miércoles, 28 de abril de 2010

Portfolio

Todas estas ilustraciones las hice para la revista Balazo, pero me quedaron en el archivo de los dibujos sin publicar, por la abrupta "muerte" de la subsodicha. A pesar de que yo ya sabía que no tenía mucha "vida!, seguí dibujando igual, como para creerme que no iba a suceder, pero la realidad es brutal y el mercado para la historieta uruguaya no existe. Fue casi un sueño y así se desvaneció.

Les muestro mi forma de hacer esa tapa: 
Dibujo todo por separado, personajes que iban a ser protagonista de una historieta que estaba escribiendo: "Gibraltar", es el tipo rudo con la pistola y los demás, son secundarios, salvo el de lleva sombrero "El cocodrilero", compañero de aventuras de Gibraltar...Luego que los tengo dibujados en tinta, los escaneo y los trabajo photoshop.
Como la revista se publicaba por imprenta debía hacerlos en cmyk y en 300 dpi para que saliera impresa a dos colores: negro y magenta.
Utilizando una plantilla de tapa previamente hecha con las medidas en que iba a publicarse, agrego el logo Balazo y los isotipos de la editorial, más el texto "La Aventura Continúa".
 De fondo, después de poner el yate, le aplico un degradée a todo.Ubico los textos. Ahora coloco los personajes dándole la importancia que tienen: Gibraltar el más grande y a la izquierda, que es por donde el ojo "entra". Y después, los demás. ¡Listo, vamos por otra!




Otras ilustraciones que irían dentro de la revista o en tapas sucesivas.













lunes, 26 de abril de 2010

Hurtos y rapiñas


Me tienen harto
Estoy harto de sufrir robos de mis obras en las que he dejado parte de mi vida artística y profesional…
Harto de que no se respete al artista que ha gastado una vida en esta maravillosa profesión, pero que  ve impotente, como otros piratas del asfalto se la birlan…Lo mismo le ha pasado a mi gran amigo y colega José Rivera pero él –con esa generosidad que lo honra- ha dejado pasar o evitado calentarse. Pero si nos lo hacen a nosotros que tenemos años de tablero ¿qué les espera a los futuros dibujantes en este país que no nos protege, salvo que seamos Páez Vilaró y hallamos dibujado un solcito mil veces, dicho con el respecto que me merece como artista y como un referente de lo que se puede hacer con voluntad y tesón...
En tanto seguimos desamparados pero aferrados a la quimera de la que no nos apartaremos ni un tranco ´e pollo, dejo mi denuncia como un ejemplo de lo que pueden hacernos sin que a nadie se les mueva un pelo: 
ya conté lo de “los cuentos de Quiroga” que publica el diario El País y ahora he visto como el señor Sergio Bóffano (hijo) sigue publicando mis ilustraciones hechas hace años para Charoná y pagadas para una sola publicación. Alguien con cero gusto por el dibujo, las destroza con el photoshop, me corta la firma y a llenar un hueco, total, Gezzio no nos puede hacer nada y no hay una ley que diga que una ilustración pertenece a quién la hizo, sea yo, juan de los palotes o mongo y si se publica dos veces, se le pagará por dos publicaciones porque ellos no regalan la revista a los niños. Ni regalan el espacio publicitario de sus páginas. ¡Bien que los cobran!
Por lo menos esperen a que me muera y que pasen 50 años para robarle a mis hijos mi legado artístico! 
Se mi si chiedesse a un bene per dare via, ma non rubare, pirati!

