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lunes, 27 de junio de 2011

Una muerte anunciada



Del libro "Conversaciones con Will Eisner, Shop Talk",entrevistando de Milton Caniff.

Vestigios de un pasado glorioso: la "comic strip"
No quiero ser tan trágico, pero me preocupo al ver cómo va disminuyendo el interés por las tiras “serias” y se imponen las “cómicas”, que con un simple gag salvan el día, sin importar el dibujo, la mayoría de ellas realizadas con desaliño, que en otra época no se hubiesen publicado ni aunque el dibujante fuese el hijo del dueño del diario.
En fin, es lo que hay y debemos “adaptarnos” a los tiempos. Los que fueron grandes sindicatos americanos como el King Feature Syndicate , el United Press Syndicate  y el Opera Mundi ,apenas mantienen algunos de sus personajes “serios” que fueron extraordinarios y que se distribuyeron en cientos y cientos de diarios, cuyos dibujantes dejaron una huella imperecedera y hoy, veo penosamente cómo quienes las dibujan no llegan ni a la altura de su tablero. Pobremente dibujadas, las tiras han sido reducidas y hasta las dominicales son una mínima muestra de sus años dorados. Los diarios dejaron de comprarlas por el avance de los avisos a color y el desinterés del público lector, robotizado por otros medios tecnológicos.
De uno de ellos debo alegrarme: Internet, porque gracias a este medio los dibujantes podemos seguir “publicando” nuestros trabajos; el tema es que nadie nos paga nada y si los personajes no comen, los dibujantes sí, y además debemos pagar desde la propia Internet  hasta nuestras  necesidades más básicas. Ganamos un espacio pero no reditúa como para seguir dibujando, salvo para quiénes, como los antiguos poetas, “lo hagan por amor al arte”…
Ahora me toca de cerca. Estoy publicando una tira diaria en “La República” desde hace unos 6 años, de un detective y su pareja: “Viviana y Yamandú” en el estilo clásico o “serio”, creada por Enrique Ardito hace 23 años. Pero el diario hizo cambios para mejorar su imagen, lo que me pareció bien, sacándole el color a la tiras y reduciendo aún más el espacio, comprimiéndola en un rectángulo que hay que leerla con lupa porque la achicaron demasiado y la rodearon con crucigramas, cuadritos para jugar con números y ¡el horóscopo!.
Una tira o “comic strip” lleva un tiempo considerable de trabajo. Uno debe escribir el guión antes, intentando poner todos los ingredientes como para hacerlo interesante y que el lector continúe día a día con su lectura. Después hay que documentarse. En mi caso, recorro la ciudad, fotografiando los lugares que me marca el guión y utilizo modelos que también fotografío para que el dibujo sea lo más realista posible. Con todo en la mesa de dibujo, hago croquis o bocetos de cada tira (olvidé decir que son dos tiras juntas, una arriba de la otra, lo que supone doble esfuerzo).
Luego paso los dibujos a las hojas preimpresas con los cuadritos, utilizando una mesa con iluminación por debajo, como las de dibujos animados.
Ajusto caras y manos de los personajes principales y empiezo el entintado a pluma primero y lo termino a pincel.
Después escaneo las tiras y le aplico el texto en cada cuadrito. Ajusto las medidas en que se va a publicar: unos 14,5 cms de ancho por 7,5 las dos tiras y las convierto en jpg para enviarlas al diario vía email.






A pesar de todo, me siento feliz de que La República mantenga la tradición de publicar tiras hechas por uruguayos -en este momento también están: Ardito y Checho con su personajes cómicos, lo que hace que haya tres tiras, pero hasta antes del cambio de diseño había 5, ya que dos fueron discontinuadas y sus dibujantes cesados.