada década de los 90. Visite varios de sus sitios y soy consciente de que su talentosa y prolífica carrera data de mucho antes que los noventas, y de que continuò y continua varios años despuès de la misma. Pero es por este perìodo de vuestra carrera en especial, por el cual quiero expresarle mi más profunda gratitud. Fue maravilloso haber sido un niño primero y un adolescente después, y haberse podido deleitar con las magníficas cubiertas (y con el arte interno también) que usted realizaba tan dedicadamente para las revistas de El Escolar y de Charonà.¡¡Especialmente las portadas que usted hizo para el Escolar!!! eran todo un deleite para los ojos!!! Aún hoy conservo la colección completa de los viejos Escolares de aquel entonces; mi portada favorita es una en la cual hay un grupo de personas en el desierto, pero todas son geniales!! niños jugando en la lluvia, un padre fumando con su hijo mientras ven la tv, gente en la playa, portadas de Artigas,imperio azteca, un cazador enfrentando a un gato montés, Colón y la llegada a América, los 33 orientales,portadas en el espacio, portadas psicodèlicas,etc.
Quiero felicitarlo por su talento, y quiero que sepa que su trabajo no pasó desapercibido y que muchos jovenes y niños de aquel entonces aún lo recordamos y valoramos. Finalmente me despido felicitandolo también por los comics que realizó y los personajes que creó para el Escolar: Tente (el Johnny Quest uruguayo), Felino (genial héroe a la par con los del primer mundo). los chicos que acampaban (ahora no recuerdo el nombre),etc; así como por los comics que realizo para la revista Charoná tanto del personaje homònimo de la revista como por su sensacional y lleno de dramatismo Santos Cruz. Usted además de un excelente dibujante es un muy buen guionista.

Ahora si!! me despido, aclarandole que lo saludé mediante este facebook "anònimo" debido a que yo no tengo uno propio y lo único que deseaba era hacerle llegar este mensaje por vía de este medio para que usted pudiera saber el sentir de muchos jovenes de mi generación.

P.d: Creeo que el primer contacto que tuve con su maravilloso arte fue la portada de una revista de "el Dedo" que tenía mi tío en casa de mis abuelos, yo tenía solo 6 años pero aùn recuerdo esa graciosisma portada en la que una mujer desnuda salía de la ducha desesperada porque le había entrado shampoo en los ojos y no se percataba de que su marido estaba reunido jugando al truco y bebiendo unas cervezas con sus amigos, los cuales reían mientras él se quería matar. Usted es un excelente artista que sabe infundir tanto humor como dramátismo mediante sus dibujos. Felicitaciones!!!

Un admirador.