sábado, 25 de septiembre de 2010

Memorias desde mi tablero

Un personaje en busca de publicación…
Fue un día que visité al encargado de pagarme los dibujos que publicaba en El Escolar, Pedro Botana, quien era uno de los 3 socios de la agencia VSB, (Visillac, Stein, Botana) que me dijo que tenían la posibilidad de hacer un suplemento de historietas para El País y que si me interesaba, le llevara algún proyecto de historieta de carácter “serio” porque querían contar conmigo, ya tenían apalabrado a otros dibujantes pero de dibujo humorístico. Por supuesto que salí de allí ya planeando mentalmente el personaje, la historia, los secundarios, en fin, todo lo que hace a la historieta. 
Ya en mi tablero, hice los bocetos del principal personaje, me lo imaginaba un tipo tranquilo, que no se preocupa por nada, un manso, venido del interior a la ciudad habiendo estudiado un curso de detective por correo- hace años los había y fueron exitosos-, sin un peso en el bolsillo y sin un caso para resolver, pero ya tenía una primera historia que pasé a escribir prontamente. 
Luego, utilizando a mi hijo mayor como modelo, dibujé definitivamente el que sería “El Manso Correa”. 
Los fondos los hice de memoria pues yo había vivido en una pensión y la tenía y aun la tengo muy presente. Como me había pedido una presentación, solo hice una página en blanco y negro, aunque me había dicho que sería a todo color, pero como muestra ya bastaba. Al otro día de terminado la página se la entregué en manos y me dijo que le gustaba y ahora solo quedaba por esperar a completar algunos temas con la gente del diario. Esto lo cuento para aquellos que comienzan en esta profesión y creen que se nos han abierto las puertas de par en par en todos lados y que hemos logrado un nombre sentados en el tablero, pero no es tan así, por lo menos para mí nunca lo fue. 
Tuve y estoy seguro que tendré muchos proyectos herrumbrados, cajoneados y olvidados, impagos y negados. Así que no necesitan ser adivinos para saber el fin de esta historia: todo quedó en la nada. No hubo suplemento porque alguien del directorio del diario “bajó” el proyecto antes de nacer, sin importarle un bledo que un grupo de ilusos dibujantes se gastó sus horas de vida en un trabajo al santo botón”.

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