domingo, 25 de abril de 2010

Una vulgar estafa

Como pueden leer y enterarse en la sección :"estudio" de "Memorias desde mi tablero" narro cómo ilustré junto a un equipo de dibujantes que contraté bajo mi responsablilidad y costos, los "8 cuentos de Horacio Quiroga" para niños y quién vino a pedírmelos fue el señor Elio Nahum, del que todavía espero cobrar un proyecto de folleto (del año 1989).
Lo que me enfurece es la orfandad que tenemos los dibujantes uruguayos porque la creacción intelectual o artística no se respeta y estamos indefensos antes estos personajes, que con sus abogados eluden pagos que nos deberían hacer porque el trabajo que me encargó fue para dos tomos de los cuentos, lo que este señor hizo fue negociar con el diario El País y los sacan en libros de a uno. Son ocho en total y nunca he recibido un peso por la republicación de mis trabajos y el de mis colaboradores.Cuando este señor merodeaba mis estudio ya me habían avisado que no jugaba limpio, pero ahora aviso a posibles incautos para que tengan cuidado.
 Me quiso hacer un juicio por $500.000 porque yo había utilizado mis creaciones de los personajes para envases y figuritas que me compró Saint Hnos, pero en aquella época -creo que fue por 1991 yo estaba afiliado a APU y tuve un abogado que demostró la jugarreta del tipo y perdió, por eso creo que me la tiene jurada porque ya van como tres o cuatro años que negocia esos cuentos con El País.
En fin, es una manera de calmar la bronca. No tengo ganas, ni fuerza ni abogado que me defienda.
La storia ci dirà... 

viernes, 23 de abril de 2010

Mis peripecias como editor




El editor improvisado
De chico siempre llenaba mis cuadernos de la escuela con historietas, generalmente humorísticas que era lo que más fácil me salía. Las “serias” las copiaba de las revistas argentinas o mexicanas, generalmente de vaqueros que eran las que más me gustaban. 



Las dibujaba a lápiz, porque tinta no había y pluma, las clásicas “cucharitas” que no podía usar porque eran para hacer los deberes. De pincel ni hablar.
Martes
Cuando estuve en el liceo, conocí el hectógrafo, que se hacía en un recipiente rectángular- generalmente en una fuente pedida a mi madre, se le ponía gelatina de pescado derretida a “baño maría” y que permitía hacer hasta 12 copias de un dibujo, por medio de una tinta especial previamente refilando el dibujo.
Así, junto a mi primo Jorge Tatto, que me ayudaba para comprar las cosas, hice mi primer revista de tirada titulada: “Martes”, llena de chistes gráficos y “notas jocosas”. Jorge, que además escribía algunos cuentos, la vendía en el Liceo y con lo recaudado, lo invertíamos en la próxima “revista”. Pero un profesor, -siempre hay uno- luego de leer el segundo número,  la censuró por un cuento de alto contenido “erótico” –según él. Y no nos permtieron venderla más en el liceo. La “empresa” debió cerrar por falta de lectores.


Otro tanteo editorial…
Cuando ya fui profesional, trabajando el El Día, intenté de nuevo hacer una revista con todas las de la ley. Escribí los guiones de las historietas. Llamé a un joven dibujante y amigo: Angel Rueco, que dibujaba “Carozo y semilla” en Charoná y le gustó la idea. Cobraría algo si la revista vendía. Pedí una historieta que se publicaba en El Día de los Niños, con guiones de Eduardo Ferrer (Lfante) y dibujada por José Rivera: “Paloma y Pequitas”.Rivera, generoso amigo enseguida me dio unos originales. Cuando consulté a distintas imprentas lo que me costaría la impresión, opté por dejar de lado el “negocio editorial”. Era demasiado gasto para un dibujante que recién empezaba y con lo poco que cobraba no podía gastar en un sueño loco.

