Google+ Badge

domingo, 19 de febrero de 2012

Memorias desde mi tablero.


 Mi paso por el diario La República
Capítulo 1
Sabores y Sinsabores de un dibujante de tiras diarias.

La historia comenzó en la segunda mitad de los 80 del siglo pasado, yo estaba en mi estudio que lo tenía en Zabala y Sarandí cuando me llamaron de la redacción de Guambia, porque querían que fuera, pues Antonio Dabezies, el director de la revista quería hablarme personalmente.
En ese momento no tenía mucho trabajo así que allá fui. Antonio me dijo que una persona buscaba historietistas del tipo de dibujo que hacía yo. 
Como él me había recomendado sin consultarme, por eso me había llamado.Me dijo también –y no se me prendió ninguna luz de alarma- que de los dibujantes que publicaban en Guambia, y que eran muchos, nadie quería hacer tiras. Quién buscaba dibujantes planeaba sacar un diario, estaba radicado en México pero había venido a Montevideo para empezar el proyecto. 
Era Federico Fasano quien me esperaba en el bar, debajo de donde se hacía la revista Guambia, en 25 de Mayo y Juan Carlos Gómez. Enfundado en un costoso traje oscuro, recuerdo que lucía un bigote finito y tenía una valija negra que había apoyado sobre la mesa, llena de carpetas. 
Luego de las presentaciones (Antonio se fue) Fasano me dijo que quería publicar una página de tiras, hechas por dibujantes uruguayos y que me ofrecía una en especial para mí, pero con la condición que fueran dos tiras juntas, una arriba de la otra. Como al principio no entendí, me recalcó, una tira de dos pisos, para que el lector tuviera más para leer.
 Le dije que por el momento yo tenía mucho trabajo de ilustración (estaba haciendo los 8 libros de cuentos para niños de Horacio Quiroga) más  un cortometraje de dibujos animados al viejo estilo de animación cuadro a cuadro, pero si era para dentro de dos años, ya estaría libre. Me pidió que buscara más dibujantes para completar la página y se despidió cortésmente. Nunca me habló de costos. 
Yo no conocía aun a ese hombre.
Pasaron los dos años y un día un amigo me informa que Fasano se había instalado en un edificio de oficinas que están frente al edificio del diario El Día, que ya estaba cerrado, y que había puesto fecha de salida del nuevo diario, por lo que había que ir a hablar con el encargado de tomar personal. 
Recuerdo que por esos años yo dibujaba para Guambia, para Charoná, tenía mi estudio, daba clases de dibujo en un academia y trabajaba en la sección arte del municipio capitalino. No tenía ningunas ganas de hacer un dibujo más, pero se lo comenté a varios de los dibujantes que estaban en mi estudio. Dos fueron y los tomaron.
Cuando volvieron me decían por qué no iba yo también, ya que había lugar para unas tiras, sino iban a poner extranjeras.
Pasaron los días. Dos periodistas amigos fueron a verme, contentos de que iba a salir un nuevo diario, ya que era una fuente de trabajo y me convencieron que fuera, que no perdiera la oportunidad.
Según contaban, Fasano había puesto una fecha para terminar las entrevistas, así que fui el último día. 
Como seguía sin estar convencido, fui a eso de las siete de la tarde; me atendió el que sería el secretario de redacción. Cuando me presenté y le dije que dos años antes ya había hablado con Federico Fasano, me pidió que le dejara mi dirección y si había llevado tiras, porque el hombre estaba reunido con parte de su equipo, luego él le hablaría de mí.
Yo no había llevado ningun dibujo porque no sabía qué tema quería publicar Fasano, así que le dejé mi tarjeta de presentación y me fui, saludando al hombre que se veía demacrado y muy cansado.
Al otro día me dijeron que había renunciado luego de una discusión con Fasano, por lo que deduje que nunca le había hablado de que yo había estado allí. Me invadió una sensación de calma. 
Algo me decía que era lo mejor. Que siguiera con lo que ya tenía, que era mucho y me olvidara de publicar tiras diarias en ese diario.
A los pocos días salió La República a la calle. Era 1988. Los dos colegas amigos tenían sus tiras en la página de historietas, junto a otras que no logro recordar de quiénes eran. Algun memorioso me lo hará saber para completar este dossier.

Del arcón de los recuerdos


Inauguración de la 1era. Muestra de Historietas Uruguayas
El 12 de junio de 1972 se abrió la exposición en el subte municipal. Mucha gente acudió a ver las obras expuestas. Para algunos era la primera vez que nos veíamos las caras los dibujante, solo reconocidos por sus firmas en los dibujos.
El “alma mater” había sido el generoso Celmar Poumé que junto con Umpiérrez, lograron juntarnos a todos los que estábamos dibujando por aquellos años, los que recién empezábamos y también de algunos que ya no estaban entre nosotros (como Julio Suárez, Peloduro)

Publicado en el diario La Mañana del 13 de junio de 1972

Faltan algunos de los expositores como José Rivera que llegó después, los que estamos:
1: Angel Rueco, 2: Colinet, 3:Celmar Poumé, 4: Pedro Cano, 5: Antonio Galeandro 6: el hijo de Poumé, 7: Carlos Federici 8: Angel Umpiérrez, 9: Fola 10: Nelson "Bocha" García 11: Sergio Boffano 12: William Gezzio 13: Eduardo Barreto 14: Gus