jueves, 17 de diciembre de 2009

"EL BUCEADOR", una historieta inconclusa.

Esta historieta tuvo un final amargo, porque no me dejaron terminarla. Corría 1983, en el diario El Día había problemas de conducción -desgraciadamente los que habían hecho grande ese diario ya no estaban y había quedado en manos de personajes inescrupulosos, dilapidando toda una historia de más de 100 años de una histórica empresa editorial y comenzaron los problemas.
Y se empezó a cortar por lo fino, se mandó gente al seguro de paro -aunque otros duplicaron sus sueldos-, y se había comprado una avioneta Cesna que casi no sirvió para nada, salvo generar más gastos. Quién regenteaba el diario,su único título reconocido: heredero, no tenía idea de cómo se llevaba tan enorme empresa periodística y además estaba rodeado de "asesores buitres" que minimizaron lo que era la esencia de su economía: los avisos clasificados ante la avasalladora presencia del "Gallito Luís", que se quedó con ese imponente nicho.
Oh casualidad! En la lista que se pegó en una pared del diario -ni siquiera se dignaron a enfrentarnos uno a uno justificando los despidos- estábamos los que habíamos tenido alguna diferencia con el director o con el gerente del diario o actuación sindical. Tampoco importó la antiguedad ni lo que hacíamos cada uno de nosotros en el diario,ni de las familias que dependían de ese trabajo, yo tenía 3 hijos, había que deshacerse de nosotros y chau. Nos mandaron al seguro de paro y a esperar por "si se les antojaba llamarnos", como dijo un olvidado "jefe de personal". No pudimos recurrir porque la dictadura todavía enchastraba nuestro país, así que violín en bolsa y con los pinceles a otra parte.Yo exigí mi renuncia que por suerte la aprobaron y me desligué del diario, luego de casi 20 años.
Como yo era conocido, pude trabajar en Mundo color y en El País por un tiempo, hasta que-gracias trabajos particulares- seguí dibujando desde mi casa para otras empresas.
Como empecé esta historia: "El Buceador" lo estaba publicando en El Día de los Niños, uno de mis tantos personajes. Iba a dos páginas semanales a todo color y en la décima no lo pude seguir, quedó inconcluso.
Nunca más lo presenté en otro lado. Esta fue mi historieta sin final.
He omitido los nombres de los "personajes" del diario a propósito, porque de esa manera dejaron de existir en mi carrera y en mi mente, como tantos que quisieron hacerme daño con su pequeñez como mediocres seres ¿humanos?...La profesión de dibujante en mi país no está cubierta por nada, debemos luchar solos por los precios, los dibujos, los pagos en tiempo...en fin, estamos más solos que el uno, pero igual seguimos adelante, creando mundos desde nuestra imaginación para deleite de unos pocos, pero lo mejor de todo: de nosotros mismos.