viernes, 3 de junio de 2016

El invierno del dibujante, una pequeña joya de la secuencia narrativa


Es un libro muy recomendable para leer y admirar, especialmente para todos los colegas que han sufrido los avatares que narra Paco Roca, con sus dibujos como tallados en madera, por un pincel firme y aplicando un colorido apastelado que le da un clima de nostalgia a la obra.

  Bruguera fue una empresa española, que además imprimía revistas de tebeos y tenía los mejores dibujantes, pero debían cumplir con un lineamiento a rajatabla: entregar más de 10 o 12 páginas por semana, lo que los ataba de por vida al tablero y a la empresa, que se quedaba con los originales y podía publicarlos las veces que quisiera sin darle el royalty al dibujante, cosa muy común en casi todas las empresas del mundo que se hicieron millonarias con la explotación de los dibujantes que solo sacaban para comer y vivir decorosamente, en el mejor de los casos.
  Así fue que por mediados de 1957, cinco de los mejores autores: Cifré, Conti, Escobar, Giner y Peñarroya, decidieron irse de Bruguera y fundar una revista propia: Tío Vivo. La historia está narrada lentamente con un muy documentado dibujo. Se puede descargar del blog How to Arsenio Lupín y podrán degustar de una muy buena novela gráfica.









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