Mi primer revista de verdad: Bombón.
Pasaron los años y yo ya tenía a Bombón con mucha publicidad, gracias a El Día de los Niños. Hablé con Cristina Cristar, colega del suplemento, quien enseguida aceptó integrar una sociedad para sacar la revista y después con Walter Lemos, otro de los dibujantes del suplemento, para ilustrar “El desierto”, un cuento adaptado de Horacio Quiroga.
La registré según marca la ley y me dieron crédito en una imprenta donde me conocían por mis dibujos. Tuve una reunión con los distribuidores, por lo que madrugué porque estaban desde las 5 de la mañana en la distribuidora, pero tal vez por mi juventud o falta de experiencia me encararon con mala onda, diciéndome que para hacer una revista, primero tenía que haber “hablado con ellos, porque ellos sí sabían cómo hacer una revista” y que tenía que dejarla en consignación, que después me avisarían cuando pasaría a cobrar las ventas. Ni chisté porque uno de ellos, portaba un arma en su cinto, que se la ví cuando movió el saco, para sacar su tarjeta de visita… Esa mañana anduve mirando por los quioscos del centro pero sólo la ví colgada en uno de la calle Cuareim. Entonces fui a otro donde tampoco estaba colgada, y le pregunté al quioskero por qué no ponía mi revista a la vista del público. Me contestó que la revista, además de ser uruguaya, tenía color “solo en las tapas”. Adentro era en blanco y negro y tomando una mexicana de las que había por montones me remató: -“Mire, ésta está a todo color. Vale menos que la suya y tiene superhéroes. Esto casi no se vende.¿Cómo se va a vender la suya?”.
-Pero si ud. no la exhibe, cómo se va a enterar la gente que está a la venta? y si la revista es cara, es porque me sale cara imprimirla, ­-le contesté ya caliente, pero el hombre tenía razón. Era imposible hacer una revista con los costos de impresión que tenía, además el distribuidor se quedaba con el 50 % del precio de tapa. Para ser claro: trabajaba para otros que estaban sentados esperando que un gil como uno se le ocurriera sacar una revistita para chuparle la poca sangre que le quedaba. Pero ese sigue siendo el sistema de distribución e impresión en nuestro país, así que “boca chiusa” porque se ofenden si le decís algo y te marcan de por vida.Con lo dicho, queda claro que la revista feneció rápidamente, dejándome el primer sabor amargo como editor frustrado. A pesar de todo y gracias a unos pocos avisos que pude conseguir, pagué los costos de la imprenta.

El semanario Orsai
Como nunca me amilané, -uno de mis tantos errores- al pasar los años volví a la carga con otra, pero ésta ya estaba en la calle: era el semanario cómico deportivo “Orsai”, dirigido por Jorge Pasculi y con el que yo colaboraba. Pasculi tenía su oficina al lado de mi estudio y me dijo que quería largar Orsai porque iba a sacar otro semanario político: “Las Bases”. Le dije si quería vendérmelo que yo lo continuaba con todo los dibujantes que tenía. Llegamos a un arreglo y así seguí como dueño y director.
En las tapas rotaba a los dibujantes: ésta fue dibujada por Cibils,
 pero además hubo de Hornes, de Cazalás y mías...
 El semanario salía los martes con chistes sobre los partidos del fin de semana. Había que armarlo ¡ a mano!, escribirlo y dibujarloen la noche del domingo y llevarlo antes de las 6 de la mañana del lunes a la imprenta, para que estuviera pronto a últimas horas de la tarde. Así el camión de la distribuidora lo pasaba a buscar y el martes de madrugada se distribuía. Los distribuidores era Berriel padre y Martínez, aunque su hijo ya andaba por allí…
En Orsai "practicaba mucho el dibujo de la figura femenina.

Como fanático de las tiras, dediqué una página y cada dibujante publicaba su personaje, relativo al deporte por supuesto.
Como este semanario había salido del equipo de Guambia, con Dabezies como impulsor, tenía un tiraje que daba como para mantenerse, pagando a todos los colaboradores y a la imprenta. Publiqué 10 números y lo cerré, porque ya tenía otra publicación “in mente” que creía podía ser una “pegada”…

Lengua Larga
Los quioscos ofrecían material erótico importado y Dabezies había probado con la “Guambia verde” y parecía que después de una época oscura que debimos sufrir, el humor erótico podía funcionar. Yo no quería hacer una revista simplemente porno; mi idea era algo como “Rico Tipo” pero aggiornado, así que llamé a Roberto Bussero que era un buen periodista y me ayudó a armar el primer número. Invité a todos los dibujantes y periodistas que quisieran hacer algo y muchos se anotaron generosamente:
En dibujos: José Rivera, Alvaro Alcuri, Oscar Abín, Eduardo Hornes, Baltasar De Rosa, Rolando Salvatore, Eduardo Mayans, Daniel González, Leslie, Augusto, Jardím, Alvaro Osuna, Roberto González y yo. Con notas y cuentos: Roberto Bussero, Domínguez (Guruyense), Gerardo Graña, Juan C. Vivas y como fotógrafos Rómulo Prieto,Julio Amaral, Bolívar Marchelli y Juan M. García.

