viernes, 9 de noviembre de 2012

Santos Cruz

 La historia de un personaje que cambió de nombre y apellido

 Este personaje nació un poco por casualidad y también por necesidad de ocupar el lugar de otro que no había interesado al futuro editor. Por aquellos lejanos años de principios de 1970 se publicaba una revista para niños: "Andresito", cuyos editores eran Sergio Boffano y Juan J. Ravaioli. Yo estaba empleado en el diario El Día y tenía bastante trabajo en su suplemento infantil "El Día de los Niños", donde hacía poco había entrado Eduardo Barreto, y dibujaba su "Poderoso Halcón".
Fue Eduardo quién me dijo si quería acompañarlo a las oficinas de la revista, ya que él -siempre entusiasta y buscando nuevas oportunidades- pensaba que podría "colocar" algo.
Para no contradecirle lo acompañé, no sin antes preparar mi propia muestra, ya que no iba a perder tiempo sin tratar de encontrar algo yo también, así que revolviendo en mis archivos encontré dos páginas de una historieta gauchesca que había hecho unos años antes y que no la había seguido ya que no le veía ubicación en el suplemento. Yo tenía muchas historietas pedidas y esa de gauchos había quedado postergada. La historieta se llamaba "Nazareno Lanza", la vida de un joven gaucho en la época del Ëxodo.

Esa tarde uno de sus directores: Boffano estaba presente así que primero atendió  a Eduardo, que salió con una sonrisa de oreja a oreja de la oficina: le iban a publicar todas las aventuras que había dibujado del "Poderoso Halcón" en un número especial de la revista, solo tenía que rearmarlas, porque no se ajustaba a la caja, pero para Eduardo eso era cosa de niños.
Así que me tocó hablar con Bóffano -ya lo conocía de haber trabajado juntos en un suplemento del diario La Mañana, ("Pilán", 1966) donde yo dibujaba la historieta "Gauchito" a todo color. Cuando vio mis páginas me dijo si yo podía hacerle unas 20 para un número especial de fin de año, pero si podía cambiarle el nombre al personaje. Según él, no tendría "pegada", aunque me defendí explicándole que Nazareno era por las espuelas a las que los gauchos le llamaban "nazarenas", y Lanza era obvio. Pero para no contradecirlo, él era el editor, le dije que pensaría en otro nombre.

En menos de una semana, Eduardo había entregado todas las páginas rearmadas y prontas para su impresión y a la otra semana, tenía la revista con la aventura completa del "Poderoso Halcón".
Minetras yo luchaba en el tablero con el pedido. Me había "embretado con 20 páginas en un momento de mucho trabajo, pero era joven, tenía lo que quería: escribir y dibujar un personaje propio. Ya había dibujado para El Día de los Niños, la historia de Artigas en historieta, durante tres años, con guión de Julio R. Cravea -periodista y crítico de cine del diario, lo que me había dejado mucho material de referencia para ubicarlo en la gesta artiguista de 1811. Así saltó del tintero "Santos Cruz, en las luchas por la Independencia".
Me demoré más de lo previsto en la historieta, casi toda a pluma y en cartulina muy grandes para que al reducir se disimularan los posibles errores que todos cometemos cuando dibujamos solos.
Pero Eduardo me había avisado que la revista andaba mal en los quioscos y que me apurara a llevarles mi historieta, así que la terminé en la página 17, con "Final de episodio", previendo una continuidad.

La llevé a las oficina de la revista, ese día estaban los dos directores juntos: Boffano y Ravaioli.
Les gustó mucho mi dibujo, pero me dijeron que estaban cerrando la revista definitivamente porque no había tenido la venta esperada. Creo que me vieron la desmoralización en la cara que Ravaioli me dijo:
-No se preocupe que el año que viene sacamos otra...
-Sí -dijo Boffano- y esta historieta se la vamos a publicar...Tal vez de a 2 páginas, porque me gusta mucho su estilo
.
La revista que iban a sacar ya estaba saliendo por Editora La Mañana y El Diario (SEUSA) y tenía por nombre: Charoná. Boffano era quien lo dibujaba, junto con otros ayudantes y como esa editorial tenía una cuestión que resolver con él (creo que le debían bastante) habían llegado a un arreglo y Boffano se quedaba con la revista y el personaje.
Fue lo que sucedió. Por marzo del año siguiente, volvía la revista Charoná a los quioskos, un poco más angosta y con menos colores que las anteriores, pero mi "Santos Cruz" estaba publicada, de a 2 páginas por semana. Al final, gané más por que al salir semanalmente y de a dos páginas, cobré más que lo que me habían ofertado para una sola publicación. En aquellos años todavía se pagaba al dibujante, aunque costara un poco de paciencia. Cuando se terminó de publicar esa historia, Boffano me llamó para pedirme más y si podía escribir y dibujar también dos páginas semanales del indiecito.
Y a pesar que seguía con todo el trabajo del diario, más el suplemento infantil, acepté el ofrecimiento.
¡Si era lo que más quería desde que me conozco: dibujar historietas! Y tenía una de gauchos y otra cómica para niños, y Pepe Ñandú y el Mono Fosforito, y Bombón y qué se yo cuántos más...No sé cómo hice para cumplir con todas, porque eran semanales. ¡Y no tenía ayudante!. Lo que me sobraba eran ganas de dibujar, sumados a noches sin dormir.
Esta historia pertenece a la quinta aventura de Santos. Todas las historias completan unas 102 páginas.
















2 comentarios:

Martha Barnes dijo...

¡Cuántos dibujos cuántas historias te rodean!!!!!Y hay personas que cuando decis que sos dibujante no le dan ninguna lmportancia ,como si lo que haces fuera muy fácil y no merece más que un "que bien" y ¿De que trabajás??????...Cariños,colega. Martha. ¡Feliz día del dibujante!!!!

gezzio dijo...

Hay una acnécdota de un novio que va a pedir la mano de la hija y el futuro suegro le pregunta:
-¿En qué trabaja?
-Soy dibujante, señor...
-¡Ah, sí, pero yo le pregunté en QUË trabaja, no en qué pierde el tiempo!
y no es ninguna anécdota personal, jé, jé, le pasó a un amigo...
Saludos y gracias por tu comentario,
William
¡Feliz día del dibujante!!!