La revista arrancó bien en febrero de 1985, teniendo en cuenta que estaba Guambia, que aunque era de humor más político, varias veces intentó con los chistes eróticos y no anduvo muy bien como se esperaba.
Algunas tiras que dibujé para Lengua Larga.

Otra vez el problema fue que el costo de impresión era muy alto, además del porcentaje que había que dejar al distribuidor, casi no me quedaba para pagarles a todos por sus trabajos. Además estaba distrayendo mi tiempo como profesional y me atrasaba con mis clientes.
Una de las páginas centrales que hice para la revista con el tema recurrente...

Para colmo y para rematarlo, vino una orden del Ministerio de Cultura, (yo nunca ví esa orden), que había que ensobrar la revista: no se podía exponer a la vista del público, lo que hizo más difícil la venta, que cayó hasta que me dí cuenta que debía terminar con esa quijotada, porque el rojo se había apoderado de mi cuenta bancaria. Saqué un total de 10 números, uno de ellos de 64 páginas de 13,5 cm por 19  que fue un “especial de invierno”


Eroticomix

 Como ya que tenía crédito en la imprenta y consultando al distribuidor hice otra revista y entonces lancé: “Eroticomix”, historietas eróticas dibujadas por colegas que me acompañaron en mi último esfuerzo editorial: Enrique Ardito, Roberto González,Abín, Daniel González y Eduardo Hornes. Como centro coloqué una foto “levantada” de una revista extranjera de una modelo en pose más que erótica.
Recuerdo que me llamó el dueño de la imprenta para mostrarme las primeras pruebas y mirándome serio me dijo: -
“¿Está seguro de publicar esa foto? ¡Se la van a cerrar! ¿qué hago, sigo?
-¡Siga y enviélas al distribuidor- le dije- que yo me hago cargo.
Y me hice cargo. La revista era pequeña de aspecto: 13,5 cm por 19, aunque tenía 64 páginas, pero en blanco y negro. Solo el centro y las tapas estaban a color. Y por supuesto los quioskeros no le dieron el lugar que debía tener y apenas se vendió. Con lo que quedó, la rematamos en los ómnibus del interior y con eso llegué a pagar lo que debía. Entonces tomé la decisión de no meterme más a editor, preferí trabajar para otros y cobrar.
Pero el tipo es el único animal que se golpea dos veces con la misma piedra y yo fui ese animal. Después la sigo….

sábado, 10 de abril de 2010

Trajes de época

-El Suplemento Familiar del diario El Día que se publicaba los jueves, era muy leído y se ubicaba segundo después del "sepia" de Los Domingos. Cuando lo dirigía Gutiérrez Salmador me llamó para que dibujara chistes, porque quería darle un "toque" de humor.
 Así colaboré en varios números utilizando el color -el suplemento se imprimía en huecograbado y en papel satinado a todo color. También utilicé una media página con mi personaje "Sirene" en una historieta autoconclusiva de dos tiras, pero en blanco y negro.
Cuando años después Julio R. Cravea asumió su dirección, me convocó para ilustrar una serie de trajes de época, que se publicaron de a cuatro por vez a página completa, lo que me llevaba mucho tiempo, los pintaba a la témpera al doble del tamaño a publicarse: 24 cms. por 18, y cuando había un caballo, un poco más grande.
Así que los seguí haciendo a pincel y les aplicaba el color por hoja separada.Cravea-en un viaje por España había comprado un libro sobre uniformes que me sirvió de documentación: "Uniformes militares en color de todo el mundo", de Preben Kannik (1969).
El paso del tiempo ha estropeado un poco el papel.


jueves, 1 de abril de 2010

En la Luna

Esta ilustración la hice a pedido del editor de Charoná y se publicó en el poster central, en conmemoración de los 40 años de la llegada del hombre a la luna. Está dibujada enteramente a lápiz con toques de témpera blanca.